viernes, 4 de abril de 2014

VIAJE A ALEMANIA Y BELGICA
DE LA SERIE: LOS VIAJES CON MI CUÑADO.


VIAJE POR ALEMANIA Y BELGICA

 BAVIERA, LA SELVA NEGRA, ALSACIA, EL RHIN, BRUSELAS Y GANTE.

   Aprovechando que mi hija Lucia se encontraba en Gante estudiando con una beca Erasmus, comentamos con mis cuñados de Barcelona la conveniencia de hacerle una visita,  y ya puestos en marcha decidimos prolongar un poco el viaje y visitar toda la parte sur de Alemania además de lo que fuera cayendo por el camino.
  Cabe decir que los viajes los intento planear de la forma más económica posible, por lo que los vuelos suelen ser Low cost y los alojamientos en B&B o similar, mientras haya cama y baño me vale, total para el escaso tiempo que estamos alojados no se necesitan demasiados lujos y así huimos de la tentación de que los cobardes se apoltronen en la habitación y huyan del pateo continuo. Los desplazamientos entre ciudades los hacemos en coche alquilado porque nos apetece pararnos donde nos dé la gana, solamente cuando hay grandes distancias pillamos el tren, siempre todo buscado online desde España.
   Aviso a navegantes: para realizar un viaje de tantos días en compañía de otros y más si vas a alquilar un coche,  es condición necesaria el llevarse muy bien con la otra pareja, casi a nivel intimo, porque a lo largo del periodo se suscitan numerosas situaciones de suspicacias y malentendidos que pueden llegar a enturbiar el objetivo de disfrute planteado. Yo tengo para eso mucha suerte, mis cuñados son unas personas encantadoras y sumamente tolerantes con mi comportamiento. Yo procuro corresponder en la misma medida. 
  Las fechas de este viaje fueron del 1 al 10 de octubre de 2010, y la historia la estoy contando en marzo de 2014, así que fíate y no corras... 

Día 1 y viernes

Etapa: Origen- Núremberg

  Nosotros (mi mujer, mi otra hija y yo) salimos de Santander en coche hasta Bilbao, y allí cogimos un vuelo de Air Berlin a Nuremberg, curiosamente se hace escala en Palma de Mallorca y se alarga unas horas el desplazamiento. Así que nosotros vuelo Air Berlín Bilbao-Palma-Núremberg.
  Mis cuñados salieron de Barcelona también con Air Berlin destino Nuremberg haciendo escala en Palma donde nos encontramos y ya hicimos juntos el segundo trayecto.
  Como llegábamos anocheciendo a las 24.05 horas, nos alojamos en un hotel del mismo aeropuerto.
Hotel: Movempick Nuremberg Airport. Solo había que cruzar una calzada con nuestras maletas y allí estábamos. Tal vez fueron las mejores habitaciones de nuestro viaje, de todos es sabido que los hoteles de aeropuerto están muy bien de precio. De momento y sin saber ni pijo de alemán habíamos cumplido la primera etapa. La verdad es que mi cuñado tiene gran confianza en mi capacidad comunicativa basada preferentemente en la mímica que mezclo con algunas palabras en ingles, alemán, francés, catalán, italiano, latín, etc.…además del castellano, no sé si me entienden del todo pero echamos unas buenas risas.

Día 2 y sábado.

Etapa: Nuremberg, Rothemburg, Múnich

  A primera hora cogemos el coche en el aeropuerto con intención de conocer Núremberg (Nürnberg).Para lo de pillar el coche ya nos cuesta entendernos un pelín, queremos un coche grande por el tema de las maletas y así lo habíamos reservado. Como no nos aclarábamos con la reserva dejamos intervenir a la niña que curiosamente sabe inglés, y aunque su participación nos sirve para abreviar los tramites, a nosotros nos rompe un poco el encanto. La verdad es que disfruto llevando a los contrarios al límite, me gusta ver los esfuerzos que hacen para atender adecuadamente a los clientes, soy tan simple que quiero ver como corresponden a los niveles de atención que tenemos en España con los foráneos.
  Total que nos largan un Passat nuevo de trinca, tenía algo así como 38 Kmts. de rodaje, era todo automático (estamos en 2010) y con un maletero de impresión. Ni que decir tiene que en vez de llave nos dan una pieza que más parecía la chapa que cuelga de un llavero.
  Encontrar el coche en el aparcamiento reservado de Six fue fácil, pero poner el coche en marcha ya era otro cantar. Yo para estas cosas confío mucho en mi cuñado, como poco tanto como él en mí para los idiomas, valga en su aval que sus dos hijos trabajan en la Seat, luego algo debe oír en las comidas familiares. No sé, puede que si se habló en alguna ocasión de arranques automáticos, aquel día Jacinto no prestó mucha atención, pero el hecho es que no lograba poner en marcha aquella maravilla. También lo intentó la nena, que por razones generacionales está un tanto al día, pero ni tratando al coche como un teléfono móvil de alta generación aquello respondía.
  Levábamos un rato cegándonos en todo lo moderno cuando vino a pasar por allí un empleado de la competencia, de Europcar exactamente, y al vernos en situación tan apurada, sin necesidad de idiomas ni de mi mímica, con una leve indicación nos puso el coche en marcha. Y de allí partimos, creyéndonos ya los reyes del mambo, todos sabíamos previamente lo que había que hacer pero ninguno lo supo poner en práctica. Como siempre.
  Por cierto el coche llevaba un sistema GPS por pantalla de la leche, era como un DVD y contenía un disco con toda la información para la navegación. La ranura de introducción y extracción estaba bloqueada con una cinta adhesiva a modo de precinto con una inscripción de esas que dicen ATENCION, NO EXTRAIGA EL DISCO PARA NADA. Así en rojo pero en inglés, os lo traduzco porque no me veis la mímica.

Nuremberg

  Ciudad de alrededor del medio millón de habitantes, con un casco medieval importante, Allstad (ciudad vieja), y todo muy bien reconstruido por razones obvias .Su relación con el esplendor nazi da a esta ciudad un morbillo interesante.
  En su megalómano delirio Adolf Hitler "premió" a Núremberg con ser la sede de los congresos del partido nazi (Reichsparteitage), que se celebraban todos los años en la primera quincena de septiembre de 1933 a 1938 (el de 1939 fue suspendido por el comienzo de la guerra) en los terrenos preparados para ello (Reichsparteitagsgelände). Con ayuda de sus arquitectos e ingenieros (el más conocido de los cuales y su preferido era Albert Speer) concibió un conjunto de edificios, avenidas y gigantescas plazas destinadas a este fin. Hoy se conservan debido a su interés histórico. Ya se sabe que el pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla. Este párrafo lo he copiado tal cual, de no sé donde, prometo no volver a repetirlo.
  Aparcamos entrando por la puerta Konigstor, al lado de la estación. Justo al lado de la puerta, pasada la torre, hay un pequeño núcleo de casas que recibe el nombre de Handwerkerhof, son viviendas y tiendas que mantienen especialmente el sabor tradicional. Allí se pueden hacer unas buenas fotos.
Luego se coge la calle de la torre hacia la plaza del mercado y nos vamos topando con las distintas edificaciones recomendadas en las guías.
  En primer lugar nos encontramos con una de las dos iglesias gemelas que destacan en este casco. Se trata de San Lorenzo, la de la parte sur, a este lado del rio Pegnitz.
  Más adelante en dirección a la Hauptmarkt cruzamos el rio por el Museumsbrucke desde el que se observa a mano derecha el hospital de Holy Spirit, de los años 1332-1339, y que tiene su aquel de que en tiempos fue una leprosería. Hay una foto que hace todo el mundo, con vistas al edificio y un pedazo de río. Para el que no lo sepa, conviene retener la palabra alemana brucke (puente), porque es la palabra que define todo un movimiento pictórico del expresionismo alemán.
  No he dicho que esta calle ya comienza a estar salpicada de pequeños puestos que ofrecen todo tipo de viandas autóctonas, entre ellas y sobremanera las salchichas de Nuremberg, que dicen ser las mejores del mundo. No sé si llegan a tanto, pero a mí me gustan a rabiar. Estos puestos en diciembre vienen a transformarse en una avanzadilla del más famoso mercado navideño de Alemania. Avanzadilla para los que acceden al centro por el lado sur, obviamente. 
  Enseguida se llega a la plaza, Haupmarkt, para mí con un encanto maravilloso. Es el entorno del Christkindlesmarkt , que yo he tenido la suerte de ver en navidad en un viaje posterior. Aún así, en verano la plaza está repleta de puestos en los que puedes degustar cuantos productos típicos requieras amén de adquirir recuerdos elaborados localmente. Destacan en la plaza dos monumentos imprescindibles, no debes buscar mucho porque te das de bruces con ellos. Uno es la FrauenKirche, que tiene en la fachada un reloj de esos tan frecuentes en Centroeuropa en los que justo al mediodía, salen a pasear unas figurillas al son de las campanadas. En este caso creo que es una procesión de Electores en homenaje a algún emperador.
  El otro es la Schoner Brunnen, la Beautiful Fountain, la Fuente Bella, puede que el monumento estrella de la ciudad desde el punto de vista popular, compuesta por una aguja bellamente labrada rodeada de una reja. En esta reja hay un anillo dorado al que según dice la tradición, si le das tres vueltas se verán cumplidos todos tus deseos. No tiene confusión, al lado del anillo siempre hay un grupo de personas que se arraciman en el interés de girar el anillo, que se caracteriza por estar brillante de tanto desgaste. Por eso es la fuente tan popular, dado los tiempos de crisis esta fuente es la mejor de las loterías. Aviso incautos, yo hice rodar al anillo y como si tal cosa, las desgracias siguen viniendo tal cual.
  Continuando el camino hacia el castillo, se pasa por el edificio del ayuntamiento y más adelante por San Sebaldo que es la otra iglesia gemela de San Lorenzo, la del lado norte del río. Por lo visto entre otras características más destacables , es la iglesia más antigua de Nuremberg.
  A la ida o a la vuelta yendo al castillo, por estas empinadas calles, se debe pasar por la Albert Durero Srasse, donde se ubica en el numero 39, la esplendida casa con entramado de madera en la que vivió y murió el que se considera uno de los pintores más relevantes del renacimiento y gran gloria local, y que da nombre a la calle.
   Nos queda terminar con la visita al castillo, en el que no entramos. Pero se puede dar un paseíto por el exterior y asomarse a una terraza desde la que se aprecia una bonita vista de toda la Allstad.
   A la vuelta al coche,  ya colmados  parcialmente de instrucción, nos dedicamos a colmarnos también parcialmente de salchichas y cerveza. Nos tomamos unos bocatas de las riquísimas nuremberg  en un puesto de la plaza y nos fuimos a un bar a por la bebida.
   Lo que son las cosas, justo al lado del coche había una cervecería de estas clásicas alemanas, estaba atiborrada de gente uniformada con unas camisetas azules rotuladas con distintos nombres alemanes en los que pudimos reconocer los más cercanos de RAUL y JURADO. ¡Resulta que ese día jugaba en Nuremberg contra el equipo local el Shalke 04 de nuestro amigo RAUL¡  Así que nos tomamos las birras confraternizando con aquella gente en el idioma común del futbol. 
   Antes de irnos de la ciudad debíamos cumplir con la visita obligada al Campo Zeppelín (Zeppelinfeld) donde todavía queda en pie la tribuna donde Hitler pronunciaba sus famosos e interminables discursos.
   De camino nos encontramos con el recinto lleno de gente y entoldados,  que los ayuntamientos anfitriones suelen disponer para que se pongan ciegos los hinchas de los equipos visitantes, Allí entramos y me hice alguna foto con aficionados que me cayeron especialmente en gracia.
  Como al lado del Campo Zeppelín está el estadio en el que se jugaba el partido, la zona de aparcamiento estaba un tanto complicada, pero nos metimos en batería encima de una acera central enfrente de los coches que habían subido por el otro lado.
  Nos subimos a famosa la tribuna de Hitler y realmente impresionaba imaginar a las tropas desfilando por aquella avenida. Desde luego allí no se te ocurre hacer ninguna gracieta.
  He contado los de cómo aparcamos porque ahora viene la segunda parte de nuestro brillante contacto con el automatismo.
  Obligatoriamente para sacar el coche debíamos dar la marcha atrás. Y por falta de necesidad anterior no habíamos caído en la cuenta de que no teníamos pajolera idea de cómo funcionaba aquello.
   Todo fue cuestión de tiempo, sudores, gritos e intentos frustrantes para el que los proponía. Al fin, con un “ya lo decía yo “, por parte de algún meritorio, logramos salir de aquel entuerto, entre risas de desahogo e improperios varios. Con un bufido de alivio, le dimos instrucciones al GPS y nos dirigimos a

Rothenburg ob der Tauber,

  Se podría traducir como Rotemburgo sobre el Tauber, río que pasa a los pies de la ciudad bordeándola.
   Esta pequeña ciudad de 11000 habitantes, se caracteriza por conservar intacto un casco antiguo medieval amurallado, y al ser uno de los mejores conservados de Alemania, ser también uno de los más turísticos. Puedo asegurar que es una población de cuento, al menos nosotros quedamos encantados, es más esperábamos encontrar algo así.
  Se aparca en el exterior, de pago, porque en el casco está prohibida, y con razón, la circulación automovilística.  Las calles empedradas y los edificios todos pintorescos con sus entramados de madera en distintos colores.  Al lado del ayuntamiento, en el edificio que ocupa la oficina de turismo, hay un reloj con carillón, que cuando toca a las horas en punto, se abren 2 ventanitas y se ve a 2 figuras, una de las cuales hace el ademán de beber de una gran jarra. Esto recuerda una anécdota histórica. Durante la guerra de los 30 años en el siglo XVII, la ciudad (protestante como la mayoría en la provincia de Franconia Media o Mittelfranken), fue sitiada por las tropas del general católico Von Tilly. Temerosos de que la ciudad fuera destruida, los rotemburgueses ofrecieron vino al general, y este les propuso un pacto: si algún ciudadano era capaz de beberse una jarra entera (varios litros) de un solo trago (el gran trago o Meistertrunk), perdonaría a la ciudad. Como no hubo ningún voluntario, fue el propio alcalde el que aceptó el reto, el cual ganó, salvando así su ciudad. En la prosaica realidad parece que el general fue sobornado con algo más que con vino. Perdón, esto también lo he copiado, pero me parece gracioso para poner aquí.
  Es un autentico placer recorrer las calles, en una de ellas  al pie de una especie de almena nos encontramos a un violinista tocando sensacionalmente y utilizo este adverbio porque realmente nos causo una sensación maravillosamente placentera. Lo que le faltaba al lugar. Uno de esos momentazos que quedan al final de cualquier experiencia vivida.
  También descubrimos en Rothemburg la tienda de artículos navideños más bonita que he visto nunca, bien es cierto que era la primera que veía de esas características, pero la impresión fue compartida por todo el grupo. La visita la dejamos para después de comer, porque desde las salchichas de Nuremberg no habíamos ingerido nada
  Nos metimos en el primer figón con buenas pintas que encontramos y dimos cuenta, según me apunta mi mujer, de unos buenos codillos de cerdo asado.(Schweinhaxe, creo que llaman) .
  Tras la comida visitamos como apunté la tienda navideña y tras deambular un ratito más por la ciudad, visto que atardecía decidimos largarnos ya directamente a Múnich sin más paradas.
   Al llegar  a Múnich, nos alojaremos en casa de mi sobrina Noemí.
   Bien se vale del GPS, sino llega a ser por él, aún estaría esperando la buena de Noemí. No sé cuantas rotondas, circunvalaciones y escalextric debimos pasar, pero cuando ya desesperábamos, oímos la bienaventurada voz metálica de “ha llegado a su destino”. Gracias Maripili, no he dicho que en todos los GPS yo pongo como locutora a mi querida Maripili.
   Esa noche nos cenamos un risotto preparado por mi sobrina y trasegamos un número impreciso de cervezas aportadas por mi sobrino.


Dia 3 y domingo

 Solo Munich

  Coincide que es el fin de semana final de la fiesta de octubre, también llamada de la cerveza. Decidimos conocer un poco la ciudad y quedar con mis sobrinos en el recinto de la Octoberfest. Realmente el objetivo principal en Múnich era aprovechar las fechas para asistir a esta fiesta,
  Para realizar la visita turística optamos por el sistema de guías gratuitos que salen a la 10.45 de la columna María en la Marienplatz. Hacen un recorrido a pie de 3 horas por los lugares más señalados de la ciudad, te orientan sobre los lugares que puedes conocer más profundamente por tu cuenta y pagas una propina en función de los resultados obtenidos. Lo hicimos de este modo en el viaje a Berlín y quedamos bastante satisfechos.
   Antes de reunirnos con el grupo, aparte de desayunar, nos dio tiempo a acercarnos al viejo ayuntamiento y a la Frauenkirche.
  Unidos ya a los demás, comenzamos en la  Marienplatz donde se pueden ver al fondo las torres de la catedral o Frauenkirche y donde se encuentra el Neues Rathaus o ayuntamiento nuevo, con su famoso carillón o Glockenspiel con unas figuras que bailan al son de la música a las 11AM, 12 del mediodía y a las 5PM. Nosotros presenciamos el paseo de figuras de las 11.el edificio es increíble. Fue construido entre 1867 y 1909 en estilo neogótico y representa una de las obras de este estilo más valoradas en toda Alemania. A mí me recuerda el ayuntamiento de Viena.
   Siguiendo a la chica-guía tomamos la Weinstrasse y parte de la Theatinersrasse, para ver desde el exterior la parte del patrimonio artístico muniqués situado en la zona norte de la MarienPlatz hasta su límite con el jardín ingles. Curiosamente fuimos rehaciendo un recorrido clásico del grupo
de Hitler antes del intento de pronunciamiento en Feldherrnhalle el 9 de noviembre de 1923. 
   Vimos por fuera la Theatinerkirche, que es una de las iglesias mas majestuosas de la ciudad, y bajando por la Residenzstrase, también pudimos contemplar la propia Residenz, que estaba con obras de restauración de la fachada, alguna estatua que otra y el palacio de la Opera. Un recorrido bastante sencillo que nos invitó a volver a Múnich en otra ocasión para enterarnos de lo que realmente es.
  Como corresponde en una visita de estas características, a petición unánime la guía nos llevó a continuación a conocer la Hofbrauhaus(cervecería de la corte), sencillamente la cervecería-brasserie mas celebre del mundo mundial. Esta cervecería propiedad del estado de Baviera, es de las pocas en las que todavía hay una orquesta típica bávara que toca música tradicional todo el día. Aquí, naturalmente se viene a beber cerveza, de la marca de la propia cervecería, con distintas variedades, pero si se pide la clásica, sólo la sirven en jarras de un litro. Si quieres menos cantidad hay que pedir otras variedades como la Weissbier o Weizenbier (cerveza blanca o de trigo) que la sirven en vasos "pequeños" de medio litro. El sitio, aun siendo realmente enorme, caben entre las dos plantas y una zona interior  ajardinada del orden de 3000personas, estaba completamente lleno de gente. Los techos pintados y el grupo de tiroleses que estaba tocando música regional  hacen que el conjunto resulte muy chulo. Por lo visto, allí se reunió Adolf Hitler en alguna ocasión .Ante tanto follón la guía con buen criterio nos llevo a otra cervecería típica cercana, donde no sería extraño tuviera alguna comisión, también bastante típica, donde pudimos tomar acomodo y bebernos unas birras con un acompañamiento. Dada la hora, liquidamos con la chica el importe del pequeño refrigerio y su propina por los servicios prestados, y despidiéndonos del grupo nos encaminamos a lo importante que era la Octoberfest, Los monumentos y especialmente los museos quedarían pues para un viaje posterior.
  Eso no quita para que en el camino por las Kaufinger y Neuhauser Strasse, hacia la Karlsplatz y el recinto ferial, metiéramos la cabeza y algo más en la Michaelskirche (iglesia de San Miguel) y en la exquisita Burgersaal (muy recomendable).
   La OCTOBERFEST es un acontecimiento inolvidable, no debe un bebedor de cerveza morir sin haber estado allí. Pero recomiendo no ir el domingo último día porque puedes diñarla allí por aplastamiento.
  Es un recinto bastante grande en el que se ubican cantidad de pabellones enormes de las distintas casas cerveceras. Cada pabellón está repleto de mesas, a su vez repletas de jarras de cerveza de esas de litro, y repletas de bebedores (de ambos sexos) asiendo sus correspondientes  cuencos. Instalan también una serie de puestos donde se venden los distintos tipos de viandas, preferentemente salchichas y asado de cerdo, sin olvidar las coles y las patatas. Al tiempo una nutrida orquestina interpreta de modo incansable los aires bávaros más populares, acompañados del coro, cada vez más entusiasta según se descargan los barriles, del conjunto de asistentes. Por lo visto y sufrido, los parroquianos acuden al recinto a primera hora de la mañana, se acomodan en un pabellón y se ponen a jalar y beber hasta que cierran al anochecido. En resumen, que como nosotros entramos a eso de la una del mediodía, y ya debía haber un millón de personas, no pudimos encontrar un solo sitio para sentarnos, así que nos decepcionamos un tanto.
   El recinto también tiene la feria de atracciones correspondiente, en la que las numerosas casetas compiten a ver quien atrona más con sus músicas y megafonías a todo volumen. El ruido ambiente es ensordecedor, y nosotros comunicándonos a gritos fuimos entrando y saliendo de los entoldados paladeando al menos el ambiente festivo. Al menos en un puestecillo del exterior pudimos dar cuenta de unos bocatas de salchichas.
   A eso de la media hora, lo que antes era un millón de personas, había aumentado de modo alarmante, allí se congregaban del orden de 3 o 4 millones de fieles.
 Imposible acceder entre aquella riada de gente al punto en el que habíamos quedado con mis sobrinos que además traían a su pequeña en su sillita. Enseguida nos perdimos los unos de los otros mientras yo luchaba por llegar al punto de encuentro, imposible, cada vez la gente me arrastraba más lejos del objetivo, mi estado era de angustia y pavor, me sentía completamente incapaz de cumplir la misión.
  Así que tiré de móvil, y a muy duras penas más bien oídas, tal era el griterío y la música infernal, conseguí establecer comunicación con los propios que alternativamente habían optado por esperar en un lugar más desahogado.
  Tras el rencuentro y ante la tesitura decidimos dirigirnos al Jardín ingles donde con toda probabilidad no habría nadie ya que todos estábamos allí.
  No he comentado que por Múnich nos manejamos en metro. En las estaciones hay los correspondientes dispensadores donde puedes adquirir uno de los variados billetes que se ofrecen. No los cuento porque cada equis los varían según criterios de marketing. Si existen los billetes de grupo y por días, que resultan bastante económicos. Vamos, como en todas las ciudades.
  El Jardín fue según apuntaba, como de la noche al día, tranquilidad y sosiego, aparte de muy bonito.
Encontramos una terraza de esas típicas y degustamos unas buenas cervezas y unas de esas roscas de pan que no me acuerdo como se llaman pero que tienen un éxito de la leche.
  A la salida recorrimos pateando las avenidas Leopold y Ludwig-strasse y fuimos contemplando las monumentales construcciones que jalonan estas calles. En Leopold Platz tomamos el metro y nos dirigimos a un restaurante en el que yo me había comprometido a invitar a todo el mundo, Cenamos los codillos que la Octoberfest nos negó y sin más a dormir que al día siguiente reanudábamos la ruta.
    Me faltaba por contar, que mi sobrino se había comprado un IPad y nos lo enseñó. Estamos en 2010.
 Me quedé tan embobado que se me resolvieron de golpe todas las dudas para el regalo de Navidad.
   Huelga decir que así fue.


Día 4 y lunes

Etapa: Múnich, Fussen, Castillo de Neuschwanstein, Meersburg

    Me da la impresión que estoy siendo demasiado explicito, de modo que voy a intentar ser más concreto. La verdad es que estoy sorprendido, para nada esperaba acordarme de tanto. Pero compruebo que escribir un diario de viaje es como ir al psicoanalista, empiezas al tirar del hilo y llegas hasta el rápido espermatozoide que en mi caso ganó la única carrera de su vida.
   Sigo, salir de Múnich se convirtió en una pequeña odisea, las calles que marcaba el GPS estaban cortadas por obras y por muchos “recalculando ruta” que nos contaba Maripili, siempre nos llevaba al mismo punto cortado. Lo mejor era las indicaciones venidas del asiento trasero, no sé como desde allí las féminas vislumbraban la pantalla del GPG, pero no paraban de cagarla a gritos como la propia Maripili. Armados de valor, nos olvidamos de la maquina e hicimos aquello tan tradicional de seguir los paneles indicativos, et voilá , de forma analógica pudimos salir de la ciudad y nos encaminarnos a
  
Fussen y el Catillo del rey loco

  Maripili sí se había vuelto loca, una y otra vez intentaba machaconamente volvernos a Múnich, me puse yo a  trastear con aquel bicho para reencaminarlo y como resultado se quedó bloqueado de repente, ni para adelante ni para atrás. Recordáis  que mi cuñado es el que conduce y yo, y Maripili guiamos, y recordáis también que el aparato tenía una pegatina en la ranura de extracción que decía, ATENCION, NO EXTRAIGA EL DISCO PARA NADA, pues bien cuando yo estaba estudiando por arriba y por abajo aquel chisme, va Jacinto y ni corto ni perezoso, sin atender a mi mímica que en este caso fue un manotazo, va y le da al botón del EJECT, la de Dios, el artilugio escupe el disco que en su violenta salida se carga la pegatina por la mitad .Se hizo un silencio que se cortaba, yo me veía extraviado para toda la vida y como mínimo en la cárcel o deportado, por hacerle esto a los alemanes y en su casa. Jacinto me miraba con esa cara de “yo lo he hecho por ayudar”, yo a él con la de “Maripili es cosa mía”. Las inconscientes de atrás creo que se reían.
   Sorprendentemente no se oyó ninguna sirena de la policía ni el ruido de las aspas de ningún helicóptero de la guardiacivil, colaborando entrambos por cualquiera de esos acuerdos europeos firmado, simplemente introducimos el disco de nuevo, aquello se reseteó, y en nada Maripili graciosamente se nos ofreció virginalmente de nuevo.
   Mientras yo intentaba recomponer el precinto a duras penas, el piloto reemprendió la marcha sin dilación.
 No paramos en Fussen, lo dejamos para luego y nos vamos directamente a ver el castillo. 
    
Castillo de Neuschwanstein
  
   Al castillo se sube desde la pequeña localidad de Hohenschwangau, que también tiene otro castillo con el mismo nombre propiedad de la familia Wittelsbach, la antigua casa real de Baviera. El de Neuschwanstein pertenece al estado bávaro.
   El Schloss Neuschwanstein fue hecho construir por el rey Luis II (Ludwig II) de Baviera en estilo neogótico en 1866. Este rey, que vivió en este castillo durante poco tiempo, quiso recrear en él un clásico castillo alemán medieval de cuento de hadas. El rey fue incapacitado en 1886 y moría poco después en extrañas circunstancias. Se puede ver el lago Alpsee a la izquierda, y también el castillo de Hohenschwangau, que fue residencia del rey en su infancia.
   Ya desde el parking, la vista del castillo en lo alto de aquella montaña verde, entre brumas debidas a la lluvia, es impresionante.
   De frente desde el parking están las casetas para comprar las entradas. Desde las casetas, subiendo a su izquierda, hay una carretera donde, a su vez, parte un camino bastante largo y empinado hasta el castillo.
   Se puede subir andado, o en coches de caballos o autobuses para hacer la ruta. Nosotros subimos andando.
  Según se avanza hay unas vistas estupendas al valle y al otro castillo, el Hohenschwangau Schloss, junto al enorme lago.
   Realmente es cierto que el castillo es  parecido sin duda con el castillo de fantasía de Disney. Después de leer en varios foros,  que recomiendan no visitar el interior del castillo, obedientes no entramos.
   Después de las fotos del exterior del castillo, nos dirigimos al Marienbrucken (o puente de María).
   Desde ese puente, sobre una garganta de unos 90m, se tiene unas buenas vistas del castillo para inflarse a muchísimas más fotos.
   Después de la visita, bajaremos de nuevo hacia el camino origina y volvimos a Fusen a ver y comer.

Fusen

   Es una ciudad pequeña pero con su encanto particular .Aparcamos al final de una calle y dimos un largo paseo por el centro que me parece recordar era peatonal .Había una especie de mercadillo lleno de tenderetes donde se ofrecía de todo.
  Comimos en una terraza al aire libre y probamos unas cositas que mi mujer había adquirido en el mercadillo.
  No nos entretuvimos mucho más y nos fuimos hacia Lindau.


Lindau im Bodensee

  A la orilla del lago Constanza también llamado Bodense.
  El casco antiguo es una “islita” que se mete en el lago y que está unida con la parte nueva por un puente. Se deja el coche en un gran parking, justo al lado del puente que hay que cruzar andando, y  nos encaminamos al casco antiguo. Desde el puente ya te da la sensación de estar en un pueblo costero y que aquello es el mar. ¡Y sólo es el puente!
  Lindau es un pueblo muy turístico. Con bonitas calles, como la Maximilianstrasse, y edificios emblemáticos, como las torres de Diebsturm y Mangturm o el Alte Rathaus. Vimos algún edificio con las fachadas pintadas con motivos de la tierra de arriba abajo, muy chulos. Y, también una preciosa iglesia “rosa” típica de la zona: Stephanskirche. Andando se llega a la zona del puerto, donde se puede contemplar la inmensidad del lago.  Nos acercamos hasta el faro y a la enorme estatua del león que flanquean la entrada al puerto. Toda una fotografía. Hacía bastante viento, pero aún así las mujeres subieron al faro para tener una mejor perspectiva. Ya en una terracita de un bar del puerto nos tomamos unas birras con la vista del lago y de la columna con el león. Le da su sabor  y estampa a la ciudad.
  Como iba atardeciendo nos largamos de allí en este caso con viento fresco (literal), y seguimos hasta Meersburg donde teníamos contratado el alojamiento.

Meersburg

  Nos alojamos en el hotel Zun Lieben Augustin. Las habitaciones eran con desayuno y especialmente con baño compartido. Si estábamos en el tercer piso, el baño estaba en el segundo. Aquello fue un subir y bajar la escalera como una romería de fulanos envueltos en toallas; a mí, y los demás se reían de mi cara, esto del baño compartido no me hace ni pizca de gracia.
  Este pueblo es precioso, está  encaramado escalonadamente sobre la orilla del lago, y se sitúa ya en el estado de Baden-Württemberg que abarca la esquina suroccidental de Alemania
  Tiene un casco antiguo realmente delicioso, dos castillos (Altes Schloss y Neues Schloss) y unas vistas al lago impresionantes. Lo que también tiene son unas cuestas interesantes; de hecho tienen como “el pueblo de arriba” y “el pueblo de abajo”. Nosotros estábamos en el de abajo, y la visita turística de la parte superior la dejamos para el día siguiente.
  Al lado del hotelito en una avanzadilla mi cuñado y yo nos encontramos con una vinoteca con muy buena pinta. Tomar un vinito entre tanta cerveza nos pareció sumamente sugestivo. La vinoteca es de esas que con la primera ronda te cobran la copa y te dan un papelito a modo de bono intercambiable. Estuvimos un rato muy agradable, creo que Jacinto se llevó la copa de recuerdo, al terminar nos fuimos a cenar a una pizzería, todo muy propio de Baviera, que nos atendió de puro milagro porque era más tarde de las 20.30.
   Después de otear el lago de noche nos fuimos a dormir, y a liar otro desfile arriba-abajo, del tercero al segundo y viceversa .Después de lo bebido estos tontos aún se reían más de mí.     


Día 5 y martes

Etapa:  Meersburg, Schaffussen, Stein, Friburgo

  Nada más desayunar, muy bien por cierto y muy familiar, nos acercamos andando al barrio de arriba, donde se emplazan los edificios más notables y echamos las correspondientes fotos.
  Sin perder mucho tiempo salimos de Meersburg en dirección suroeste hacia el límite del lago Constanza (Bodensee), muy cerca de la frontera con Austria y Suiza.


Schaffaussen,

  Aquí están las Cataratas del Rhin ya en Suiza, uno de los hitos de nuestro viaje. Al pasar la frontera discutimos un poco con Maripili que no se aclaraba. La apagamos y nos orientamos sin mayor problema por los abundantes paneles informativos. Diremos una vez más, el camino es precioso.
   Entramos en el pueblo y la verdad es que las cataratas  están bien señalizadas, hasta llegar a un punto donde se aparca. No hay que pagar nada por verlas, es un espacio demasiado abierto para poder controlarlo en su totalidad.
   Estar allí es realmente impresionante, es un gran espectáculo. Son las cataratas más grandes de Europa, cuentan con una anchura de 153 metros y datan de hace 14.000 años.
   El fragor de la caída del agua es ensordecedor en algunos puntos del recorrido. Hay varias excursiones en barco, la más “original” es la que llega a unas rocas en el medio de las cataratas (de pago), las otras consisten en paseos por el río y los precios son menores. Mi hija que se apunta a un bombardeo y yo fuimos los únicos con arrestos para coger el barco de las rocas. Acercándonos la impresión es la repera, parece imposible que podamos acceder a la roca, pero sí, y encima desembarcamos y subimos a un balconcito a modo de mirador justo en medio de toda aquella vorágine de agua. Espectacular
 Sin duda, merece muchísimo la pena visitar este lugar.

Stein am Rhein
  En todos los foros recomiendan encarecidamente que una vez visitadas las cataratas hay que acercarse a Stein am Rhein, también en Suiza y a escasos kilómetros de Schauffausen. Pues nada nos pusimos manos a la obra y programamos a Maripili para que nos llevara al lugar.
   Jo, no dimos vueltas ni nada, lo que eran unos 25 minutos lo transformamos nosotros en hora y media. Vaya listos de las narices, resulta que como Maripili solo tenía programado el mapa de Alemania, nos llevo de vuelta por donde habíamos venido y ya en la Germany nos encaminó a Stein am Rhein por otras carreteras. No se cachondeo nadie porque todos nos sentimos un poco culpables, yo más porque era el encargado.
   Stein es como digo un pueblo cercano a Schaffussen, para los que saben; su encanto se debe principalmente a  su bien conservado casco antiguo, compuesto de muchos edificios medievales, fachadas pintadas y entramados de madera, balcones adornados con flores y calles peatonales.
   Tiene al final de la larga calle principal una iglesuca y un pequeño embarcadero sobre el lago en donde hay unos barquitos que hacen recorridos por el mismo.
    Comimos en un lugar con poco encanto, una doble de salchichas y sus cervezas. A lo largo de la calle hay cantidad de restaurantes con encanto, como a veces suele suceder, tras mucho observar y calcular, nos metimos en el más feo.

Selva negra

  Camino de Friburgo, cómo no íbamos mal de tiempo decidimos tomar una carretera secundaria i introducirnos en el corazón de la selva negra, o al menos eso nos pareció, por lo que vimos y respiramos durante nuestro recorrido de unos 40 Kmts.
   Ya sabéis que la Selva negra es un extenso y frondoso bosque de 150 Kmts. de longitud y unos 50 Kmts. de ancho. Se extiende de Friburgo, que es su capital hasta Baden-Baden, y se llama negra porque la cantidad y altura de los arboles casi impide que la luz del sol penetre en el bosque.
   La carretera y el arbolado respondieron a nuestras expectativas y no digo los distintos pueblos que encontramos en la ruta. Terminamos en Triberg que parece ser la capital del reloj de cuco. Toda la ciudad está plagada de tiendas en las que se venden estos artilugios, alguno no solo graciosos por la movilidad  de su figuración sino también por el preciosista trabajo artesanal de la madera. Lo peor del asunto son los precios, en una palabra “desorbitados”, de apaga y vámonos.
  Muy bonito y  muy recomendable el desplazamiento hasta aquí; la selva negra, a mi entender, da para un viaje de varios días dedicados al senderismo y la vida rural.

Friburgo im Brisgau
   Nos alojamos en el hotel Schwars Lowen, en las afueras de Friburgo. Esta vez hay que reconocer que si llegamos fue gracias a Maripili. Alojamiento, desayuno y baño en la habitación.
   La ciudad se ubica a los pies del borde occidental de la Selva Negra, y es su capital.  Freiburg im Breisgau (Friburgo de Brisgovia), es ciudad universitaria y por lo tanto con mucho ambiente en sus cervecerías.
   Tras ocupar las habitaciones nos acercamos al núcleo histórico de la ciudad con objeto de hacer un primer contacto y cenar en un sitio más decente que el del mediodía, por el eso del compensar.
   Aparcar en el centro es imposible así que dando muchas vueltas logramos dejar el coche no muy alejados de uno de los accesos al casco histórico.
  Se nota que en Friburgo, el nivel de vida es alto, es una ciudad bulliciosa, con muchas tiendas de esas cars, muchas vinotecas y con calles medievales que nos llaman a los turistas.
  El paseo no fue muy largo, enseguida localizamos un lugar con mucho ambiente juvenil  y allí aparcamos nosotros. No recuerdo qué cenamos, pero sí que salimos encantados, esta vez sí, de nuestra elección. 


Dia 6 y merciless

Etapa:   Friburgo, Costan, Riquewirth, Estrasburgo, Baden-Baden,y  Heidelberg.

  Como veis la etapa se las traía y más contando que nos habíamos dejado la visita turística a Friburgo para este día.
  Aparcamos en el mismo lugar que en la expedición de reconocimiento de la tarde-noche anterior. Al rato ya estábamos en la Plaza Medieval de Munsterplatz donde en el mismo centro está la Catedral, construida íntegramente en el Medievo de estilo gótico y que se dice es la “torre de la catedral más bonita de la cristiandad”. Bien pero menos lobos. Alrededor, un mercado artesanal, con flores, verduras, regalos, quesos, salchichas, vinos, churros, y complementando  varios edificios importantes: el palacio arzobispal, La Kaufauss, edificio de finanzas y comercio del siglo XVI, desde cuyas arcadas se capta una excelente imagen del templo catedralicio y la Wentzinger Haus con el museo de historia de la ciudad.
   En Friburgo los principales monumentos son las antiguas puertas de entrada a la ciudad, la Martinstor y la Schwabentor y el ayuntamiento (Rathaus) que también vimos.
   Callejeando pasamos por el barrio que antes era el antiguo suburbio de Friburgo (Scheneckenvorstadt) que cuenta con el típico río canalizado con numerosas terrazas. Curiosamente reconocimos que nos encontrábamos al lado del restaurante de la cena, el lugar de día tenía menos encanto .No hay que volver a los sitios en los que te quedaste a gusto. El embrujo de Cenicienta acaba por la noche. En fin que tras tomar un pequeño refrigerio reanudamos el plan del día.
  Hoy saldremos de Alemania y cruzaremos la frontera para entrar en Francia, más concretamente en la región de Alsacia (Alsace en francés, Elsass en alemán, 's Elsàss en dialecto alsaciano). Esta región, aunque perteneciente actualmente a Francia, ha cambiado varias veces de país desde la edad media.     Desde el año 962 hasta 1648 formó parte del Sacro Imperio Romano Germánico, pasando en el siglo XVII a Francia. Tras la guerra franco-prusiana, en 1871, pasa otra vez a manos alemanas, volviendo a ser francesa tras la 1ª guerra mundial en 1919 y hasta ahora salvo el periodo de anexión nazi de 1940 a 1944, en que formó parte de hecho del III Reich. Debido a esta historia, Alsacia es por tradición e historia, una región de transición entre Alemania y Francia, donde todavía se habla el alsaciano, dialecto alemán, sobre todo en la zona rural. También por esta tradición fue escogida su capital, Estrasburgo, como sede del Consejo de Europa, del Parlamento Europeo y otras instituciones continentales. Esto está copiado de una guía, y ayuda a situarse un tanto.

Colmar

  Colmar es una ciudad de tamaño medio, famosa por su casco histórico excelentemente conservado, con hermosas y coquetas plazas y calles rodeadas de casas con artesonado de madera y pintadas en tonos pastel, a diferencia de Estrasburgo, donde prefieren el blanco.
  La parte más famosa del casco histórico aparte la catedral,  es la llamada pequeña Venecia (La Petite Venice), así llamada por consistir en una sucesión de preciosas casas al borde de un pequeño canal.
   Está bien pero ni color con lo que traíamos visto y lo que nos quedaba por conocer. Curiosamente lo que más llamó nuestra atención fueron los extensos campos de viñedos que atravesamos acercándonos a Colmar. Ah¡, el famoso vino de Alsacia, de allí salía sin duda. Paramos y todo a hacer unas bonitas fotos.

Riquewihr.

    Este pueblo es de lo más bonito y coqueto que se puede ver en todo el viaje, alguno lo tildaran de excesivamente preparado para turistas, al modo de Rothemburg, pero que queréis que os diga,  hay que visitarlo forzosamente.
   No es muy grande, está totalmente amurallado y hay que dejar el coche fuera en los lugares previstos para el caso, realmente nosotros lo dejamos a menos de 50 metros de una de las puertas de acceso al pequeño núcleo.  Es para verlo, no hay grandes monumentos pero el recorrido por sus callejuelas es encantador, tiene también una de las tiendas de navidad más completas del mundo, para mí que es una especia de franquicia, porque vimos varias durante el viaje. Más adelante en el tiempo, recorriendo la parte histórica de Carcassone evoqué este lugar, aunque Riquewihr es todo plano y  con mucho más colorido. Comimos en una reducida terraza sobre la misma calle, de esas de dos mesas, y pasamos un rato de lo más agradable. No olvidaremos nunca esta parada.

Estrasburgo
  
   Siguiendo por Alsacia llegamos a su capital. Habíamos leído de los grandes problemas de aparcamiento pero nosotros tiramos para el centro y pudimos dejar el coche al lado del río y a escasas manzanas de la catedral.
   Nada más llegar, comenzamos la visita con una Plaza desde la cual ya se veía la inmensa Catedral y se respiraba el aire turístico de Estrasburgo. De allí a la misma Place de la Cathédral, donde entre otras edificaciones singulares se puede contemplar la que posiblemente es la casa medieval más hermosa de la ciudad, la Casa Kammerzell, hoy hecha hotel-restaurante que data del año 1427 de estilo gótico. En el centro de la Plaza, la Catedral de Estrasburgo construida entre el 1040 y 1439, Patrimonio Unesco de la Humanidad, bombardeada durante la II Guerra Mundial y que contaba hasta el siglo pasado con la torre catedralicia más alta de Occidente (se ve desde casi cada rincón de la ciudad). Por dentro es inmensa y como curiosidad, su reloj astronómico construido hace siglos (señala días, meses, años, lunas) que a ciertas horas ofrece una explicación a los turistas acompañado de un vídeo explicativo para su comprensión. Tiene la dificultad de encontrar el lugar adecuado para echar una foto en condiciones, por la proximidad de las casas colindantes; hay que recular por la calle de enfrente de la fachada principal harta encontrar un punto que medianamente pueda valer.
  Saliendo del Casco Histórico y andando un poquito, encontramos el Palacio Rohan, y siguiendo el curso de su canal entramos casi sin darnos cuenta en La Petite France, donde se regula el canal de agua y las esclusas que permiten la navegación de las embarcaciones por el río.
  En ella Vivian pescadores y molineros, y se  puede contemplar un conjunto de sus casas de madera llenas de color y flores y excelentemente conservadas. En el mismo barrio encontramos Los Puentes Cubiertos y gran variedad de restaurantes, terrazas o zonas verdes que rodean el canal....
  Desgraciadamente andábamos muy cortos de tiempo y no pudimos extender la visita a la zona de la Plaza de la Republica, a la Universidad, el Parc du Contades, y los edificios de las instituciones Europeas (entre ellas el Parlamento Europeo, donde se puede entrar al patio principal). Sin duda habrá que volver a Estrasburgo porque la ciudad merece una estancia algo más prolongada.

Baden-Baden
   Famosa ciudad balneario, ubicada en el valle del Oos, su bello entorno y clima dulce hicieron de éste, un lugar amado por los poderosos, desde los tiempos de Roma, en las crónicas se dice que el emperador Caracalla frecuentaba el lugar. A partir del Siglo XIX, también empezó a ser frecuentada por la burguesía de toda Europa, por lo que se encuentran templos de diversas religiones, importantes balnearios y uno de los casinos más lujosos del mundo.
   El centro de la ciudad es el edificio neobarroco Kurhaus, con el casino más hermoso del mundo según Marlene Dietrich. A pocos pasos se encuéntrala avenida Lichtenthaler Allee, milla de la cultura y el arte, que deslumbra con la Festspielhaus, la segunda sala de opera y conciertos más grande de Europa, la histórica Trinkhalle, la Galería estatal de arte, el museo Frieder Burda, y otros museos, así como la abadía del monasterio cisterciense Lichtenthal.  Pues bien llegamos cayendo la tarde y de todo esto vimos algo a media distancia. Recuerdo que la ciudad respondía a lo que se considera villa balneario, como por ejemplo Karlovy Vary. Arboles, avenidas, agua y edificios notables de estilo romántico.
  Aparcamos justo donde empieza o termina la avenida Lichtenthaler Allee, nos sentamos en la terraza de un bonito bar y nos tomamos unas cervezas mientras comenzaba a anochecer. Tras dar una pequeña vuelta para poder decir que habíamos estado en la célebre Baden-Baden nos largamos de allí dado que ya superábamos la hora final de la recepción para la entrada en nuestro alojamiento de Heildelberg.

Heidelberg.
   Nos alojamos en el hotel Elite Heidelberg. Una especie de B &B. Como era de noche lo localizamos gracias al GPS porque a mí, como guía, así de noche todas las ciudades me resultan laberínticas.
 Además como comprobamos más tarde, es que ésta en realidad, lo era.
   El alojamiento, tal como esperábamos, estaba cerrado y oscuro en medio de una calle casi sin iluminación. Cuando comenzábamos a mirarnos con aire dubitativo y sombrío, percibimos a duras penas un trozo de papel adherido a la puerta del establecimiento con una tira de cello. Afortunadamente el texto que lo ilustraba estaba escrito en ingles, y como aquí no vale la mímica, la nena lo tradujo a la luz de un farolillo. Menos mal de los conocimientos de inglés de Celia, ya para todos la joven,  porque aquel pedazo de cuartilla rezaba que había que llamar a un número telefónico en el que nos darían instrucciones de cómo acceder a nuestras habitaciones. Suele suceder que cuando llamas a un numero de estos el que te contesta, normalmente un tío cualquiera de guardia, chapurrea más que habla el inglés, así que viendo los esfuerzos de nuestra ya compañera, para interpretarle, se me helaba la sangre pensando en lo que hubiera sucedido si no  es por nuestra ya, heroína. Resultó que entre la sombra había un pequeño buzón con teclado en el que debíamos introducir el numero que nuestro comunicante iba dictando. Al final una llave similar a la de la ama de ídem de Rebeca, surgió por una desapercibida ranura, y completando las instrucciones decodificadas por Celia nos dirigimos al edificio de enfrente, una especie de palacete en el que por fin encontramos las habitaciones; los que no nos encontrábamos éramos nosotros dentro de ellas, porque eran enormes y con unos techos altísimos.
   Sin pausa nos fuimos con el coche a cenar algo y de paso a descubrir que aparcar en el centro de Heildelberg, es poco menos que imposible, hasta el punto que dimos tantas vueltas que nos aprendimos la ciudad y ya no tuvimos necesidad de usar el GPS en toda la visita.
   Decir  que encontramos al mucho rato un lugar encantador de esos a media luz e íntimos en el que dimos cuenta de unas tablas de queso, paté y embutidos.

   

Dia 7 y jueves

Etapa: Heidelberg, Frankfort, Colonia

Heildelberg de día.

   Se puede catalogar esta ciudad como “turística y estudiantil”. De hecho, su Universidad es la más antigua de Alemania y su prestigio reside en los varios premios Nobel de física y Química que obtuvieron sus alumnos.
   Iniciamos la visita a la ciudad a primera hora, aparcamos donde pudimos cerca de la plaza central del casco histórico, en la plaza desayunamos contemplando la Iglesia del Espíritu Santo construida en 1399, en la que no entramos por estar cerrada hasta las 11 de la mañana. Alrededor de la iglesia se iban montando los tenderetes de un mercadillo. Fuimos a visitar el viejo puente construido en el año 1776 (uno de los más antiguos de Alemania) adornado con varias estatuas de dioses y su Puerta (Brukentor) curiosa por sus cúpulas. Desde el puente tenemos unas vistas magnificas de la ciudad y su río, especialmente se divisa el castillo en la parte alta de una colina.
   El castillo es la principal atracción del lugar, data del siglo XVI. En realidad es un complejo amurallado de palacios construidos a lo largo de los siglos en diversos estilos por los distintos príncipes del Palatinado. Al castillo, que está en lo alto de la ciudad vieja al sur del Neckar, se puede subir andando, en autobús, y  en funicular  (6 eur i/v)  La visita cuesta 3 eur y merece mucho la pena entrar. Dentro, tiene unos amplios jardines, alberga el Museo de la Farmacia (es muy curioso y no le falta detalle, y es que hay muchísimas en Alemania) que recoge todo tipo de pócimas, plantas, recetas, muebles, un laboratorio, farmacia para niños, recipientes, etc. desde el siglo XIII.
   Luego podemos ver la bodega, muy importante para la ciudad y los príncipes, ya que Heidelberg está situada en una conocida región vinícola también llamada la Toscana alemana. Aquí hay varias curiosidades. Una son 2 grandes toneles de vino conocidos como Kleines Fass y Grosses Fass, que pueden almacenar respectivamente algo más de 40000 y 120000 litros. Los toneles se pueden rodear subiendo por una escalerilla de madera que los circunvala. Como es obvio plenos de originalidad nos hicimos fotos haciendo como que los abrazábamos. También se encuentra aquí la figura de Perkeo, enano bufón de la corte en el siglo XVIII. La historia de este personaje es muy curiosa, era natural de la población de Salurn/Salorno en el Tirol del Sur, actualmente en territorio italiano y de población de lengua italiana y alemana. Era famoso porque a pesar de su corta estatura, nadie le ganaba a beber vino. Al príncipe elector Carlos III Felipe (Carl III Philip) le causó gracia en una visita a esta región y se lo llevó a Heidelberg como bufón y vigilante de la bodega. Su sobrenombre se debe a que cuando se le preguntaba si quería beber vino, contestaba en su italiano natal: Perché no?, y de ahí le quedó Perkeo.  Se dice que cuando en su vejez enfermó por primera vez, el médico le recomendó dejar el vino (única bebida que había ingerido toda su vida) y beber agua. Aunque con reticencia, Perkeo siguió la orden médica, y se murió al día siguiente (copiado de no sé dónde). 
   Después de la visita bajamos a la plaza, a echar un último vistazo y reemprender la marcha.

Frankfurt
   Se me ha olvidado comentar que las autovías del oeste de Alemania estaban todas en obras de mantenimiento y solo habían dejado dos carriles útiles estrechísimos por los que debíamos conducir con mucho cuidado. Fue una pena, porque en Alemania puedes correr a tope, casi sin límites, y por mor de las obras pasar de 80 ya era un riesgo. Esta situación provocó un retraso evidente en nuestros planes y que el tiempo de las paradas en las ciudades se redujera un tanto. Pero vayamos a Frankfurt. 
   Dejando el estado de Baden-Württemberg y entrando en el de Hesse (Hessen). Frankfurt am Main (Frankfort del Meno), con 660000 habitantes es la mayor ciudad del estado de Hesse, pero no su capital, que es Maguncia (Mainz).Es la capital financiera de Alemania y también de Europa, ya que es sede del Banco Central Europeo. Tras la destrucción de la 2ª Guerra Mundial su centro no fue reconstruido como era antes, salvo unos pocos edificios en el Römerberg, sino que se levanto completamente nuevo construyendo grandes rascacielos.
   Aparcamos el coche cerca del Römer para ver el centro de la ciudad. Desde el estacionamiento se podía contemplar el sky de Frankfurt con los modernos rascacielos silueteados en el ídem. Lo primero que visitamos fue el Paulskirche, edificio circular en el que había una exposición no recuerdo de qué; este edificio es un símbolo de Alemania ya que se convirtió en el asiento del Parlamento de Fráncfort, el primer parlamento en Alemania que fue elegido públicamente. Ajá, sobre esto era la exposición.
   De ahí a la plaza de Römerberg. La plaza roja. En la plaza encontramos casas con paredes entramadas y de ladrillo rojo, reconstruidas después de la 2ª GM;  podemos ver el Römer que es un edificio medieval  y uno de los monumentos más importantes de la ciudad y que ha sido su ayuntamiento durante seiscientos años; la antigua Iglesia de San Nicolás y la fuente de la Justicia que está en medio de la plaza. A esta fuente venían los habitantes de Frankfurt cuando un emperador era coronado porque además de salir agua, salía vino a borbotones. La casa del medio se llama Haus zum Römer. Muy cerca está el edificio de la ópera, Alte Oper  A 10 minutos andando se encuentra la zona comercial y la financiera con los rascacielos como el Commerzbank, construido en 1997 por Norman Foster. Hasta allí no fuimos, nos conformamos con verlos a distancia.
   De la plaza del Rómenberg directos a ver la catedral que con su torre de 95 metros de altura es visible desde lejos y forma parte del skyline de la ciudad. Si vas hacia ella desde el Rómer, pasas por delante del Jardín arqueológico donde se encuentran excavaciones de un asentamiento romano y un palacio carolingio.
  Una vez vista la catedral por dentro salimos ya en dirección al rio Meno y nos encontramos, justo al lado de la catedral con la Casa de los Lienzos, que era la tienda de telas y paños hasta el siglo XIX y hoy en día es una galería de arte.
   Llegamos al rio Meno para toparnos con el puente más conocido de la ciudad “El puente de Hierro” (Eiserner Steg) y tiene más de 100 años. Justo en frente del puente se encuentra la Torre Rentemturm.  
   Para comer nos acercamos al barrio de Alt Sachsenhausen, conocido por sus sidrerías, porque aquí en Frankfurt, lo más típico son la sidra (Apfelwein) y las sidrerías y no las cervecerías como en el resto de Alemania. La sidra se sirve en vasos de 33cl con una forma y tallado especial, y cuando hay varios bebedores en jarras de loza azules y blancas de las que se sirve uno mismo en el vaso.
   No había demasiado ambiente en la zona que pateamos en busca del mejor lugar; al final nos decidimos por sentarnos en una terraza en la que había varios comensales. Tomamos unos codillos y como era obligación unas salchichas, curiosamente las sirvieron de las de Nuremberg, y se nos cayó un mito.

Colonia (Köln).

   Nos alojamos en el hotel Mercure Hotel Köln West. Estaba ubicado en las afueras de la ciudad y llegamos tras un largo recorrido entre bosques por sus alrededores gracias al GPS, me temo que dado aquel laberinto no habríamos llegado sin los consejos de Maripili a la que no nombro últimamente porque está respondiendo como se esperaba.
   Colonia es con su casi millón de habitantes la 4ª ciudad de Alemania, tras Berlín (3 millones), Hamburgo (1,7) y Múnich (1,3). Fue fundada por los romanos como Colonia Claudia Ara Agrippinensium, de ahí su nombre actual. Los dos mil años de historia que han trascurrido desde su fundación han dejado diferentes legados, entre ellos la gran variedad de culturas que se unifican en su territorio : un millón de personas que lejos de dividirse en subgrupos culturales, han optado por la unificación, por la tolerancia y por vivir la vida con muchísima alegría. No sabía yo entonces que más adelante visitaría de nuevo varias veces esta maravillosa ciudad.
    Nos acercamos al centro en una especie de tren de cercanías que nos recomendaron en el hotel. Nos bajamos por intuición en la estación de Heumarkt y al salir al exterior pudimos ver que estábamos en la mejor posición para atacar el casco antiguo situado al costado del Rhin..
Callejeando al poco estábamos delante de la catedral gótica., la Dom. Ya estaba anocheciendo y debido a la suciedad de la piedra apenas la pudimos contemplar en todo su esplendor.  Aun así nos quedamos tremendamente impresionados, solo unos años después sentimos el mismo impacto cuando nos enfrentamos a la catedral de Chartres. Este es uno de esos 3 o 4 momentos inolvidables que vives en un viaja de estas características. Esos de poder decir, y sin embargo yo estuve allí.
   Tocaba cenar y pensamos hacerlo en una pizzería en la que habíamos reparado en una de las calles tomadas para llegar hasta la catedral, así que volviendo sobre nuestros pasos entramos en Ramazotti, lo recuerdo por las bromas que hicimos con el cantante. Esta vez fue de Pizzas y bastante bien. A la salida ya estábamos cerca de la estación de metro de Heumarkt.
 
Dia 8 y viernes

Etapa: Colonia, Bruselas, Gante

  A la mañana volvimos a la catedral, esta vez con el coche, ya que nuestra intención era seguir la ruta desde la propia Colonia. No tuvimos ninguna dificultad para aparcar en los alrededores de Heumarkt.
   Antes de llegar vimos un conjunto característico de edificios de color que tienen forma de grúas portuarias, están al lado del río y son notables en la arquitectura de Colonia. Ahora sí, con la luz diurna rehicimos el camino de la tarde anterior. En el recorrido nos encontramos con el Museo Wallraf-Richartz   en el que no entramos por las prisas, a su lado hay una zona de excavaciones con restos de los periodos romano y carolingio. Un poco más adelante llegamos al Ayuntamiento en la Rathaus platz, es un pequeño edificio interesante pero sin comparación al de Múnich. Cerca, a espaldas del Ayuntamiento se ve otra torre medieval, se trata de la iglesia de San Martín, una de las doce iglesias románicas que tiene la ciudad. Sin más llegamos a la catedral que nos volvió a impresionar por su magnífica e increíble estampa de 157 mts de altura. Está situada en medio de una gran plaza llena de gente haciendo fotografías o esperando que termine alguna misa para visitar con calma el interior. Como acostumbro, no explicare nada más sobre este prodigio de la arquitectura gótica, tan solo por ser el detalle más anecdótico, decir que aquí está expuesto el sarcófago dorado con los restos de los tres reyes magos. Tú mismo.
  Al lado izquierdo de la catedral se halla la estación central de tren, la bahnhof, y al lado derecho se observan dos edificios continuos de corte contemporáneo, el Museo Romano Germánico y el museo Ludwig de arte moderno y contemporáneo. De una esquina de la plaza sale la Hohe tsrase a la sazon la calle más comercial y turística de Colonia. Ahora puedo decir que la he recorrido numerosa veces, pero en aquel viaje lo dejamos para más adelante.
  A la salida de la visita al Dom, yo planteé que debía entrar en el museo Ludwig, para mí una joya de la pintura sobre todo si te gusta el expresionismo alemán, y a mí me encanta. Así que dividimos desequilibradamente nuestras fuerzas, yo al museo, todos los demás a dar una vuelta. Por lo visto, mientras yo admiraba a Nolde y demás colegas del Brucke, ellos se acercaron al puente Hohenzollernbrücke el más famoso de los varios que cruzan el Rhin y situado a escasos pasos de la catedral. Este puente, peatonal y ferroviario, es uno de los que tiene más tráfico del mundo, calculándose que lo cruza un tren cada 2 minutos, y no siendo raro ver 3 de ellos cruzando a la vez. Aquí se toparon por primera vez con la cada vez menos insólita costumbre de colgar candados en las rejas laterales del puente, candados de esos de no me olvides que con tanto amor cuelgan los tortolos. Como nunca he colgado ninguno no sé si después se tira la llave al río, y qué pasa cuando al poco cambias de pareja. Puede que haya que volver con unas grandes tenazas de cizalla a desprender el candado; no sé, a lo mejor lo realmente meritorio es vanagloriarse de ser el que más  ha colgado, correspondiendo claro a pareja distinta. Me contaron que desde el puente y sus accesos se contemplan bonitas vistas del río y de la otra orilla de la ciudad.
   En fin, que tras el reencuentro nos fuimos a por el coche y pusimos rumbo a Bélgica con intención de hacer una parada en Bruselas antes de llegar a Gante.

  Bruselas

   En Bruselas se habla francés y yo y todos los españolitos de mi generación hemos dado francés en el bachillerato. Un montón de cursos. Eso no quiere decir que yo lo domine a la perfección pero me manejo bastante mejor que con el alemán. La nena ha vuelto a su primigenia posición porque sus servicios ya no son tan necesarios, pero no voy a negar que ha tenido un gran protagonismo en el viaje  tanto interpelando indígenas como descargando a Jacinto en la tarea de conducir. Eso sí, a mí no me sustituye nadie. Al menos, todavía.
  Como mi mujer y yo ya conocíamos Bruselas de un viaje anterior, la idea era dar una vuelta panorámica con el coche por la ciudad y como mucho hacer una parada para ver la Grand Place. Pero no les puedo hacer esa faena a mis cuñados, así que como debe ser, decidimos aparcar y pasar un buen rato por el centro y alrededores.
  Nos metimos hacia el barrio superior por la avenida Royale y dejamos el coche en un aparcamiento de la plaza Poelaert, al lado del palacio de Justicia. En esta plaza hay un mirador desde el que se divisa todo el centro de Bruselas. Recorrimos paseando la calle Regence, la plaza royal y la vía del mismo nombre. En esta zona se ubican los palacios y museos más destacables de la ciudad. Los palacetes en cuestión acogen en la actualidad instituciones públicas en su mayoría ministerios, con la excepción del Palacio Real, de estilo neoclásico y que solo se utiliza para recepciones o reuniones de trabajo del jefe del estado.
  Vemos por fuera el museo de arte antiguo, con obras de los maestros de la pintura flamenca, Bruegel, Rubens, Jordaens o Van Dyck;  el museo de arte moderno con fondos de pintura y escultura belgas desde el XVIII a la actualidad,  de David a Magritte, y el Palais des Beaux-Arts, el Bozar, que con un millón de visitantes cada año, ofrece una programación que en nada envidia a los grandes centros internacionales. Al lado se observa el curioso edificio del museo de instrumentos de música, una joya de la arquitectura modernista de Bruselas. Al lado de la plaza Royal entramos en una iglesia llamada Saint Jacques-sur-Coudemberg, su fachada es de estilo neoclásico y tiene un frontón triangular con seis columnas corintias, el interior es bastante austero. No he dicho que en medio de la plaza está la estatua ecuestre de Godofredo de Bouillon, soldado que lucho  en las primeras cruzadas y murió en Palestina.
  Volvimos a la plaza Poelaert y tomamos un ascensor que nos descendió al barrio del Sablón. Este barrio está repleto de tiendas de chocolate, delicatesen y antigüedades. En la plaza del Gran Sablón había un mercadillo lleno de coleccionistas y curiosos que buscaban antigüedades, nosotros no compramos nada.
  Para los que gustan y entienden de exquisiteces, Godiva, Marcolini y Neuhaus, tienen tienda en esta plaza. Si te conformas con poca cantidad puedes comprar alguna delicia, nosotros cogimos para postre unos bombones en Neuhaus. Digo para postre porque, dada la hora, nos sentamos a comer en las mesas exteriores de una  brasserie que hacia esquina en la plaza. Estuvimos y comimos como encantados del ambiente que se respiraba en aquel lugar. Justo en la mesa de al lado, unos ejecutivos con pinta y hablares de diplomático, también daban cuenta de lo suyo, y es que ya sabéis, Bruselas es la sede del Parlamento europeo que esta vez mis cuñis se quedan sin conocer. No tenemos tiempo y hay que seleccionar, además yo ya lo conozco, además al año siguiente y defendiendo la causa de AMA, llegué incluso a entrar y dialogar con un alto comisario. Vamos, que no es nada raro coincidir en cualquier lugar con un pavo de éstos que se hinchan a cobrar dietas internacionales. Si me sorprendió que siendo un viernes a eso de las 14 horas aquellos tíos aun permanecieran en la ciudad y no hubieran volado a escape a sus ciudades de origen. A lo mejor hacen guardias los pobres, quién sabe.
   Ya del Sablón nos fuimos a la Grand Place pasando previamente a ver la joya del turismo popular de todo Bruselas, me refiero al Manneken Pis, no te preocupes aunque diminuto e intrascendental, no te pasaras de largo; en la esquina en la que se encuentra la escultura del pequeño orinando, hay un sinfín de mendas la mayoría orientales, inflándose a hacer fotos entre bromas y risitas insustanciales.
 Sobre el origen del muñeco hay distintas leyendas, unos dicen que salvó a la ciudad allá por el siglo XIV, meando sobre la mecha encendida de los explosivos que habían colocado unos atacantes, otros que orinó delante de la casa de una bruja que enfadada lo convirtió en estatua y otros, que un señor de pasta  que había perdido a su hijo, lo encontró orinando en esta esquina, y en agradecimiento construyó la fuente. Otra curiosidad es que el niño posee un amplio vestuario de unos 600 trajes que se guarda en el museo de la ciudad. No es extraño pues, encontrarse al niño vestido desde Elvis Presley a Santa Claus.    
  Justo antes de entrar en la Plaza encastrada en la pared se encuentra la estatua yacente de Everhad, un viejo luchador a las órdenes del duque de Brabante, la estatua brilla debido al sobeteo de todos los transeúntes que desarrollan la costumbre de frotar manos y pieses de las estatuas buscando alguna ventura.
   Para mí la Grand Place es la plaza más bonita del mundo amén de espectacular. Tiene sus momentos, a pleno sol, al atardecer, iluminada de noche, ocupada por el mercadillo navideño o bien alfombrada de flores; incluso cuando hay algún enorme escenario estorbando en su centro, siempre me resulta encantadora.  La paladeamos un buen rato, repasando uno a uno sus singulares edificios. En pleno medio destaca el Ayuntamiento, de estilo gótico, su esplendida fachada está  decorada con 230 figuras, y el campanario de casi 100 metros de altura está coronado con la estatua dorada del arcángel san Miguel. Enfrente, de modo simétrico se encuentra el no menos magnifico palacio la Maison du Roi,  que hoy es el Museo de la ciudad, allí donde se guardan los trajecillos del pequeño meón.
  Como todos sabréis el resto del perímetro de la plaza está conformado por las casas gremiales, tienen cada una su nombre, representado por una figura que se muestra en la fachada o en el alar del tejado.  Todas son a cual más interesante, y observarás  a la mayoría de  visitantes consultando sus guías con objeto de reconocerlas una a una. Yo como acostumbro no te voy a fastidiar ese divertimento de modo que no cuento más.
   Si diré que la mayoría de los bajos están ocupados por cervecerías, la más notoria es la de Roi d´Espagne situada en una esquina.
   No entramos en ella porque estaba petada, nos sentamos tranquilamente en la terraza de la de al lado a beber parsimoniosamente una de entre las innumerables cervezas que te ofrecen en todas las cartas. Buen momento, momentazo.
    Al lado de la plaza se encuentran las Galerías Royales Saint Hubert, como las de Milán pero en menor escala, cafeterías de lujo y tiendas y escaparates haciendo juego. A la salida de las galerías por la parte opuesta de la plaza se haya la cervecería La Mort Subite, un clásico para los bebedores de todo el mundo.
   En los alrededores hay un sinfín de restaurantes, nos metimos a duras penas por la calle Bouchers en la que es poco menos que imposible andar debido a la estrechez provocada por las dos filas de terrazas situadas a izquierda y derecha. Es un lugar ciertamente pintoresco, en esta calle está Chez Leon, el restaurante de mejillones y patatas por antonomasia. Recuerda que el plato típico belga son los mejillones con patatas. Atento porque son la mitad de pequeños de los que gastamos nosotros, pero el doble de caros.           
   Al norte de la plaza se localizan las chocolaterías low cost, aquellas en las que los visitantes hacen acopio de chocolates y bombones para ellos y sus compromisos. Nosotros hicimos lo propio y cargamos con las correspondientes bolsas rellenas de paquetitos.
   De allí para el coche y a Gante, que nos espera Lucía.

 Gante
  Nos alojamos en el hotel Ibis Gent Centrum Opera.
 Tras tomar dominio de las habitaciones conseguimos  el objetivo fundamental del viaje, ver a la pequeña en Gante.
   A mí me dolía un poco la cabeza y me quedé un rato descansando, ellos se fueron a Ikea a comprar unas cosas para Lucía. Excursión fallida, al no ir yo, fueron incapaces  de acceder al centro comercial, como mucho lo vieron de lejos. Ni Maripili les sirvió, no me alegré pero me sentí grande.
   Ya recuperado de mi malestar nos fuimos a una brasserie cercana al hotel a cenar, y después por la calle Veldstraat nos aproximamos a Saint Michael a deleitarnos con la inigualable visión de las torres alineadas. La verdad es que era de noche, la iluminación no muy allá e intuimos más que disfrutamos de la afamada panorámica. Como otras veces a lo largo del viaje, lo dejamos para el día siguiente.

Día 9 y sábado.

Solo Gante.

   Cuando oyes hablar de ciudades con encanto, la gente se refiere sin duda a ciudades como Gante.
   Esplendidos edificios y monumentos históricos armonizan perfectamente con las realizaciones modernas, tres majestuosas torres se recortan en el cielo de la ciudad, y gracias al espacio peatonal más grande de Belgica, se puede pasear con absoluta tranquilidad. Gante es una ciudad viva, los centros culturales rebosan de público, las calles y mercados son hervideros de animación, se masca el ambiente universitario alimentado por los  “erasmus” de todo el mundo, y la oferta de bares y restaurantes es magnífica.
   Empezamos nuestro recorrido turístico donde se debe empezar, en el puente de San Miguel sobre el canal Leie. Como dicen en los folletos, debería ocurrírsele a alguien pintar aquí una cruz en el suelo. Quien se colocase en el centro, tendría que girar lentamente sobre su propio eje para poder extasiarse con una panorámica irrepetible, Las tres torres(este es el único sitio de Gante desde donde se contemplan perfectamente alineadas), a saber el campanario de la catedral de San Bavon, la Atalaya o Belfort, y la torre de la iglesia de San Nicolas, también vemos el antiguo edificio de Correos, el mágico Graslei(conjunto de casa gremiales de los herboristas), el castillo de los Condes en la lejanía, el Korenlei(conjunto de casas gremiales de los graneros)  y la iglesia de San Miguel, justo al lado del puente, con su torre inacabada de 24 metros de altura.
   Caminamos hacia la plaza Saint Baaf Splein y lo primero que encontramos es la iglesia de San Nicolas, Esta iglesia del siglo XIII es uno de los más bellos ejemplos del gótico escaldiano. La torre del crucero actúa como linterna natural dejando penetrar los rayos del sol e iluminando el centro de la nave. Lamentablemente debido a los variados usos a lo largo de los siglos, desde 1960 está en trabajos permanentes de restauración. En su jardín se haya la famosa campana Roeland que avisaba a los ciudadanos cuando se aproximaba el enemigo. 
   Nada más pasar se sitúa la torre del Campanario, Belfort, Atalaya o torre Municipal, de 95 metros de altura, es el símbolo de la autonomía de la ciudad en el pasado. El dragón en su cúspide a modo de veleta otea el horizonte. Es importante conocer que en los bajos de este edificio se ubica la Oficina de Turismo donde te dan una amplia y detallada información para sacar el mayor provecho a tu visita a Gante.
   Pocos metros adelante se encuentra la catedral de San Bavón, es un monumento de visita obligada. Mezcla los estilos románico, gótico y barroco. Tiene 22 altares y un precioso púlpito rococó, Como estoy contando demasiado, solo añadiré que en su interior hay una excelente obra de Rubens, y el mundialmente conocido políptico de los hermanos Van Eyck, la Adoración del Cordero Místico.
   Aprovecho para decir aquí que en Gante nació el emperador Carlos V para ellos, y Carlos I para nosotros, fue bautizado en esta catedral y los ganteses no guardan buen recuerdo de él.
  En la calle Botemark 1 se sitúa el Ayuntamiento (Stadhuis), edificio burgués construido en el siglo XIII es una mezcla de estilos preferentemente gótico y renacentista. Se estaba celebrando una boda, por lo visto siempre está ocupado por bodas, allí no se han dado cuenta que ahora las parejas no se casan.
   De allí nos fuimos a la plaza Vrigdamarkt que era la antigua plaza central de Gante y en ella se desarrollaba la mayor parte de la vida política y social. Ahora ponen un mercadillo de ropa y alimentos que estuvimos ojeando. En el centro hay una estatua de Jacobo de Artevelde que te sonará igual que a mí, nada. Al parecer fue un antiguo jefe de la ciudad que se presentaba siempre ante su pueblo en la pose que hoy tiene su efigie. Si recuerdo que curioseamos la casa gremial de los curtidores a un lado de la plaza, En medio de la torrecita cuelga la campana que abría el mercado. En la veleta se encuentra la Sirena Mesulina que con su espejo se deja mecer por el viento. Creo que por aquí entramos en una cervecería muy visitada por los Erasmus, en ella tienen la costumbre de que los clientes deben depositar sus zapatos en una cesta que se eleva hasta el techo. Cuando acabas y pagas tu consumición, el calzado te es devuelto. Por si acaso no tomamos nada. Tenían también unas pipetas enormes para beber la cerveza. Muy de estudiantes todo.
   Paseando por ambas orillas del Leie, y atravesando sus puentecillos de un lado a otro, fuimos contemplando las preciosas casas que bordean el canal, a cual más antigua y pintoresca. Hicimos una breve parada ante Dulle Griet o Margarita la Rabiosa, que es un gran cañón de 5 metros de longitud fabricado en el siglo XV, con una enorme bocaza donde se pueden echar a dormir los indigentes, y que tiene la peculiaridad de que no se ha disparado nunca. Menos mal.
   Al lado de la lonja de carne encontramos una encantadora cervecería con bastante ambiente autóctono en la que nos sentamos en la terraza a tomar unas jarras de cerveza. No hubo necesidad de descalzarse y la mañana era soleada y maravillosa. Las jarra estaban bellamente labradas y Jacinto se compro una que tiene por casa y que no le he visto utilizar nunca. Pero bonita, lo era.
    Ya que estábamos en la zona recorrimos la orilla del Graslei observando las casas gremiales de cerca y sobre todo los múltiples restaurantes ubicados en sus bajos. Nos sentamos a comer en la terraza del que más nos gustó, y hay que reconocer que se estaba bien allí. Pasamos un rato muy agradable y no recuerdo lo que comimos, pero no fue lo importante.
   Tras comer nos aproximamos al Castillo de los Condes que está al lado, es el típico castillo urbano. Lo rodeamos haciendo fotos y de paso dimos una vuelta por el barrio aledaño. Es el barrio de Patershol, estructura original medieval de calles compuestas de callejones estrechos y edificios homogéneos de ladrillo. Actualmente es uno de los barrios más codiciados de la ciudad, y es el lugar de moda para los aficionados a la buena mesa por la cantidad de restaurantes de cocina variada.
   Volvimos al hotel paseando con objeto de descansar un poco, el único día que pudimos darnos tal gustazo, y dejando a mis cuñados allí, la familia nos fuimos a conocer la residencia donde vivía Lucia. La vimos y para de contar. Desde esta experiencia ha sabido reconocer lo maravillosa que es su habitación de Santander.
    Una vez reencontrados todos volvimos a recorrer el camino de la mañana en lo que se refiere a las torres alineadas, y tras deambular un tanto nos sentamos a cenar a petición del segmento joven en una pizzería del centro al lado del edificio de Correos. Allí se acababa aquello.

Día 10 y domingo

El regreso.

  Volábamos de vuelta a casa con Ryanair desde Bruselas(jé)-Charleroi. Como no nos daba tiempo para hacer una paradita en Bruselas, pasamos de largo y nos dirigimos directamente al aeropuerto .Nos despedimos sin incidencias del Passat  que ya mostraba algunos kilómetros más, y  de Maripili con la que al final habíamos alcanzado comunión de intereses.
   Primero partieron mis cuñados hacia Barcelona, una hora después hacíamos lo mismo rumbo a Santander. Todo había salido según lo planeado por lo que el resultado fue totalmente satisfactorio.

   Hasta otra, seguiremos informando.  

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