VIAJE A ALEMANIA Y BELGICA
DE LA SERIE:
LOS VIAJES CON MI CUÑADO.
VIAJE POR
ALEMANIA Y BELGICA
BAVIERA, LA
SELVA NEGRA, ALSACIA, EL RHIN, BRUSELAS Y GANTE.
Aprovechando
que mi hija Lucia se
encontraba en Gante estudiando con una beca Erasmus, comentamos con mis cuñados
de Barcelona la conveniencia de hacerle una visita, y ya puestos en marcha decidimos prolongar un
poco el viaje y visitar toda la parte sur de Alemania además de lo que fuera
cayendo por el camino.
Cabe decir
que los viajes los intento planear de la forma más económica posible, por lo
que los vuelos suelen ser Low cost y los alojamientos en B&B o similar,
mientras haya cama y baño me vale, total para el escaso tiempo que estamos
alojados no se necesitan demasiados lujos y así huimos de la tentación de que
los cobardes se apoltronen en la habitación y huyan del pateo continuo. Los
desplazamientos entre ciudades los hacemos en coche alquilado porque nos
apetece pararnos donde nos dé la gana, solamente cuando hay grandes distancias
pillamos el tren, siempre todo buscado online desde España.
Aviso a
navegantes: para realizar un viaje de tantos días en compañía de otros y más si
vas a alquilar un coche, es condición
necesaria el llevarse muy bien con la otra pareja, casi a nivel intimo, porque
a lo largo del periodo se suscitan numerosas situaciones de suspicacias y
malentendidos que pueden llegar a enturbiar el objetivo de disfrute planteado.
Yo tengo para eso mucha suerte, mis cuñados son unas personas encantadoras y
sumamente tolerantes con mi comportamiento. Yo procuro corresponder en la misma
medida.
Las fechas
de este viaje fueron del 1 al 10 de octubre de 2010, y la historia la estoy
contando en marzo de 2014, así que fíate y no corras...
Día 1 y viernes
Etapa: Origen-
Núremberg
Nosotros (mi
mujer, mi otra hija y yo) salimos de Santander en coche hasta Bilbao, y allí
cogimos un vuelo de Air Berlin a Nuremberg, curiosamente se hace escala en
Palma de Mallorca y se alarga unas horas el desplazamiento. Así que nosotros
vuelo Air Berlín Bilbao-Palma-Núremberg.
Mis cuñados
salieron de Barcelona también con Air Berlin destino Nuremberg haciendo escala
en Palma donde nos encontramos y ya hicimos juntos el segundo trayecto.
Como
llegábamos anocheciendo a las 24.05 horas, nos alojamos en un hotel del mismo aeropuerto.
Hotel: Movempick Nuremberg Airport. Solo había que
cruzar una calzada con nuestras maletas y allí estábamos. Tal vez fueron las
mejores habitaciones de nuestro viaje, de todos es sabido que los hoteles de
aeropuerto están muy bien de precio. De momento y sin saber ni pijo de alemán
habíamos cumplido la primera etapa. La verdad es que mi cuñado tiene gran
confianza en mi capacidad comunicativa basada preferentemente en la mímica que
mezclo con algunas palabras en ingles, alemán, francés, catalán, italiano,
latín, etc.…además del castellano, no sé si me entienden del todo pero echamos
unas buenas risas.
Día 2 y sábado.
Etapa: Nuremberg,
Rothemburg, Múnich
A primera
hora cogemos el coche en el aeropuerto con intención de conocer Núremberg (Nürnberg).Para
lo de pillar el coche ya nos cuesta entendernos un pelín, queremos un coche
grande por el tema de las maletas y así lo habíamos reservado. Como no nos
aclarábamos con la reserva dejamos intervenir a la niña que curiosamente sabe
inglés, y aunque su participación nos sirve para abreviar los tramites, a
nosotros nos rompe un poco el encanto. La verdad es que disfruto llevando a los
contrarios al límite, me gusta ver los esfuerzos que hacen para atender
adecuadamente a los clientes, soy tan simple que quiero ver como corresponden a
los niveles de atención que tenemos en España con los foráneos.
Total que
nos largan un Passat nuevo de trinca, tenía algo así como 38 Kmts. de rodaje,
era todo automático (estamos en 2010) y con un maletero de impresión. Ni que
decir tiene que en vez de llave nos dan una pieza que más parecía la chapa que
cuelga de un llavero.
Encontrar
el coche en el aparcamiento reservado de Six fue fácil, pero poner el coche en
marcha ya era otro cantar. Yo para estas cosas confío mucho en mi cuñado, como
poco tanto como él en mí para los idiomas, valga en su aval que sus dos hijos
trabajan en la Seat, luego algo debe oír en las comidas familiares. No sé,
puede que si se habló en alguna ocasión de arranques automáticos, aquel día
Jacinto no prestó mucha atención, pero el hecho es que no lograba poner en
marcha aquella maravilla. También lo intentó la nena, que por razones
generacionales está un tanto al día, pero ni tratando al coche como un teléfono
móvil de alta generación aquello respondía.
Levábamos
un rato cegándonos en todo lo moderno cuando vino a pasar por allí un empleado
de la competencia, de Europcar exactamente, y al vernos en situación tan
apurada, sin necesidad de idiomas ni de mi mímica, con una leve indicación nos
puso el coche en marcha. Y de allí partimos, creyéndonos ya los reyes del
mambo, todos sabíamos previamente lo que había que hacer pero ninguno lo supo
poner en práctica. Como siempre.
Por cierto
el coche llevaba un sistema GPS por pantalla de la leche, era como un DVD y
contenía un disco con toda la información para la navegación. La ranura de
introducción y extracción estaba bloqueada con una cinta adhesiva a modo de
precinto con una inscripción de esas que dicen ATENCION, NO EXTRAIGA EL DISCO PARA NADA.
Así en rojo pero en inglés, os lo traduzco porque no me veis la mímica.
Nuremberg
Ciudad de
alrededor del medio millón de habitantes, con un casco medieval importante,
Allstad (ciudad vieja), y todo muy bien reconstruido por razones obvias .Su relación
con el esplendor nazi da a esta ciudad un morbillo interesante.
En su
megalómano delirio Adolf Hitler "premió" a Núremberg con ser la sede
de los congresos del partido nazi (Reichsparteitage), que se celebraban todos
los años en la primera quincena de septiembre de 1933 a 1938 (el de 1939 fue
suspendido por el comienzo de la guerra) en los terrenos preparados para ello
(Reichsparteitagsgelände). Con ayuda de sus arquitectos e
ingenieros (el más conocido de los cuales y su preferido era Albert Speer)
concibió un conjunto de edificios, avenidas y gigantescas plazas destinadas a
este fin. Hoy se
conservan debido a su interés histórico. Ya se sabe que el pueblo que
olvida su historia está condenado a repetirla. Este párrafo lo he copiado tal
cual, de no sé donde, prometo no volver a repetirlo.
Aparcamos
entrando por la puerta Konigstor, al lado de la estación. Justo al lado de la
puerta, pasada la torre, hay un pequeño núcleo de casas que recibe el nombre de
Handwerkerhof, son viviendas y tiendas que mantienen especialmente el sabor
tradicional. Allí se pueden hacer unas buenas fotos.
Luego se coge la calle de la torre hacia la plaza
del mercado y nos vamos topando con las distintas edificaciones recomendadas en
las guías.
En primer
lugar nos encontramos con una de las dos iglesias gemelas que destacan en este
casco. Se trata de San Lorenzo, la de la parte sur, a este lado del rio
Pegnitz.
Más
adelante en dirección a la Hauptmarkt cruzamos el rio por el Museumsbrucke
desde el que se observa a mano derecha el hospital de Holy Spirit, de los años
1332-1339, y que tiene su aquel de que en tiempos fue una leprosería. Hay una
foto que hace todo el mundo, con vistas al edificio y un pedazo de río. Para el
que no lo sepa, conviene retener la palabra alemana brucke (puente), porque es la palabra que define todo un movimiento
pictórico del expresionismo alemán.
No he dicho
que esta calle ya comienza a estar salpicada de pequeños puestos que ofrecen
todo tipo de viandas autóctonas, entre ellas y sobremanera las salchichas de
Nuremberg, que dicen ser las mejores del mundo. No sé si llegan a tanto, pero a
mí me gustan a rabiar. Estos puestos en diciembre vienen a transformarse en una
avanzadilla del más famoso mercado navideño de Alemania. Avanzadilla para los que
acceden al centro por el lado sur, obviamente.
Enseguida
se llega a la plaza, Haupmarkt, para mí con un encanto maravilloso. Es el
entorno del Christkindlesmarkt , que yo he tenido la suerte de ver en navidad
en un viaje posterior. Aún así, en verano la plaza está repleta de puestos en
los que puedes degustar cuantos productos típicos requieras amén de adquirir
recuerdos elaborados localmente. Destacan en la plaza dos monumentos
imprescindibles, no debes buscar mucho porque te das de bruces con ellos. Uno
es la FrauenKirche, que tiene en la fachada un reloj de esos tan frecuentes en
Centroeuropa en los que justo al mediodía, salen a pasear unas figurillas al
son de las campanadas. En este caso creo que es una procesión de Electores en
homenaje a algún emperador.
El otro es
la Schoner Brunnen, la Beautiful Fountain, la Fuente Bella, puede que el
monumento estrella de la ciudad desde el punto de vista popular, compuesta por
una aguja bellamente labrada rodeada de una reja. En esta reja hay un anillo dorado
al que según dice la tradición, si le das tres vueltas se verán cumplidos todos
tus deseos. No tiene confusión, al lado del anillo siempre hay un grupo de
personas que se arraciman en el interés de girar el anillo, que se caracteriza
por estar brillante de tanto desgaste. Por eso es la fuente tan popular, dado
los tiempos de crisis esta fuente es la mejor de las loterías. Aviso incautos,
yo hice rodar al anillo y como si tal cosa, las desgracias siguen viniendo tal
cual.
Continuando
el camino hacia el castillo, se pasa por el edificio del ayuntamiento y más
adelante por San Sebaldo que es la otra iglesia gemela de San Lorenzo, la del
lado norte del río. Por lo visto entre otras características más destacables , es
la iglesia más antigua de Nuremberg.
A la ida o
a la vuelta yendo al castillo, por estas empinadas calles, se debe pasar por la
Albert Durero Srasse, donde se ubica en el numero 39, la esplendida casa con
entramado de madera en la que vivió y murió el que se considera uno de los
pintores más relevantes del renacimiento y gran gloria local, y que da nombre a
la calle.
Nos queda
terminar con la visita al castillo, en el que no entramos. Pero se puede dar un
paseíto por el exterior y asomarse a una terraza desde la que se aprecia una
bonita vista de toda la Allstad.
A la
vuelta al coche, ya colmados parcialmente de instrucción, nos dedicamos a
colmarnos también parcialmente de salchichas y cerveza. Nos tomamos unos
bocatas de las riquísimas nuremberg en un puesto de la plaza y nos fuimos a un bar
a por la bebida.
Lo que son
las cosas, justo al lado del coche había una cervecería de estas clásicas
alemanas, estaba atiborrada de gente uniformada con unas camisetas azules
rotuladas con distintos nombres alemanes en los que pudimos reconocer los más
cercanos de RAUL y JURADO. ¡Resulta que ese día jugaba en Nuremberg contra el
equipo local el Shalke 04 de nuestro amigo RAUL¡ Así que nos tomamos las birras
confraternizando con aquella gente en el idioma común del futbol.
Antes de irnos de la ciudad debíamos cumplir
con la visita obligada al Campo Zeppelín (Zeppelinfeld) donde todavía queda en
pie la tribuna donde Hitler pronunciaba sus famosos e interminables discursos.
De
camino nos encontramos con el recinto lleno de gente y entoldados, que los ayuntamientos anfitriones suelen
disponer para que se pongan ciegos los hinchas de los equipos visitantes, Allí
entramos y me hice alguna foto con aficionados que me cayeron especialmente en
gracia.
Como al lado del Campo Zeppelín está el
estadio en el que se jugaba el partido, la zona de aparcamiento estaba un tanto
complicada, pero nos metimos en batería encima de una acera central enfrente de
los coches que habían subido por el otro lado.
Nos subimos a famosa la tribuna de Hitler y realmente
impresionaba imaginar a las tropas desfilando por aquella avenida. Desde luego
allí no se te ocurre hacer ninguna gracieta.
He contado los de cómo aparcamos porque ahora
viene la segunda parte de nuestro brillante contacto con el automatismo.
Obligatoriamente para sacar el coche debíamos
dar la marcha atrás. Y por falta de necesidad anterior no habíamos caído en la
cuenta de que no teníamos pajolera idea de cómo funcionaba aquello.
Todo fue cuestión de tiempo, sudores, gritos e
intentos frustrantes para el que los proponía. Al fin, con un “ya lo decía yo “, por parte de algún meritorio, logramos salir de aquel entuerto,
entre risas de desahogo e improperios varios. Con un bufido de alivio, le dimos
instrucciones al GPS y nos dirigimos a
Rothenburg
ob der Tauber,
Se podría
traducir como Rotemburgo sobre el Tauber, río que pasa a los pies de la ciudad bordeándola.
Esta
pequeña ciudad de 11000 habitantes, se caracteriza por conservar intacto un
casco antiguo medieval amurallado, y al ser uno de los mejores conservados de
Alemania, ser también uno de los más turísticos. Puedo asegurar que es una
población de cuento, al menos nosotros quedamos encantados, es más esperábamos
encontrar algo así.
Se aparca en el exterior, de pago, porque en el
casco está prohibida, y con razón, la circulación automovilística. Las calles empedradas y los edificios todos
pintorescos con sus entramados de madera en distintos colores. Al lado del ayuntamiento, en el edificio que
ocupa la oficina de turismo, hay un reloj con carillón, que cuando toca a las
horas en punto, se abren 2 ventanitas y se ve a 2 figuras, una de las cuales
hace el ademán de beber de una gran jarra. Esto recuerda una anécdota histórica. Durante la guerra de los 30 años
en el siglo XVII, la ciudad (protestante como la mayoría en la provincia de
Franconia Media o Mittelfranken), fue sitiada por las tropas del general
católico Von Tilly. Temerosos
de que la ciudad fuera destruida, los
rotemburgueses ofrecieron vino al general, y este les propuso un pacto: si
algún ciudadano era capaz de beberse una jarra entera (varios litros) de un
solo trago (el gran trago o Meistertrunk), perdonaría a la ciudad. Como no hubo ningún
voluntario, fue el propio alcalde el que aceptó el reto, el cual ganó, salvando
así su ciudad. En la prosaica realidad parece que el general fue sobornado con
algo más que con vino. Perdón, esto también lo he copiado, pero me parece
gracioso para poner aquí.
Es un autentico placer recorrer las calles, en
una de ellas al pie de una especie de
almena nos encontramos a un violinista tocando sensacionalmente y utilizo este
adverbio porque realmente nos causo una sensación maravillosamente placentera.
Lo que le faltaba al lugar. Uno de esos momentazos que quedan al final de
cualquier experiencia vivida.
También descubrimos en Rothemburg la tienda de
artículos navideños más bonita que he visto nunca, bien es cierto que era la
primera que veía de esas características, pero la impresión fue compartida por todo
el grupo. La visita la dejamos para después de comer, porque desde las
salchichas de Nuremberg no habíamos ingerido nada
Nos metimos
en el primer figón con buenas pintas que encontramos y dimos cuenta, según me
apunta mi mujer, de unos buenos codillos de cerdo asado.(Schweinhaxe, creo que
llaman) .
Tras la
comida visitamos como apunté la tienda navideña y tras deambular un ratito más
por la ciudad, visto que atardecía decidimos largarnos ya directamente a Múnich
sin más paradas.
Al llegar a Múnich, nos alojaremos en casa de mi sobrina
Noemí.
Bien se
vale del GPS, sino llega a ser por él, aún estaría esperando la buena de Noemí.
No sé cuantas rotondas, circunvalaciones y escalextric debimos pasar, pero
cuando ya desesperábamos, oímos la bienaventurada voz metálica de “ha llegado a su destino”. Gracias Maripili, no he dicho que en todos los
GPS yo pongo como locutora a mi querida Maripili.
Esa noche
nos cenamos un risotto preparado por mi sobrina y trasegamos un número
impreciso de cervezas aportadas por mi sobrino.
Dia 3 y domingo
Solo Munich
Coincide
que es el fin de semana final de la fiesta de octubre, también llamada de la
cerveza. Decidimos conocer un poco la ciudad y quedar con mis sobrinos en el
recinto de la Octoberfest. Realmente el objetivo principal en Múnich era
aprovechar las fechas para asistir a esta fiesta,
Para
realizar la visita turística optamos por el sistema de guías gratuitos que
salen a la 10.45 de la columna María en la Marienplatz. Hacen un recorrido a
pie de 3 horas por los lugares más señalados de la ciudad, te orientan sobre
los lugares que puedes conocer más profundamente por tu cuenta y pagas una
propina en función de los resultados obtenidos. Lo hicimos de este modo en el
viaje a Berlín y quedamos bastante satisfechos.
Antes de
reunirnos con el grupo, aparte de desayunar, nos dio tiempo a acercarnos al
viejo ayuntamiento y a la Frauenkirche.
Unidos ya a los demás, comenzamos en la Marienplatz donde se pueden ver al fondo las
torres de la catedral o Frauenkirche y donde se encuentra el Neues Rathaus o
ayuntamiento nuevo, con su famoso carillón o Glockenspiel con unas figuras que
bailan al son de la música a las 11AM, 12 del mediodía y a las 5PM. Nosotros
presenciamos el paseo de figuras de las 11.el edificio es increíble. Fue construido
entre 1867 y 1909 en estilo neogótico y representa una de las obras de este
estilo más valoradas en toda Alemania. A mí me recuerda el ayuntamiento de
Viena.
Siguiendo
a la chica-guía tomamos la Weinstrasse y parte de la Theatinersrasse, para ver
desde el exterior la parte del patrimonio artístico muniqués situado en la zona
norte de la MarienPlatz hasta su límite con el jardín ingles. Curiosamente
fuimos rehaciendo un recorrido clásico del grupo
de Hitler antes del intento de pronunciamiento en
Feldherrnhalle el 9 de noviembre de 1923.
Vimos por fuera la Theatinerkirche, que es
una de las iglesias mas majestuosas de la ciudad, y bajando por la
Residenzstrase, también pudimos contemplar la propia Residenz, que estaba con
obras de restauración de la fachada, alguna estatua que otra y el palacio de la
Opera. Un recorrido bastante sencillo que nos invitó a volver a Múnich en otra
ocasión para enterarnos de lo que realmente es.
Como corresponde en una visita de estas
características, a petición unánime la guía nos llevó a continuación a conocer
la Hofbrauhaus(cervecería de la corte), sencillamente la cervecería-brasserie
mas celebre del mundo mundial. Esta cervecería propiedad del estado de Baviera,
es de las pocas en las que todavía hay una orquesta típica bávara que toca
música tradicional todo el día. Aquí, naturalmente se viene a beber cerveza, de la
marca de la propia cervecería, con distintas variedades, pero si se pide la
clásica, sólo la sirven en jarras de un litro. Si quieres menos cantidad hay
que pedir otras variedades como la Weissbier o Weizenbier (cerveza blanca o de
trigo) que la sirven en vasos "pequeños" de medio litro. El sitio,
aun siendo realmente enorme, caben entre las dos plantas y una zona interior ajardinada del orden de 3000personas, estaba
completamente lleno de gente. Los techos pintados y el grupo de tiroleses que
estaba tocando música regional hacen que
el conjunto resulte muy chulo. Por lo visto, allí se reunió Adolf Hitler en
alguna ocasión .Ante tanto follón la guía con buen criterio nos llevo a otra
cervecería típica cercana, donde no sería extraño tuviera alguna comisión,
también bastante típica, donde pudimos tomar acomodo y bebernos unas birras con
un acompañamiento. Dada la hora, liquidamos con la chica el importe del pequeño
refrigerio y su propina por los servicios prestados, y despidiéndonos del grupo
nos encaminamos a lo importante que era la Octoberfest, Los monumentos y
especialmente los museos quedarían pues para un viaje posterior.
Eso no quita para que en el camino por las
Kaufinger y Neuhauser Strasse, hacia la Karlsplatz y el recinto ferial,
metiéramos la cabeza y algo más en la Michaelskirche (iglesia de San Miguel) y
en la exquisita Burgersaal (muy recomendable).
La OCTOBERFEST es un acontecimiento
inolvidable, no debe un bebedor de cerveza morir sin haber estado allí. Pero
recomiendo no ir el domingo último día porque puedes diñarla allí por
aplastamiento.
Es un
recinto bastante grande en el que se ubican cantidad de pabellones enormes de las
distintas casas cerveceras. Cada pabellón está repleto de mesas, a su vez
repletas de jarras de cerveza de esas de litro, y repletas de bebedores (de
ambos sexos) asiendo sus correspondientes
cuencos. Instalan también una serie de puestos donde se venden los
distintos tipos de viandas, preferentemente salchichas y asado de cerdo, sin
olvidar las coles y las patatas. Al tiempo una nutrida orquestina interpreta de
modo incansable los aires bávaros más populares, acompañados del coro, cada vez
más entusiasta según se descargan los barriles, del conjunto de asistentes. Por
lo visto y sufrido, los parroquianos acuden al recinto a primera hora de la
mañana, se acomodan en un pabellón y se ponen a jalar y beber hasta que cierran
al anochecido. En resumen, que como nosotros entramos a eso de la una del
mediodía, y ya debía haber un millón de personas, no pudimos encontrar un solo
sitio para sentarnos, así que nos decepcionamos un tanto.
El recinto también tiene la feria de
atracciones correspondiente, en la que las numerosas casetas compiten a ver
quien atrona más con sus músicas y megafonías a todo volumen. El ruido ambiente
es ensordecedor, y nosotros comunicándonos a gritos fuimos entrando y saliendo
de los entoldados paladeando al menos el ambiente festivo. Al menos en un
puestecillo del exterior pudimos dar cuenta de unos bocatas de salchichas.
A eso
de la media hora, lo que antes era un millón de personas, había aumentado de
modo alarmante, allí se congregaban del orden de 3 o 4 millones de fieles.
Imposible
acceder entre aquella riada de gente al punto en el que habíamos quedado con
mis sobrinos que además traían a su pequeña en su sillita. Enseguida nos
perdimos los unos de los otros mientras yo luchaba por llegar al punto de
encuentro, imposible, cada vez la gente me arrastraba más lejos del objetivo,
mi estado era de angustia y pavor, me sentía completamente incapaz de cumplir
la misión.
Así que tiré de móvil, y a muy duras penas más
bien oídas, tal era el griterío y la música infernal, conseguí establecer
comunicación con los propios que alternativamente habían optado por esperar en
un lugar más desahogado.
Tras el rencuentro y ante la tesitura
decidimos dirigirnos al Jardín ingles donde con toda probabilidad no habría
nadie ya que todos estábamos allí.
No he comentado que por Múnich nos manejamos
en metro. En las estaciones hay los correspondientes dispensadores donde puedes
adquirir uno de los variados billetes que se ofrecen. No los cuento porque cada
equis los varían según criterios de marketing. Si existen los billetes de grupo
y por días, que resultan bastante económicos. Vamos, como en todas las
ciudades.
El Jardín fue según apuntaba, como de la noche
al día, tranquilidad y sosiego, aparte de muy bonito.
Encontramos una terraza de esas típicas y
degustamos unas buenas cervezas y unas de esas roscas de pan que no me acuerdo
como se llaman pero que tienen un éxito de la leche.
A la salida
recorrimos pateando las avenidas Leopold y Ludwig-strasse y fuimos contemplando
las monumentales construcciones que jalonan estas calles. En Leopold Platz
tomamos el metro y nos dirigimos a un restaurante en el que yo me había
comprometido a invitar a todo el mundo, Cenamos los codillos que la Octoberfest
nos negó y sin más a dormir que al día siguiente reanudábamos la ruta.
Me faltaba por contar, que mi sobrino se había
comprado un IPad y nos lo enseñó. Estamos en 2010.
Me quedé tan
embobado que se me resolvieron de golpe todas las dudas para el regalo de
Navidad.
Huelga
decir que así fue.
Día 4 y
lunes
Etapa: Múnich,
Fussen, Castillo de Neuschwanstein, Meersburg
Me da la impresión que estoy siendo demasiado
explicito, de modo que voy a intentar ser más concreto. La verdad es que estoy
sorprendido, para nada esperaba acordarme de tanto. Pero compruebo que escribir
un diario de viaje es como ir al psicoanalista, empiezas al tirar del hilo y
llegas hasta el rápido espermatozoide que en mi caso ganó la única carrera de
su vida.
Sigo,
salir de Múnich se convirtió en una pequeña odisea, las calles que marcaba el GPS
estaban cortadas por obras y por muchos “recalculando ruta” que nos contaba
Maripili, siempre nos llevaba al mismo punto cortado. Lo mejor era las
indicaciones venidas del asiento trasero, no sé como desde allí las féminas
vislumbraban la pantalla del GPG, pero no paraban de cagarla a gritos como la
propia Maripili. Armados de valor, nos olvidamos de la maquina e hicimos
aquello tan tradicional de seguir los paneles indicativos, et voilá , de forma analógica pudimos
salir de la ciudad y nos encaminarnos a
Fussen y el
Catillo del rey loco
Maripili sí
se había vuelto loca, una y otra vez intentaba machaconamente volvernos a Múnich,
me puse yo a trastear con aquel bicho
para reencaminarlo y como resultado se quedó bloqueado de repente, ni para
adelante ni para atrás. Recordáis que mi
cuñado es el que conduce y yo, y Maripili guiamos, y recordáis también que el
aparato tenía una pegatina en la ranura de extracción que decía, ATENCION, NO
EXTRAIGA EL DISCO PARA NADA, pues bien cuando yo estaba estudiando
por arriba y por abajo aquel chisme, va Jacinto y ni corto ni perezoso, sin
atender a mi mímica que en este caso fue un manotazo, va y le da al botón del
EJECT, la de Dios, el artilugio escupe el disco que en su violenta salida se carga
la pegatina por la mitad .Se hizo un silencio que se cortaba, yo me veía extraviado
para toda la vida y como mínimo en la cárcel o deportado, por hacerle esto a
los alemanes y en su casa. Jacinto me miraba con esa cara de “yo lo he hecho
por ayudar”, yo a él con la de “Maripili es cosa mía”. Las inconscientes de
atrás creo que se reían.
Sorprendentemente
no se oyó ninguna sirena de la policía ni el ruido de las aspas de ningún
helicóptero de la guardiacivil, colaborando entrambos por cualquiera de esos
acuerdos europeos firmado, simplemente introducimos el disco de nuevo, aquello
se reseteó, y en nada Maripili graciosamente se nos ofreció virginalmente de
nuevo.
Mientras yo intentaba recomponer el precinto a
duras penas, el piloto reemprendió la marcha sin dilación.
No paramos
en Fussen, lo dejamos para luego y nos vamos directamente a ver el
castillo.
Castillo de
Neuschwanstein
Al castillo se sube desde la pequeña localidad
de Hohenschwangau, que también tiene otro castillo con el mismo nombre
propiedad de la familia Wittelsbach, la antigua casa real de Baviera. El de Neuschwanstein pertenece al estado
bávaro.
El Schloss
Neuschwanstein fue hecho construir por el rey Luis II (Ludwig II) de Baviera en
estilo neogótico en 1866. Este rey, que vivió en este castillo durante poco tiempo, quiso recrear
en él un clásico castillo alemán medieval de cuento de hadas. El rey fue
incapacitado en 1886 y moría poco después en extrañas circunstancias. Se puede ver el lago Alpsee a
la izquierda, y también el castillo de Hohenschwangau, que fue residencia del
rey en su infancia.
Ya desde el parking, la vista del castillo en
lo alto de aquella montaña verde, entre brumas debidas a la lluvia, es
impresionante.
De frente
desde el parking están las casetas para comprar las entradas. Desde las
casetas, subiendo a su izquierda, hay una carretera donde, a su vez, parte un
camino bastante largo y empinado hasta el castillo.
Se puede subir andado, o en coches de caballos o autobuses para hacer la ruta. Nosotros subimos andando.
Se puede subir andado, o en coches de caballos o autobuses para hacer la ruta. Nosotros subimos andando.
Según se
avanza hay unas vistas estupendas al valle y al otro castillo, el
Hohenschwangau Schloss, junto al enorme lago.
Realmente es cierto que el castillo es parecido sin duda con el castillo de fantasía de Disney. Después de leer en varios foros, que recomiendan no visitar el interior del castillo, obedientes no entramos.
Realmente es cierto que el castillo es parecido sin duda con el castillo de fantasía de Disney. Después de leer en varios foros, que recomiendan no visitar el interior del castillo, obedientes no entramos.
Después de las fotos del exterior del
castillo, nos dirigimos al Marienbrucken (o puente de María).
Desde ese
puente, sobre una garganta de unos 90m, se tiene unas buenas vistas del
castillo para inflarse a muchísimas más fotos.
Después de la visita, bajaremos de nuevo hacia el camino origina y volvimos a Fusen a ver y comer.
Después de la visita, bajaremos de nuevo hacia el camino origina y volvimos a Fusen a ver y comer.
Fusen
Es una
ciudad pequeña pero con su encanto particular .Aparcamos al final de una calle
y dimos un largo paseo por el centro que me parece recordar era peatonal .Había
una especie de mercadillo lleno de tenderetes donde se ofrecía de todo.
Comimos en una terraza al aire libre y
probamos unas cositas que mi mujer había adquirido en el mercadillo.
No nos
entretuvimos mucho más y nos fuimos hacia Lindau.
Lindau im
Bodensee
A la orilla
del lago Constanza también llamado Bodense.
El
casco antiguo es una “islita” que se mete en el lago y que está unida con la
parte nueva por un puente. Se deja el coche en un gran parking, justo al lado
del puente que hay que cruzar andando, y
nos encaminamos al casco antiguo. Desde el puente ya te da la sensación
de estar en un pueblo costero y que aquello es el mar. ¡Y sólo es el puente!
Lindau es un pueblo muy turístico. Con bonitas calles, como la Maximilianstrasse, y edificios emblemáticos, como las torres de Diebsturm y Mangturm o el Alte Rathaus. Vimos algún edificio con las fachadas pintadas con motivos de la tierra de arriba abajo, muy chulos. Y, también una preciosa iglesia “rosa” típica de la zona: Stephanskirche. Andando se llega a la zona del puerto, donde se puede contemplar la inmensidad del lago. Nos acercamos hasta el faro y a la enorme estatua del león que flanquean la entrada al puerto. Toda una fotografía. Hacía bastante viento, pero aún así las mujeres subieron al faro para tener una mejor perspectiva. Ya en una terracita de un bar del puerto nos tomamos unas birras con la vista del lago y de la columna con el león. Le da su sabor y estampa a la ciudad.
Lindau es un pueblo muy turístico. Con bonitas calles, como la Maximilianstrasse, y edificios emblemáticos, como las torres de Diebsturm y Mangturm o el Alte Rathaus. Vimos algún edificio con las fachadas pintadas con motivos de la tierra de arriba abajo, muy chulos. Y, también una preciosa iglesia “rosa” típica de la zona: Stephanskirche. Andando se llega a la zona del puerto, donde se puede contemplar la inmensidad del lago. Nos acercamos hasta el faro y a la enorme estatua del león que flanquean la entrada al puerto. Toda una fotografía. Hacía bastante viento, pero aún así las mujeres subieron al faro para tener una mejor perspectiva. Ya en una terracita de un bar del puerto nos tomamos unas birras con la vista del lago y de la columna con el león. Le da su sabor y estampa a la ciudad.
Como
iba atardeciendo nos largamos de allí en este caso con viento fresco (literal),
y seguimos hasta Meersburg donde teníamos contratado el alojamiento.
Meersburg
Nos
alojamos en el hotel Zun Lieben Augustin. Las habitaciones eran con desayuno y
especialmente con baño compartido. Si estábamos en el tercer piso, el baño
estaba en el segundo. Aquello fue un subir y bajar la escalera como una romería
de fulanos envueltos en toallas; a mí, y los demás se reían de mi cara, esto
del baño compartido no me hace ni pizca de gracia.
Este pueblo es precioso, está encaramado escalonadamente sobre la orilla del
lago, y se sitúa ya en el estado de Baden-Württemberg que abarca la esquina
suroccidental de Alemania
Tiene un
casco antiguo realmente delicioso, dos castillos (Altes Schloss y Neues
Schloss) y unas vistas al lago impresionantes. Lo que también tiene son unas
cuestas interesantes; de hecho tienen como “el pueblo de arriba” y “el pueblo
de abajo”. Nosotros estábamos en el de abajo, y la visita turística de la parte
superior la dejamos para el día siguiente.
Al lado del
hotelito en una avanzadilla mi cuñado y yo nos encontramos con una vinoteca con
muy buena pinta. Tomar un vinito entre tanta cerveza nos pareció sumamente
sugestivo. La vinoteca es de esas que con la primera ronda te cobran la copa y
te dan un papelito a modo de bono intercambiable. Estuvimos un rato muy
agradable, creo que Jacinto se llevó la copa de recuerdo, al terminar nos
fuimos a cenar a una pizzería, todo muy propio de Baviera, que nos atendió de
puro milagro porque era más tarde de las 20.30.
Después de otear el lago de noche nos fuimos
a dormir, y a liar otro desfile arriba-abajo, del tercero al segundo y
viceversa .Después de lo bebido estos tontos aún se reían más de mí.
Día 5 y
martes
Etapa: Meersburg, Schaffussen, Stein, Friburgo
Nada más
desayunar, muy bien por cierto y muy familiar, nos acercamos andando al barrio
de arriba, donde se emplazan los edificios más notables y echamos las
correspondientes fotos.
Sin perder mucho tiempo salimos de Meersburg
en dirección suroeste hacia el límite del lago Constanza (Bodensee), muy cerca
de la frontera con Austria y Suiza.
Schaffaussen,
Aquí están
las Cataratas del Rhin ya en Suiza, uno de los hitos de nuestro viaje. Al pasar
la frontera discutimos un poco con Maripili que no se aclaraba. La apagamos y
nos orientamos sin mayor problema por los abundantes paneles informativos.
Diremos una vez más, el camino es precioso.
Entramos
en el pueblo y la verdad es que las cataratas están bien señalizadas, hasta llegar a un
punto donde se aparca. No hay que pagar nada por verlas, es un espacio
demasiado abierto para poder controlarlo en su totalidad.
Estar allí
es realmente impresionante, es un gran espectáculo. Son las cataratas más
grandes de Europa, cuentan con una anchura de 153 metros y datan de hace 14.000
años.
El fragor de la caída del agua es ensordecedor en algunos puntos del recorrido. Hay varias excursiones en barco, la más “original” es la que llega a unas rocas en el medio de las cataratas (de pago), las otras consisten en paseos por el río y los precios son menores. Mi hija que se apunta a un bombardeo y yo fuimos los únicos con arrestos para coger el barco de las rocas. Acercándonos la impresión es la repera, parece imposible que podamos acceder a la roca, pero sí, y encima desembarcamos y subimos a un balconcito a modo de mirador justo en medio de toda aquella vorágine de agua. Espectacular
El fragor de la caída del agua es ensordecedor en algunos puntos del recorrido. Hay varias excursiones en barco, la más “original” es la que llega a unas rocas en el medio de las cataratas (de pago), las otras consisten en paseos por el río y los precios son menores. Mi hija que se apunta a un bombardeo y yo fuimos los únicos con arrestos para coger el barco de las rocas. Acercándonos la impresión es la repera, parece imposible que podamos acceder a la roca, pero sí, y encima desembarcamos y subimos a un balconcito a modo de mirador justo en medio de toda aquella vorágine de agua. Espectacular
Sin duda,
merece muchísimo la pena visitar este lugar.
Stein am Rhein
En todos los foros recomiendan
encarecidamente que una vez visitadas las cataratas hay que acercarse a Stein
am Rhein, también en Suiza y a escasos kilómetros de Schauffausen. Pues nada nos
pusimos manos a la obra y programamos a Maripili para que nos llevara al lugar.
Jo, no
dimos vueltas ni nada, lo que eran unos 25 minutos lo transformamos nosotros en
hora y media. Vaya listos de las narices, resulta que como Maripili solo tenía
programado el mapa de Alemania, nos llevo de vuelta por donde habíamos venido y
ya en la Germany nos encaminó a Stein am Rhein por otras carreteras. No se
cachondeo nadie porque todos nos sentimos un poco culpables, yo más porque era
el encargado.
Stein es como digo un pueblo cercano a
Schaffussen, para los que saben; su encanto se debe principalmente a su bien conservado casco antiguo, compuesto
de muchos edificios medievales, fachadas pintadas y entramados de madera,
balcones adornados con flores y calles peatonales.
Tiene al final de la larga calle principal una
iglesuca y un pequeño embarcadero sobre el lago en donde hay unos barquitos que
hacen recorridos por el mismo.
Comimos en un lugar con poco encanto, una
doble de salchichas y sus cervezas. A lo largo de la calle hay cantidad de
restaurantes con encanto, como a veces suele suceder, tras mucho observar y
calcular, nos metimos en el más feo.
Selva negra
Camino de Friburgo, cómo no íbamos mal de
tiempo decidimos tomar una carretera secundaria i introducirnos en el corazón
de la selva negra, o al menos eso nos pareció, por lo que vimos y respiramos
durante nuestro recorrido de unos 40 Kmts.
Ya sabéis que la Selva negra es un extenso y
frondoso bosque de 150 Kmts. de longitud y unos 50 Kmts. de ancho. Se extiende
de Friburgo, que es su capital hasta Baden-Baden, y se llama negra porque la
cantidad y altura de los arboles casi impide que la luz del sol penetre en el
bosque.
La
carretera y el arbolado respondieron a nuestras expectativas y no digo los
distintos pueblos que encontramos en la ruta. Terminamos en Triberg que parece
ser la capital del reloj de cuco. Toda la ciudad está plagada de tiendas en las
que se venden estos artilugios, alguno no solo graciosos por la movilidad de su figuración sino también por el
preciosista trabajo artesanal de la madera. Lo peor del asunto son los precios,
en una palabra “desorbitados”, de apaga y vámonos.
Muy bonito y
muy recomendable el desplazamiento hasta aquí; la selva negra, a mi
entender, da para un viaje de varios días dedicados al senderismo y la vida
rural.
Friburgo im Brisgau
Nos
alojamos en el hotel Schwars Lowen, en las afueras de Friburgo. Esta vez hay
que reconocer que si llegamos fue gracias a Maripili. Alojamiento, desayuno y baño
en la habitación.
La ciudad
se ubica a los pies del borde occidental de la Selva Negra, y es su capital. Freiburg im Breisgau (Friburgo de Brisgovia),
es ciudad universitaria y por lo tanto con mucho ambiente en sus cervecerías.
Tras
ocupar las habitaciones nos acercamos al núcleo histórico de la ciudad con
objeto de hacer un primer contacto y cenar en un sitio más decente que el del
mediodía, por el eso del compensar.
Aparcar
en el centro es imposible así que dando muchas vueltas logramos dejar el coche no
muy alejados de uno de los accesos al casco histórico.
Se nota que
en Friburgo, el nivel de vida es alto, es una ciudad bulliciosa, con muchas
tiendas de esas cars, muchas vinotecas y con calles medievales que nos llaman a
los turistas.
El paseo no
fue muy largo, enseguida localizamos un lugar con mucho ambiente juvenil y allí aparcamos nosotros. No recuerdo qué
cenamos, pero sí que salimos encantados, esta vez sí, de nuestra elección.
Dia 6 y merciless
Etapa: Friburgo, Costan, Riquewirth, Estrasburgo,
Baden-Baden,y Heidelberg.
Como veis
la etapa se las traía y más contando que nos habíamos dejado la visita
turística a Friburgo para este día.
Aparcamos
en el mismo lugar que en la expedición de reconocimiento de la tarde-noche
anterior. Al rato ya estábamos en la Plaza Medieval de Munsterplatz donde en el
mismo centro está la Catedral, construida íntegramente en el Medievo de estilo
gótico y que se dice es la “torre de la catedral más bonita de la cristiandad”.
Bien pero menos lobos. Alrededor, un mercado artesanal, con flores, verduras,
regalos, quesos, salchichas, vinos, churros, y complementando varios edificios importantes: el palacio
arzobispal, La Kaufauss, edificio de finanzas y comercio del siglo XVI, desde
cuyas arcadas se capta una excelente imagen del templo catedralicio y la
Wentzinger Haus con el museo de historia de la ciudad.
En
Friburgo los principales monumentos son las antiguas puertas de entrada a la
ciudad, la Martinstor y la Schwabentor y el ayuntamiento (Rathaus) que también
vimos.
Callejeando pasamos por el barrio que antes
era el antiguo suburbio de Friburgo (Scheneckenvorstadt) que cuenta con el
típico río canalizado con numerosas terrazas. Curiosamente reconocimos que nos
encontrábamos al lado del restaurante de la cena, el lugar de día tenía menos
encanto .No hay que volver a los sitios en los que te quedaste a gusto. El
embrujo de Cenicienta acaba por la noche. En fin que tras tomar un pequeño
refrigerio reanudamos el plan del día.
Hoy saldremos de Alemania y cruzaremos la frontera para entrar en Francia, más concretamente en la región de Alsacia (Alsace en francés, Elsass en alemán, 's Elsàss en dialecto alsaciano). Esta región, aunque perteneciente actualmente a Francia, ha cambiado varias veces de país desde la edad media. Desde el año 962 hasta 1648 formó parte del Sacro Imperio Romano Germánico, pasando en el siglo XVII a Francia. Tras la guerra franco-prusiana, en 1871, pasa otra vez a manos alemanas, volviendo a ser francesa tras la 1ª guerra mundial en 1919 y hasta ahora salvo el periodo de anexión nazi de 1940 a 1944, en que formó parte de hecho del III Reich. Debido a esta historia, Alsacia es por tradición e historia, una región de transición entre Alemania y Francia, donde todavía se habla el alsaciano, dialecto alemán, sobre todo en la zona rural. También por esta tradición fue escogida su capital, Estrasburgo, como sede del Consejo de Europa, del Parlamento Europeo y otras instituciones continentales. Esto está copiado de una guía, y ayuda a situarse un tanto.
Hoy saldremos de Alemania y cruzaremos la frontera para entrar en Francia, más concretamente en la región de Alsacia (Alsace en francés, Elsass en alemán, 's Elsàss en dialecto alsaciano). Esta región, aunque perteneciente actualmente a Francia, ha cambiado varias veces de país desde la edad media. Desde el año 962 hasta 1648 formó parte del Sacro Imperio Romano Germánico, pasando en el siglo XVII a Francia. Tras la guerra franco-prusiana, en 1871, pasa otra vez a manos alemanas, volviendo a ser francesa tras la 1ª guerra mundial en 1919 y hasta ahora salvo el periodo de anexión nazi de 1940 a 1944, en que formó parte de hecho del III Reich. Debido a esta historia, Alsacia es por tradición e historia, una región de transición entre Alemania y Francia, donde todavía se habla el alsaciano, dialecto alemán, sobre todo en la zona rural. También por esta tradición fue escogida su capital, Estrasburgo, como sede del Consejo de Europa, del Parlamento Europeo y otras instituciones continentales. Esto está copiado de una guía, y ayuda a situarse un tanto.
Colmar
Colmar es
una ciudad de tamaño medio, famosa por su casco histórico excelentemente
conservado, con hermosas y coquetas plazas y calles rodeadas de casas con
artesonado de madera y pintadas en tonos pastel, a diferencia de Estrasburgo,
donde prefieren el blanco.
La parte
más famosa del casco histórico aparte la catedral, es la llamada pequeña Venecia (La Petite
Venice), así llamada por consistir en una sucesión de preciosas casas al borde
de un pequeño canal.
Está bien pero ni color con lo que traíamos
visto y lo que nos quedaba por conocer. Curiosamente lo que más llamó nuestra
atención fueron los extensos campos de viñedos que atravesamos acercándonos a
Colmar. Ah¡, el famoso vino de Alsacia, de allí salía sin duda. Paramos y todo
a hacer unas bonitas fotos.
Riquewihr.
Este pueblo es de lo más bonito y coqueto que
se puede ver en todo el viaje, alguno lo tildaran de excesivamente preparado
para turistas, al modo de Rothemburg, pero que queréis que os diga, hay que visitarlo forzosamente.
No es
muy grande, está totalmente amurallado y hay que dejar el coche fuera en los
lugares previstos para el caso, realmente nosotros lo dejamos a menos de 50
metros de una de las puertas de acceso al pequeño núcleo. Es para verlo, no hay grandes monumentos pero
el recorrido por sus callejuelas es encantador, tiene también una de las
tiendas de navidad más completas del mundo, para mí que es una especia de
franquicia, porque vimos varias durante el viaje. Más adelante en el tiempo,
recorriendo la parte histórica de Carcassone evoqué este lugar, aunque
Riquewihr es todo plano y con mucho más
colorido. Comimos en una reducida terraza sobre la misma calle, de esas de dos
mesas, y pasamos un rato de lo más agradable. No olvidaremos nunca esta parada.
Estrasburgo
Siguiendo por Alsacia llegamos a su capital. Habíamos
leído de los grandes problemas de aparcamiento pero nosotros tiramos para el
centro y pudimos dejar el coche al lado del río y a escasas manzanas de la
catedral.
Nada más
llegar, comenzamos la visita con una Plaza desde la cual ya se veía la inmensa
Catedral y se respiraba el aire turístico de Estrasburgo. De allí a la misma
Place de la Cathédral, donde entre otras edificaciones singulares se puede
contemplar la que posiblemente es la casa medieval más hermosa de la ciudad, la
Casa Kammerzell, hoy hecha hotel-restaurante que data del año 1427 de estilo
gótico. En el centro de la Plaza, la Catedral de Estrasburgo construida entre
el 1040 y 1439, Patrimonio Unesco de la Humanidad, bombardeada durante la II Guerra
Mundial y que contaba hasta el siglo pasado con la torre catedralicia más alta
de Occidente (se ve desde casi cada rincón de la ciudad). Por dentro es inmensa
y como curiosidad, su reloj astronómico construido hace siglos (señala días,
meses, años, lunas) que a ciertas horas ofrece una explicación a los turistas
acompañado de un vídeo explicativo para su comprensión. Tiene la dificultad de
encontrar el lugar adecuado para echar una foto en condiciones, por la
proximidad de las casas colindantes; hay que recular por la calle de enfrente
de la fachada principal harta encontrar un punto que medianamente pueda valer.
Saliendo
del Casco Histórico y andando un poquito, encontramos el Palacio Rohan, y
siguiendo el curso de su canal entramos casi sin darnos cuenta en La Petite
France, donde se regula el canal de agua y las esclusas que permiten la
navegación de las embarcaciones por el río.
En ella Vivian
pescadores y molineros, y se puede
contemplar un conjunto de sus casas de madera llenas de color y flores y
excelentemente conservadas. En el mismo barrio encontramos Los Puentes Cubiertos y gran variedad de
restaurantes, terrazas o zonas verdes que rodean el canal....
Desgraciadamente
andábamos muy cortos de tiempo y no pudimos extender la visita a la zona de la
Plaza de la Republica, a la Universidad, el Parc du Contades, y los edificios
de las instituciones Europeas (entre ellas el Parlamento Europeo, donde se
puede entrar al patio principal). Sin duda habrá que volver a Estrasburgo
porque la ciudad merece una estancia algo más prolongada.
Baden-Baden
Famosa ciudad balneario, ubicada en el valle
del Oos, su bello entorno y clima dulce hicieron de éste, un lugar amado por
los poderosos, desde los tiempos de Roma, en las crónicas se dice que el
emperador Caracalla frecuentaba el lugar. A partir del Siglo XIX, también
empezó a ser frecuentada por la burguesía de toda Europa, por lo que se
encuentran templos de diversas religiones, importantes balnearios y uno de los
casinos más lujosos del mundo.
El centro de la ciudad es el edificio
neobarroco Kurhaus, con el casino más hermoso del mundo según Marlene Dietrich.
A pocos pasos se encuéntrala avenida Lichtenthaler Allee, milla de la cultura y
el arte, que deslumbra con la Festspielhaus, la segunda sala de opera y
conciertos más grande de Europa, la histórica Trinkhalle, la Galería estatal de
arte, el museo Frieder Burda, y otros museos, así como la abadía del monasterio
cisterciense Lichtenthal. Pues bien
llegamos cayendo la tarde y de todo esto vimos algo a media distancia. Recuerdo
que la ciudad respondía a lo que se considera villa balneario, como por ejemplo
Karlovy Vary. Arboles, avenidas, agua y edificios notables de estilo romántico.
Aparcamos
justo donde empieza o termina la avenida Lichtenthaler Allee, nos sentamos en
la terraza de un bonito bar y nos tomamos unas cervezas mientras comenzaba a
anochecer. Tras dar una pequeña vuelta para poder decir que habíamos estado en
la célebre Baden-Baden nos largamos de allí dado que ya superábamos la hora
final de la recepción para la entrada en nuestro alojamiento de Heildelberg.
Heidelberg.
Nos
alojamos en el hotel Elite Heidelberg. Una especie de B &B. Como era de
noche lo localizamos gracias al GPS porque a mí, como guía, así de noche todas
las ciudades me resultan laberínticas.
Además como
comprobamos más tarde, es que ésta en realidad, lo era.
El
alojamiento, tal como esperábamos, estaba cerrado y oscuro en medio de una
calle casi sin iluminación. Cuando comenzábamos a mirarnos con aire dubitativo
y sombrío, percibimos a duras penas un trozo de papel adherido a la puerta del
establecimiento con una tira de cello. Afortunadamente el texto que lo
ilustraba estaba escrito en ingles, y como aquí no vale la mímica, la nena lo
tradujo a la luz de un farolillo. Menos mal de los conocimientos de inglés de
Celia, ya para todos la joven, porque
aquel pedazo de cuartilla rezaba que había que llamar a un número telefónico en
el que nos darían instrucciones de cómo acceder a nuestras habitaciones. Suele
suceder que cuando llamas a un numero de estos el que te contesta, normalmente
un tío cualquiera de guardia, chapurrea más que habla el inglés, así que viendo
los esfuerzos de nuestra ya compañera, para interpretarle, se me helaba la
sangre pensando en lo que hubiera sucedido si no es por nuestra ya, heroína. Resultó que entre
la sombra había un pequeño buzón con teclado en el que debíamos introducir el
numero que nuestro comunicante iba dictando. Al final una llave similar a la de
la ama de ídem de Rebeca, surgió por una desapercibida ranura, y completando
las instrucciones decodificadas por Celia nos dirigimos al edificio de
enfrente, una especie de palacete en el que por fin encontramos las habitaciones;
los que no nos encontrábamos éramos nosotros dentro de ellas, porque eran
enormes y con unos techos altísimos.
Sin pausa nos fuimos con el coche a cenar
algo y de paso a descubrir que aparcar en el centro de Heildelberg, es poco
menos que imposible, hasta el punto que dimos tantas vueltas que nos aprendimos
la ciudad y ya no tuvimos necesidad de usar el GPS en toda la visita.
Decir que encontramos al mucho rato un lugar
encantador de esos a media luz e íntimos en el que dimos cuenta de unas tablas
de queso, paté y embutidos.
Dia 7 y jueves
Etapa: Heidelberg, Frankfort,
Colonia
Heildelberg
de día.
Se puede catalogar esta ciudad como “turística y estudiantil”. De hecho, su Universidad es la más antigua de Alemania y su prestigio reside en los varios premios Nobel de física y Química que obtuvieron sus alumnos.
Iniciamos la visita a la ciudad a primera
hora, aparcamos donde pudimos cerca de la plaza central del casco histórico, en
la plaza desayunamos contemplando la Iglesia del Espíritu Santo construida en
1399, en la que no entramos por estar cerrada hasta las 11 de la mañana.
Alrededor de la iglesia se iban montando los tenderetes de un mercadillo. Fuimos
a visitar el viejo puente construido en el año 1776 (uno de los más antiguos de
Alemania) adornado con varias estatuas de dioses y su Puerta (Brukentor)
curiosa por sus cúpulas. Desde el puente tenemos unas vistas magnificas de la
ciudad y su río, especialmente se divisa el castillo en la parte alta de una
colina.
El
castillo es la principal atracción del lugar, data del siglo XVI. En realidad
es un complejo amurallado de palacios construidos a lo largo de los siglos en
diversos estilos por los distintos príncipes del Palatinado. Al castillo, que
está en lo alto de la ciudad vieja al sur del Neckar, se puede subir andando,
en autobús, y en funicular (6 eur i/v) La visita cuesta 3 eur y merece mucho la pena
entrar. Dentro, tiene unos amplios jardines, alberga el Museo de la Farmacia (es
muy curioso y no le falta detalle, y es que hay muchísimas en Alemania) que
recoge todo tipo de pócimas, plantas, recetas, muebles, un laboratorio,
farmacia para niños, recipientes, etc. desde el siglo XIII.
Luego
podemos ver la bodega, muy importante para la ciudad y los príncipes, ya que
Heidelberg está situada en una conocida región vinícola también llamada la
Toscana alemana. Aquí hay varias curiosidades. Una son 2 grandes toneles de
vino conocidos como Kleines Fass y Grosses Fass, que pueden almacenar
respectivamente algo más de 40000 y 120000 litros. Los toneles se pueden rodear
subiendo por una escalerilla de madera que los circunvala. Como es obvio plenos
de originalidad nos hicimos fotos haciendo como que los abrazábamos. También se
encuentra aquí la figura de Perkeo, enano bufón de la corte en el siglo XVIII. La
historia de este personaje es muy curiosa, era natural de la población de
Salurn/Salorno en el Tirol del Sur, actualmente en territorio italiano y de
población de lengua italiana y alemana. Era famoso porque a pesar de su corta
estatura, nadie le ganaba a beber vino. Al príncipe elector Carlos III Felipe
(Carl III Philip) le causó gracia en una visita a esta región y se lo llevó a
Heidelberg como bufón y vigilante de la bodega. Su sobrenombre se debe a que
cuando se le preguntaba si quería beber vino, contestaba en su italiano natal: Perché
no?, y de ahí le quedó Perkeo. Se dice
que cuando en su vejez enfermó por primera vez, el médico le recomendó dejar el
vino (única bebida que había ingerido toda su vida) y beber agua. Aunque con
reticencia, Perkeo siguió la orden médica, y se murió al día siguiente (copiado
de no sé dónde).
Después de la visita bajamos a la plaza, a echar un último vistazo y reemprender la marcha.
Después de la visita bajamos a la plaza, a echar un último vistazo y reemprender la marcha.
Frankfurt
Se me ha olvidado comentar que
las autovías del oeste de Alemania estaban todas en obras de mantenimiento y solo
habían dejado dos carriles útiles estrechísimos por los que debíamos conducir
con mucho cuidado. Fue una pena, porque en Alemania puedes correr a tope, casi
sin límites, y por mor de las obras pasar de 80 ya era un riesgo. Esta
situación provocó un retraso evidente en nuestros planes y que el tiempo de las
paradas en las ciudades se redujera un tanto. Pero vayamos a Frankfurt.
Dejando el estado de Baden-Württemberg y
entrando en el de Hesse (Hessen). Frankfurt am Main (Frankfort del Meno), con
660000 habitantes es la mayor ciudad del estado de Hesse, pero no su capital,
que es Maguncia (Mainz).Es la capital financiera de Alemania y también de
Europa, ya que es sede del Banco Central Europeo. Tras la destrucción de la 2ª
Guerra Mundial su centro no fue reconstruido como era antes, salvo unos pocos
edificios en el Römerberg, sino que se levanto completamente nuevo construyendo
grandes rascacielos.
Aparcamos
el coche cerca del Römer para ver el centro de la ciudad. Desde el
estacionamiento se podía contemplar el sky de Frankfurt con los modernos
rascacielos silueteados en el ídem. Lo primero que visitamos fue el Paulskirche,
edificio circular en el que había una exposición no recuerdo de qué; este
edificio es un símbolo de Alemania ya que se convirtió en el asiento del
Parlamento de Fráncfort, el primer parlamento en Alemania que fue elegido
públicamente. Ajá, sobre esto era la exposición.
De ahí a la plaza de Römerberg. La plaza roja.
En la plaza encontramos casas con paredes entramadas y de ladrillo rojo,
reconstruidas después de la 2ª GM; podemos ver el Römer que es un edificio
medieval y uno de los monumentos más
importantes de la ciudad y que ha sido su ayuntamiento durante seiscientos
años; la antigua Iglesia de San Nicolás y la fuente de la Justicia que está en
medio de la plaza. A esta fuente venían los habitantes de Frankfurt cuando un
emperador era coronado porque además de salir agua, salía vino a borbotones. La
casa del medio se llama Haus zum Römer. Muy cerca está el edificio de la ópera,
Alte Oper A 10 minutos andando se
encuentra la zona comercial y la financiera con los rascacielos como el
Commerzbank, construido en 1997 por Norman Foster. Hasta allí no fuimos, nos
conformamos con verlos a distancia.
De la
plaza del Rómenberg directos a ver la catedral que con su torre de 95 metros de
altura es visible desde lejos y forma parte del skyline de la ciudad. Si vas
hacia ella desde el Rómer, pasas por delante del Jardín arqueológico donde se
encuentran excavaciones de un asentamiento romano y un palacio carolingio.
Una vez vista la catedral por dentro salimos ya en dirección al rio Meno y nos encontramos, justo al lado de la catedral con la Casa de los Lienzos, que era la tienda de telas y paños hasta el siglo XIX y hoy en día es una galería de arte.
Llegamos al rio Meno para toparnos con el puente más conocido de la ciudad “El puente de Hierro” (Eiserner Steg) y tiene más de 100 años. Justo en frente del puente se encuentra la Torre Rentemturm.
Una vez vista la catedral por dentro salimos ya en dirección al rio Meno y nos encontramos, justo al lado de la catedral con la Casa de los Lienzos, que era la tienda de telas y paños hasta el siglo XIX y hoy en día es una galería de arte.
Llegamos al rio Meno para toparnos con el puente más conocido de la ciudad “El puente de Hierro” (Eiserner Steg) y tiene más de 100 años. Justo en frente del puente se encuentra la Torre Rentemturm.
Para comer
nos acercamos al barrio de Alt Sachsenhausen, conocido por sus sidrerías,
porque aquí en Frankfurt, lo más típico son la sidra (Apfelwein) y las
sidrerías y no las cervecerías como en el resto de Alemania. La sidra se sirve
en vasos de 33cl con una forma y tallado especial, y cuando hay varios
bebedores en jarras de loza azules y blancas de las que se sirve uno mismo en
el vaso.
No había demasiado ambiente en la zona que
pateamos en busca del mejor lugar; al final nos decidimos por sentarnos en una
terraza en la que había varios comensales. Tomamos unos codillos y como era
obligación unas salchichas, curiosamente las sirvieron de las de Nuremberg, y
se nos cayó un mito.
Colonia
(Köln).
Nos
alojamos en el hotel Mercure Hotel Köln West. Estaba ubicado en las afueras de la ciudad y llegamos
tras un largo recorrido entre bosques por sus alrededores gracias al GPS, me
temo que dado aquel laberinto no habríamos llegado sin los consejos de Maripili
a la que no nombro últimamente porque está respondiendo como se esperaba.
Colonia
es con su casi millón de habitantes la 4ª ciudad de Alemania, tras Berlín (3
millones), Hamburgo (1,7) y Múnich (1,3). Fue fundada por los romanos como
Colonia Claudia Ara Agrippinensium, de ahí su nombre actual. Los dos mil años
de historia que han trascurrido desde su fundación han dejado diferentes
legados, entre ellos la gran variedad de culturas que se unifican en su
territorio : un millón de personas que lejos de dividirse en subgrupos
culturales, han optado por la unificación, por la tolerancia y por vivir la
vida con muchísima alegría. No sabía yo entonces que más adelante visitaría de
nuevo varias veces esta maravillosa ciudad.
Nos acercamos al centro en una especie de
tren de cercanías que nos recomendaron en el hotel. Nos bajamos por intuición
en la estación de Heumarkt y al salir al exterior pudimos ver que estábamos en
la mejor posición para atacar el casco antiguo situado al costado del Rhin..
Callejeando al poco estábamos delante de la
catedral gótica., la Dom. Ya estaba anocheciendo y debido a la suciedad de la
piedra apenas la pudimos contemplar en todo su esplendor. Aun así nos quedamos tremendamente
impresionados, solo unos años después sentimos el mismo impacto cuando nos
enfrentamos a la catedral de Chartres. Este es uno de esos 3 o 4 momentos
inolvidables que vives en un viaja de estas características. Esos de poder
decir, y sin embargo yo estuve allí.
Tocaba cenar y pensamos hacerlo en una
pizzería en la que habíamos reparado en una de las calles tomadas para llegar
hasta la catedral, así que volviendo sobre nuestros pasos entramos en
Ramazotti, lo recuerdo por las bromas que hicimos con el cantante. Esta vez fue
de Pizzas y bastante bien. A la salida ya estábamos cerca de la estación de
metro de Heumarkt.
Dia 8 y viernes
Etapa: Colonia,
Bruselas, Gante
A la mañana volvimos a la catedral, esta vez
con el coche, ya que nuestra intención era seguir la ruta desde la propia
Colonia. No tuvimos ninguna dificultad para aparcar en los alrededores de
Heumarkt.
Antes de llegar
vimos un conjunto característico de edificios de color que tienen forma de grúas
portuarias, están al lado del río y son notables en la arquitectura de Colonia.
Ahora sí, con la luz diurna rehicimos el camino de la tarde anterior. En el
recorrido nos encontramos con el Museo Wallraf-Richartz en el que no entramos por las prisas, a su
lado hay una zona de excavaciones con restos de los periodos romano y
carolingio. Un poco más adelante llegamos al Ayuntamiento en la Rathaus platz,
es un pequeño edificio interesante pero sin comparación al de Múnich. Cerca, a
espaldas del Ayuntamiento se ve otra torre medieval, se trata de la iglesia de
San Martín, una de las doce iglesias románicas que tiene la ciudad. Sin más
llegamos a la catedral que nos volvió a impresionar por su magnífica e
increíble estampa de 157 mts de altura. Está situada en medio de una gran plaza
llena de gente haciendo fotografías o esperando que termine alguna misa para
visitar con calma el interior. Como acostumbro, no explicare nada más sobre
este prodigio de la arquitectura gótica, tan solo por ser el detalle más
anecdótico, decir que aquí está expuesto el sarcófago dorado con los restos de
los tres reyes magos. Tú mismo.
Al lado izquierdo de la
catedral se halla la estación central de tren, la bahnhof, y al lado derecho se
observan dos edificios continuos de corte contemporáneo, el Museo Romano
Germánico y el museo Ludwig de arte moderno y contemporáneo. De una esquina de
la plaza sale la Hohe tsrase a la sazon la calle más comercial y turística de
Colonia. Ahora puedo decir que la he recorrido numerosa veces, pero en aquel
viaje lo dejamos para más adelante.
A la salida
de la visita al Dom, yo planteé que debía entrar en el museo Ludwig, para mí
una joya de la pintura sobre todo si te gusta el expresionismo alemán, y a mí
me encanta. Así que dividimos desequilibradamente nuestras fuerzas, yo al
museo, todos los demás a dar una vuelta. Por lo visto, mientras yo admiraba a
Nolde y demás colegas del Brucke, ellos se acercaron al puente Hohenzollernbrücke
el más famoso de los varios que cruzan el Rhin y situado a escasos pasos de la
catedral. Este puente, peatonal y ferroviario, es uno de los que tiene más
tráfico del mundo, calculándose que lo cruza un tren cada 2 minutos, y no
siendo raro ver 3 de ellos cruzando a la vez. Aquí se toparon por primera vez
con la cada vez menos insólita costumbre de colgar candados en las rejas
laterales del puente, candados de esos de no me olvides que con tanto amor
cuelgan los tortolos. Como nunca he colgado ninguno no sé si después se tira la
llave al río, y qué pasa cuando al poco cambias de pareja. Puede que haya que
volver con unas grandes tenazas de cizalla a desprender el candado; no sé, a lo
mejor lo realmente meritorio es vanagloriarse de ser el que más ha colgado, correspondiendo claro a pareja
distinta. Me contaron que desde el puente y sus accesos se contemplan bonitas
vistas del río y de la otra orilla de la ciudad.
En fin, que tras el reencuentro nos fuimos a
por el coche y pusimos rumbo a Bélgica con intención de hacer una parada en
Bruselas antes de llegar a Gante.
Bruselas
En Bruselas se habla francés y yo y todos los
españolitos de mi generación hemos dado francés en el bachillerato. Un montón
de cursos. Eso no quiere decir que yo lo domine a la perfección pero me manejo
bastante mejor que con el alemán. La nena ha vuelto a su primigenia posición
porque sus servicios ya no son tan necesarios, pero no voy a negar que ha
tenido un gran protagonismo en el viaje
tanto interpelando indígenas como descargando a Jacinto en la tarea de
conducir. Eso sí, a mí no me sustituye nadie. Al menos, todavía.
Como mi
mujer y yo ya conocíamos Bruselas de un viaje anterior, la idea era dar una
vuelta panorámica con el coche por la ciudad y como mucho hacer una parada para
ver la Grand Place. Pero no les puedo hacer esa faena a mis cuñados, así que
como debe ser, decidimos aparcar y pasar un buen rato por el centro y
alrededores.
Nos metimos hacia el barrio superior por la
avenida Royale y dejamos el coche en un aparcamiento de la plaza Poelaert, al
lado del palacio de Justicia. En esta plaza hay un mirador desde el que se
divisa todo el centro de Bruselas. Recorrimos paseando la calle Regence, la
plaza royal y la vía del mismo nombre. En esta zona se ubican los palacios y
museos más destacables de la ciudad. Los palacetes en cuestión acogen en la
actualidad instituciones públicas en su mayoría ministerios, con la excepción
del Palacio Real, de estilo neoclásico y que solo se utiliza para recepciones o
reuniones de trabajo del jefe del estado.
Vemos por
fuera el museo de arte antiguo, con obras de los maestros de la pintura
flamenca, Bruegel, Rubens, Jordaens o Van Dyck;
el museo de arte moderno con fondos de pintura y escultura belgas desde
el XVIII a la actualidad, de David a
Magritte, y el Palais des Beaux-Arts, el Bozar, que con un millón de visitantes
cada año, ofrece una programación que en nada envidia a los grandes centros internacionales.
Al lado se observa el curioso edificio del museo de instrumentos de música, una
joya de la arquitectura modernista de Bruselas. Al lado de la plaza Royal
entramos en una iglesia llamada Saint Jacques-sur-Coudemberg, su fachada es de
estilo neoclásico y tiene un frontón triangular con seis columnas corintias, el
interior es bastante austero. No he dicho que en medio de la plaza está la
estatua ecuestre de Godofredo de Bouillon, soldado que lucho en las primeras cruzadas y murió en Palestina.
Volvimos a
la plaza Poelaert y tomamos un ascensor que nos descendió al barrio del Sablón.
Este barrio está repleto de tiendas de chocolate, delicatesen y antigüedades.
En la plaza del Gran Sablón había un mercadillo lleno de coleccionistas y
curiosos que buscaban antigüedades, nosotros no compramos nada.
Para los que
gustan y entienden de exquisiteces, Godiva, Marcolini y Neuhaus, tienen tienda
en esta plaza. Si te conformas con poca cantidad puedes comprar alguna delicia,
nosotros cogimos para postre unos bombones en Neuhaus. Digo para postre porque,
dada la hora, nos sentamos a comer en las mesas exteriores de una brasserie que hacia esquina en la plaza.
Estuvimos y comimos como encantados del ambiente que se respiraba en aquel
lugar. Justo en la mesa de al lado, unos ejecutivos con pinta y hablares de
diplomático, también daban cuenta de lo suyo, y es que ya sabéis, Bruselas es
la sede del Parlamento europeo que esta vez mis cuñis se quedan sin conocer. No
tenemos tiempo y hay que seleccionar, además yo ya lo conozco, además al año
siguiente y defendiendo la causa de AMA, llegué incluso a entrar y dialogar con
un alto comisario. Vamos, que no es nada raro coincidir en cualquier lugar con
un pavo de éstos que se hinchan a cobrar dietas internacionales. Si me
sorprendió que siendo un viernes a eso de las 14 horas aquellos tíos aun
permanecieran en la ciudad y no hubieran volado a escape a sus ciudades de
origen. A lo mejor hacen guardias los pobres, quién sabe.
Ya del Sablón nos fuimos a la Grand Place
pasando previamente a ver la joya del turismo popular de todo Bruselas, me
refiero al Manneken Pis, no te preocupes aunque diminuto e intrascendental, no
te pasaras de largo; en la esquina en la que se encuentra la escultura del
pequeño orinando, hay un sinfín de mendas la mayoría orientales, inflándose a
hacer fotos entre bromas y risitas insustanciales.
Sobre el
origen del muñeco hay distintas leyendas, unos dicen que salvó a la ciudad allá
por el siglo XIV, meando sobre la mecha encendida de los explosivos que habían
colocado unos atacantes, otros que orinó delante de la casa de una bruja que
enfadada lo convirtió en estatua y otros, que un señor de pasta que había perdido a su hijo, lo encontró
orinando en esta esquina, y en agradecimiento construyó la fuente. Otra
curiosidad es que el niño posee un amplio vestuario de unos 600 trajes que se
guarda en el museo de la ciudad. No es extraño pues, encontrarse al niño
vestido desde Elvis Presley a Santa Claus.
Justo antes de entrar en la Plaza encastrada
en la pared se encuentra la estatua yacente de Everhad, un viejo luchador a las
órdenes del duque de Brabante, la estatua brilla debido al sobeteo de todos los
transeúntes que desarrollan la costumbre de frotar manos y pieses de las
estatuas buscando alguna ventura.
Para mí
la Grand Place es la plaza más bonita del mundo amén de espectacular. Tiene sus
momentos, a pleno sol, al atardecer, iluminada de noche, ocupada por el
mercadillo navideño o bien alfombrada de flores; incluso cuando hay algún
enorme escenario estorbando en su centro, siempre me resulta encantadora. La paladeamos un buen rato, repasando uno a
uno sus singulares edificios. En pleno medio destaca el Ayuntamiento, de estilo
gótico, su esplendida fachada está
decorada con 230 figuras, y el campanario de casi 100 metros de altura
está coronado con la estatua dorada del arcángel san Miguel. Enfrente, de modo
simétrico se encuentra el no menos magnifico palacio la Maison du Roi, que hoy es el Museo de la ciudad, allí donde
se guardan los trajecillos del pequeño meón.
Como todos sabréis el resto del perímetro de
la plaza está conformado por las casas gremiales, tienen cada una su nombre,
representado por una figura que se muestra en la fachada o en el alar del
tejado. Todas son a cual más
interesante, y observarás a la mayoría
de visitantes consultando sus guías con
objeto de reconocerlas una a una. Yo como acostumbro no te voy a fastidiar ese
divertimento de modo que no cuento más.
Si diré
que la mayoría de los bajos están ocupados por cervecerías, la más notoria es
la de Roi d´Espagne situada en una esquina.
No
entramos en ella porque estaba petada, nos sentamos tranquilamente en la
terraza de la de al lado a beber parsimoniosamente una de entre las
innumerables cervezas que te ofrecen en todas las cartas. Buen momento,
momentazo.
Al lado de la plaza se encuentran las Galerías
Royales Saint Hubert, como las de Milán pero en menor escala, cafeterías de
lujo y tiendas y escaparates haciendo juego. A la salida de las galerías por la
parte opuesta de la plaza se haya la cervecería La Mort Subite, un clásico para
los bebedores de todo el mundo.
En los
alrededores hay un sinfín de restaurantes, nos metimos a duras penas por la
calle Bouchers en la que es poco menos que imposible andar debido a la
estrechez provocada por las dos filas de terrazas situadas a izquierda y
derecha. Es un lugar ciertamente pintoresco, en esta calle está Chez Leon, el
restaurante de mejillones y patatas por antonomasia. Recuerda que el plato
típico belga son los mejillones con patatas. Atento porque son la mitad de pequeños
de los que gastamos nosotros, pero el doble de caros.
Al norte de la plaza se localizan las
chocolaterías low cost, aquellas en las que los visitantes hacen acopio de
chocolates y bombones para ellos y sus compromisos. Nosotros hicimos lo propio
y cargamos con las correspondientes bolsas rellenas de paquetitos.
De allí para el coche y a Gante, que nos
espera Lucía.
Gante
Nos
alojamos en el hotel Ibis Gent Centrum Opera.
Tras tomar
dominio de las habitaciones conseguimos
el objetivo fundamental del viaje, ver
a la pequeña en Gante.
A mí me dolía un poco la cabeza y me quedé un
rato descansando, ellos se fueron a Ikea a comprar unas cosas para Lucía.
Excursión fallida, al no ir yo, fueron incapaces de acceder al centro comercial, como mucho lo
vieron de lejos. Ni Maripili les sirvió, no me alegré pero me sentí grande.
Ya
recuperado de mi malestar nos fuimos a una brasserie cercana al hotel a cenar,
y después por la calle Veldstraat nos aproximamos a Saint Michael a deleitarnos
con la inigualable visión de las torres alineadas. La verdad es que era de
noche, la iluminación no muy allá e intuimos más que disfrutamos de la afamada
panorámica. Como otras veces a lo largo del viaje, lo dejamos para el día
siguiente.
Día 9 y sábado.
Solo Gante.
Cuando oyes
hablar de ciudades con encanto, la gente se refiere sin duda a ciudades como
Gante.
Esplendidos
edificios y monumentos históricos armonizan perfectamente con las realizaciones
modernas, tres majestuosas torres se recortan en el cielo de la ciudad, y
gracias al espacio peatonal más grande de Belgica, se puede pasear con absoluta
tranquilidad. Gante es una ciudad viva, los centros culturales rebosan de
público, las calles y mercados son hervideros de animación, se masca el
ambiente universitario alimentado por los
“erasmus” de todo el mundo, y la oferta de bares y restaurantes es
magnífica.
Empezamos nuestro recorrido turístico donde se
debe empezar, en el puente de San Miguel sobre el canal Leie. Como dicen en los
folletos, debería ocurrírsele a alguien pintar aquí una cruz en el suelo. Quien
se colocase en el centro, tendría que girar lentamente sobre su propio eje para
poder extasiarse con una panorámica irrepetible, Las tres torres(este es el
único sitio de Gante desde donde se contemplan perfectamente alineadas), a
saber el campanario de la catedral de San Bavon, la Atalaya o Belfort, y la
torre de la iglesia de San Nicolas, también vemos el antiguo edificio de
Correos, el mágico Graslei(conjunto de casa gremiales de los herboristas), el
castillo de los Condes en la lejanía, el Korenlei(conjunto de casas gremiales
de los graneros) y la iglesia de San
Miguel, justo al lado del puente, con su torre inacabada de 24 metros de
altura.
Caminamos hacia la plaza Saint Baaf Splein y
lo primero que encontramos es la iglesia de San Nicolas, Esta iglesia del siglo
XIII es uno de los más bellos ejemplos del gótico escaldiano. La torre del
crucero actúa como linterna natural dejando penetrar los rayos del sol e
iluminando el centro de la nave. Lamentablemente debido a los variados usos a
lo largo de los siglos, desde 1960 está en trabajos permanentes de
restauración. En su jardín se haya la famosa campana Roeland que avisaba a los
ciudadanos cuando se aproximaba el enemigo.
Nada más
pasar se sitúa la torre del Campanario, Belfort, Atalaya o torre Municipal, de
95 metros de altura, es el símbolo de la autonomía de la ciudad en el pasado. El
dragón en su cúspide a modo de veleta otea el horizonte. Es importante conocer
que en los bajos de este edificio se ubica la Oficina de Turismo donde te dan
una amplia y detallada información para sacar el mayor provecho a tu visita a
Gante.
Pocos
metros adelante se encuentra la catedral de San Bavón, es un monumento de
visita obligada. Mezcla los estilos románico, gótico y barroco. Tiene 22
altares y un precioso púlpito rococó, Como estoy contando demasiado, solo
añadiré que en su interior hay una excelente obra de Rubens, y el mundialmente
conocido políptico de los hermanos Van Eyck, la Adoración del Cordero Místico.
Aprovecho
para decir aquí que en Gante nació el emperador Carlos V para ellos, y Carlos I
para nosotros, fue bautizado en esta catedral y los ganteses no guardan buen
recuerdo de él.
En la calle Botemark 1 se sitúa el Ayuntamiento
(Stadhuis), edificio burgués construido en el siglo XIII es una mezcla de
estilos preferentemente gótico y renacentista. Se estaba celebrando una boda,
por lo visto siempre está ocupado por bodas, allí no se han dado cuenta que
ahora las parejas no se casan.
De allí nos fuimos a la plaza Vrigdamarkt que
era la antigua plaza central de Gante y en ella se desarrollaba la mayor parte
de la vida política y social. Ahora ponen un mercadillo de ropa y alimentos que
estuvimos ojeando. En el centro hay una estatua de Jacobo de Artevelde que te
sonará igual que a mí, nada. Al parecer fue un antiguo jefe de la ciudad que se
presentaba siempre ante su pueblo en la pose que hoy tiene su efigie. Si
recuerdo que curioseamos la casa gremial de los curtidores a un lado de la
plaza, En medio de la torrecita cuelga la campana que abría el mercado. En la
veleta se encuentra la Sirena Mesulina que con su espejo se deja mecer por el
viento. Creo que por aquí entramos en una cervecería muy visitada por los Erasmus,
en ella tienen la costumbre de que los clientes deben depositar sus zapatos en
una cesta que se eleva hasta el techo. Cuando acabas y pagas tu consumición, el
calzado te es devuelto. Por si acaso no tomamos nada. Tenían también unas
pipetas enormes para beber la cerveza. Muy de estudiantes todo.
Paseando por ambas orillas del Leie, y
atravesando sus puentecillos de un lado a otro, fuimos contemplando las
preciosas casas que bordean el canal, a cual más antigua y pintoresca. Hicimos
una breve parada ante Dulle Griet o Margarita la Rabiosa, que es un gran cañón
de 5 metros de longitud fabricado en el siglo XV, con una enorme bocaza donde
se pueden echar a dormir los indigentes, y que tiene la peculiaridad de que no
se ha disparado nunca. Menos mal.
Al lado de la lonja de carne encontramos una
encantadora cervecería con bastante ambiente autóctono en la que nos sentamos
en la terraza a tomar unas jarras de cerveza. No hubo necesidad de descalzarse
y la mañana era soleada y maravillosa. Las jarra estaban bellamente labradas y
Jacinto se compro una que tiene por casa y que no le he visto utilizar nunca.
Pero bonita, lo era.
Ya que estábamos en la zona recorrimos la
orilla del Graslei observando las casas gremiales de cerca y sobre todo los
múltiples restaurantes ubicados en sus bajos. Nos sentamos a comer en la
terraza del que más nos gustó, y hay que reconocer que se estaba bien allí.
Pasamos un rato muy agradable y no recuerdo lo que comimos, pero no fue lo
importante.
Tras comer nos aproximamos al Castillo de los
Condes que está al lado, es el típico castillo urbano. Lo rodeamos haciendo
fotos y de paso dimos una vuelta por el barrio aledaño. Es el barrio de
Patershol, estructura original medieval de calles compuestas de callejones
estrechos y edificios homogéneos de ladrillo. Actualmente es uno de los barrios
más codiciados de la ciudad, y es el lugar de moda para los aficionados a la
buena mesa por la cantidad de restaurantes de cocina variada.
Volvimos al hotel paseando con objeto de
descansar un poco, el único día que pudimos darnos tal gustazo, y dejando a mis
cuñados allí, la familia nos fuimos a conocer la residencia donde vivía Lucia.
La vimos y para de contar. Desde esta experiencia ha sabido reconocer lo
maravillosa que es su habitación de Santander.
Una vez
reencontrados todos volvimos a recorrer el camino de la mañana en lo que se
refiere a las torres alineadas, y tras deambular un tanto nos sentamos a cenar
a petición del segmento joven en una pizzería del centro al lado del edificio
de Correos. Allí se acababa aquello.
Día 10 y
domingo
El regreso.
Volábamos
de vuelta a casa con Ryanair desde Bruselas(jé)-Charleroi. Como no nos daba
tiempo para hacer una paradita en Bruselas, pasamos de largo y nos dirigimos
directamente al aeropuerto .Nos despedimos sin incidencias del Passat que ya mostraba algunos kilómetros más,
y de Maripili con la que al final
habíamos alcanzado comunión de intereses.
Primero partieron mis cuñados hacia
Barcelona, una hora después hacíamos lo mismo rumbo a Santander. Todo había
salido según lo planeado por lo que el resultado fue totalmente satisfactorio.
Hasta otra, seguiremos informando.
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