DECLARACION
Cuando comencé a pintar hace unos años enseguida me di
cuenta de que mi capacidad creadora era muy limitada y que difícilmente
produciría obras de cierta relevancia, tan solo podía aspirar a decorar con mis
cuadros las paredes de mi casa o las de algún familiar o amigo benévolo.
Por otra parte quería disfrutar de aquellas pinturas
memorables que veía por ahí y que tan solo entraban en los hogares en forma de
lámina o reproducción de escaso valor.
Así que he aprovechado mis visitas a los distintos museos,
mis paseos por distintas galerías, mis navegaciones por Internet, libros de
arte, postales, revistas, estancias en hoteles, bares y restaurantes, para ilustrarme
sobre las obras realizadas por otros,
tomar nota o imagen de ellas y dedicar mi tiempo en el taller a
reproducir tales obras.
Para cuidarme en salud, por si tal actividad fuera piratería
pura y dura y puede que ilegal, afirmo aquí, que mi único propósito es
disfrutar mientras viva en mi casa de la contemplación de aquellas obras que me
impactaron y a las que de otro modo me sería muy problemático acceder.
Es decir, no comercializo con estas reproducciones, no las
firmo ni con mi nombre, las realizo en distinto tamaño al original, y tan solo
hay que verlas para darse cuenta que son obra de un aficionado.
Eso sí, debo reconocer que en estos tiempos de escasez de
todo lo importante y de abundancia de lo superfluo, mis apropiaciones dan el
pego, y son muy valoradas por mi familia y visitantes, y gratamente aceptadas
por algún amigo privilegiado que supongo las cuelga en su casa, y digo gratamente por gratis, porque se las
regalo.
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