jueves, 16 de enero de 2014

DECLARACION 

Cuando comencé a pintar hace unos años enseguida me di cuenta de que mi capacidad creadora era muy limitada y que difícilmente produciría obras de cierta relevancia, tan solo podía aspirar a decorar con mis cuadros las paredes de mi casa o las de algún familiar o amigo benévolo.

Por otra parte quería disfrutar de aquellas pinturas memorables que veía por ahí y que tan solo entraban en los hogares en forma de lámina o reproducción de escaso valor.

Así que he aprovechado mis visitas a los distintos museos, mis paseos por distintas galerías, mis navegaciones por Internet, libros de arte, postales, revistas, estancias en hoteles, bares y restaurantes, para ilustrarme sobre las obras realizadas por otros,  tomar nota o imagen de ellas y dedicar mi tiempo en el taller a reproducir tales obras. 

Para cuidarme en salud, por si tal actividad fuera piratería pura y dura y puede que ilegal, afirmo aquí, que mi único propósito es disfrutar mientras viva en mi casa de la contemplación de aquellas obras que me impactaron y a las que de otro modo me sería muy problemático acceder.

Es decir, no comercializo con estas reproducciones, no las firmo ni con mi nombre, las realizo en distinto tamaño al original, y tan solo hay que verlas para darse cuenta que son obra de un aficionado.

Eso sí, debo reconocer que en estos tiempos de escasez de todo lo importante y de abundancia de lo superfluo, mis apropiaciones dan el pego, y son muy valoradas por mi familia y visitantes, y gratamente aceptadas por algún amigo privilegiado que supongo las cuelga en su casa, y digo gratamente por gratis,  porque se las regalo.  

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