VIAJE A EGIPTO POR AGENCIA ABRIL 2010.
4 días de crucero por el Nilo y 3 días en el Cairo.
MINIMOS CONOCIMIENTOS PREVIOS
Llevar la ropa adecuada. Hace mucho calor.
No beber agua corriente. Te venden agua mineral en todas partes, incluso te abordan por la calle. El precio normal es dos botellas de litro y medio por un euro. También te vende agua el chofer del autobús, es más caro pero es una alternativa.
Se puede comer de todo, si no comes de algo por miedo a la caguitis, tú te lo pierdes.
En el crucero no te mareas nada, apenas notas que se mueve, eso sí por la noche se oyen bastante los motores, está bien para los que roncan, pero los o las sufridores/as mejor se llevan unos tapones.
Las excursiones facultativas se contratan todas allí. El abanico es amplio. Ahora ofrecen el Abu Simbel diurno en autobús, saliendo a las 11 de la mañana y volviendo a la noche después del espectáculo de luz y sonido. Es imprescindible, pero prepara 150 euros.
Se necesitan imperiosamente libras egipcias, las entradas a museos, mezquitas, pirámides y tal se abonan obligatoriamente en moneda local. Eso sí, no es necesario llevarlas desde aquí, ya que se te presentan multitud de oportunidades de cambio allí.
Como Egipto es fundamentalmente musulmán, no hay forma de beber alcohol y en especial cervezas en casi ningún sitio, concretamente solo en el barco y algunos restaurantes fuera de los barrios islámicos.
Preocúpate de conocer algunas palabras básicas del árabe, agradecen muchísimo nuestro mínimo interés en dirigirnos a ellos en su idioma. Numeración del 1 al 6, sí, no, por favor, gracias, buenos días, adiós y la cuenta. Con sólo estas palabras eres Dios. Perdón, me faltaba lo fundamental, saber pedir ”una cerveza fría”. Para torpes, “birra cold” y señalas con los dedos, uno, dos, tres, las que sean. Puedes añadir,” very, very cold”.
Interesa llevar muchos bolígrafos, de esos que venden en los Compre a 100, ya verás como triunfas con ellos, es un bien muy apreciado por la gente del lugar.
Cosa importante a tener en cuenta es que en Egipto todo el mundo pide, policías, taxistas, camareros, niños, padres y madres, comerciantes, militares sin graduación, porteros de monumentos, guardianes de zapatos(en las mezquitas), guías espontáneos (los hay a miles), gentiles fotógrafos, camelleros, comparsas para las fotos, etc .....TODO EL MUNDO.
Lo de los taxis en el Cairo ES VERDAD. Regatea el precio antes de montar, no importa el número de pasajeros con tal de que quepáis, montaos , despreocupaos y disfrutad, Un trayecto por El Cairo es irrepetible.
Recarga bien las baterías, te vas a hartar de fotos. Aunque a muchos interiores no vas a poder pasar con las cámaras. Las dejas en la entrada.
A la entrada de casi todos los lugares monumentales hay arcos de seguridad que pitan continuamente a nuestro paso y a los que nadie parece hacer caso. Eso mueve a cantidad de chanzas por parte de los turistas. Hay que ser más discretos, si os fijáis bien los arcos están regulados en una escala de colores y pitidos, a la que si están atentos los guardianes, si al paso de una persona, se sobrepasan unos límites establecidos te paran de inmediato.
Con respecto a las compras, tienes cien mil oportunidades a lo largo del crucero, se aconseja dejarlas todas para el Cairo, en la tienda de Jordi, es cierto, allí compraras al mejor precio, pero no te cortes , si te apetece ir repartiendo la pasta y adquiriendo aquello que te llama la atención, hazlo. Todo tiene su momento. Sobre todo el de la chilaba, como contare más adelante. No obstante prepárate para ser agobiado por los vendedores en cualquier lugar que fijes la vista y sin eso.
Si muestras interés por algún objeto y entras en el regateo, debes culminar la compra si no quieres ser insultado con la peor de las definiciones , para ellos, del carácter usurero: “catalán, eres un catalán”,........¿ de dónde se lo habrán sacado éstos?.
Otro aspecto a tener en consideración es que todo el mundo sabe de futbol y siguen los partidos de nuestra liga a través de innumerables antenas parabólicas que les subvenciona el Gobierno. Se puede constatar que la mitad de los egipcios van con el Real Madrid y la otra mitad con el Barcelona, y para demostrarlo lucen orgullosos sus camisetas de los grandes cracs, no buscar la de Guti, no lo conocen. Es también digno de mención, que las filias por estos dos equipos se cambian de un día para otro en función de por donde respire la clientela, nada mejor que disponer de dos camisetas, una de cada equipo, una de cada as, para irlas cambiando a medida de la conveniencia.
PRIMER DIA
Somos 6, tres parejas.
Salida de Barcelona con Air Europa en dirección a Luxor. Luxor es la antigua Tebas. Llegamos sobre las 18.30 y nos esperan los de la agencia para ayudarnos a pasar los tramites de entrada. Al recoger la maleta tenemos la primera incidencia, la de Martina que es rígida de color metalizado aparece con un destrozo ocasionado por un golpe. Allí mismo ante un agente que nos señala el de la agencia, hacemos la reclamación correspondiente a Air Europa, con cierta incredulidad por mi parte de que sirva para algo. Total que superando la impaciencia del resto del grupo por el pequeño retraso que suponía nuestra gestión, pillamos un autobús y nos llevan al barco.
Es el Royal Viking, es de lujo superior y está muy bien, es absolutamente recomendable. La habitación que nos toca no desmerece la de un hotel de 4 estrellas. Es curioso esto de los barcos, los atracan uno al costado de otro y forman baterías de 4 o 5 naves. Para llegar a la tuya debes atravesar todas las demás que la separan del muelle.
Nada más llegar te dan una bebida fresca de bienvenida, más bien mala, y el guía te explica las peculiaridades de la vida a bordo, y de paso te comenta las distintas excursiones opcionales para los días de crucero.
Cogimos todas. La de Abu Simbel ya comentada, la del poblado nubio y la del Valle de los Reyes. Todas valen la pena pero hay que soltar la yesca, y de paso el monto de las propinas para la tripulación. Esto de las propinas es mejor así, porque de este modo te ahorras la continua incertidumbre si debes ir largando a medida que te hacen un servicio.
Nuestro guía se llama Ibrahim, curiosamente es un gran aficionado al futbol, es la mar de educado y sobre todo resulta ser una persona excelente.
Ha oscurecido y antes de cenar nos vamos a dar un paseíto por Luxor. Hay que avisar que no da tiempo a conocer y patear las ciudades donde hacemos escala, ya que la agenda diurna de visitas está muy completa y por la noche( a partir de las 20 horas) se navega de lugar a lugar.
Nada más salir del barco te tropiezas con los conductores de calesas. Si te va este rollo te coges una, pero yo creo que no vale la pena. La vuelta que te da el menda, en un carruaje por lo demás infecto, te la das tranquilamente andando que no tardas más de media hora ya que el templo de Luxor está a 200 metros del muelle. Al lado del templo iluminado hay un pequeño zoco que nosotros no vimos.
La cena es tipo buffet y la bebida no entra. Nosotros nos atizamos unas cervezas egipcias de 500cc. Que estaban bien buenas, y sin pagar que las cargamos a la habitación. Je, je.
Ni que decir tiene que la primera noche nos subimos a la terraza del barco a sentir el Nilo, a contemplar Luxor de noche y a repetir con las birras. Los más audaces se levantaron a las cinco de la mañana para contemplar el amanecer sobre el Nilo. Después entre bostezos, nos dijeron que valía la pena.
SEGUNDO DIA
Si vas a Egipto ten algo en cuenta, allí se madruga de lo lindo. Es la única forma de aguantar un poco el calor y de adelantarte a las mareas humanas que inundan todos los lugares a visitar.
De modo que desayunados (buffet) y bien madrugados cogimos un bus y nos fuimos para Karnak. Está a unos 2 Kmts. de la ciudad. No voy a contar acá el contenido de los sitios visitados, para no destripar lo que se va uno a encontrar allí. Solo diré de forma general que TODO es sumamente interesante, y que es una maravilla recrear e imaginar esa historia. Sí que te recomiendo que amplíes conocimientos con una buena guía de viajes, ya que las explicaciones del guía por muy extensas que sean te resultaran claramente insuficientes. Bueno, un solo detalle, en este templo no se te olvide dar la vuelta al escarabajo.
Ah¡ se me olvidaba. En todos y cada uno de los monumentos encontraras a personajes locales dispuestos a ayudarte a echar la foto y a posar para las mismas, siempre a cambio de la correspondiente propina. Prepárate si bajas del euro.
Tras Karnak nos vamos en el bus a visitar el templo de Luxor, que habíamos visto iluminado por la noche. Es tan espectacular como el anterior. En este conviven varias culturas, la egipcia, la grecorromana, cristiana y la islámica. Hace bastante calor pero no nos corta.
Como habíamos contratado ( todos ) la opcional del Valle de los Reyes, en el mismo autobús nos dirigimos atravesando el Nilo a la zona de necrópolis de Tebas. Hay gente que hace esta excursión por su cuenta. La forma más original es pasar el rio en falua y al otro lado coger un taxi, hay a cientos preparados y no hay problema, nosotros , como he dicho, optamos por la comodidad de ir con el grupo.
Se hacen tres paradas, los Colosos de Memmón,(venga fotos), el Valle de los Reyes(mas fotos), donde visitas tres tumbas, y el templo de la reina Hatshepsut (el más fotografiado).
Tanto en el Valle como en el templo de H., los autobuses paran a la entrada del recinto y te acercan al monumento en un trenecito. El conductor te lo deja pilotar a cambio de una propina, y además te invita a hacerte fotos con él. Niégale la propina y verás la cara de un egipcio enfurecido.
En el Valle se suelen visitar tres tumbas de las muchas que allí se ubican, para ello te suministran una entrada que admite tres perforaciones, que te hacen a la entrada de cada tumba unos tipejos que hacen las veces de porteros; ya es un número ver el interés que ponen en su función. No todas las tumbas están abiertas al mismo tiempo por temas de mantenimiento. Para elegir es mejor dejarse aconsejar por el guía. Se pasa bastante calor y agobio, hay mucha gente y los accesos a las tumbas son incómodos pero se deben aprovechar las tres opciones, si no quieres, pásale tu entrada a alguien que desee ver más.
El templo de Hatshepsut, es el más famoso por las fotos. A la salida hay una pequeña zona de tiendas, donde te ofrecen desde bebidas al recuerdo más inverosímil. Aquí picamos nosotros y compramos unas cervezas. Craso error, estaban calientes y eran sin alcohol y malas. Recuerda que es imposible tomar una cerveza normal fuera de algunos restaurantes.
De aquí nos fuimos al barco. Durante la comida empezamos la navegación hacia Esna a cruzar la esclusa camino de Edfu.
Yo me subí a la terraza a tomar un poco el sol y a contemplar el Nilo. Es demasiado. Decenas de barcos uno detrás de otro surcando el rio en dirección a las esclusas. Juegas un poco a las carreras, a ver si el tuyo llega antes que el resto. Puedo afirmar que el nuestro era de los más rápidos.
Tras horas de navegación llegamos a Esna. Allí hay que esperar pacientemente a que te toque el turno para pasar. La verdad es que se hace de noche, nosotros llegamos sobre las seis de la tarde y no pasamos hasta las diez. Son una autentica aglomeración de naves esperando su vez unas al lado de otras en perfecta formación. Pero no hay que apurarse porque aquí se produce uno de los que yo llamo momentos mágicos de un viaje. ¡Pensar que hay gente que refugiada en sus camarotes se lo perdió¡.
Me da pena destriparlo, pero ya lo habrás leído en foros o comentado por otros viajeros, así que sigo.
De repente, tras la parada, una nube de barquichuelas, tripulada cada una por dos paisanos que no sabemos cómo hacen para mantener el equilibrio, rodea los barcos, y a pleno pulmón vocean la venta de chilabas, capas, alfombras, chales y demás vestimentas. Tú los ves allí desde lo alto, y te quedas expectante de lo que a continuación suceda, y es que los tíos empiezan a enrollar las prendas y con una precisión que para sí quisiera el más afamado de los baloncestistas, arrojándola al aire encajan la pieza justamente en las manos del pasajero objeto de su posible intercambio. Bueno allí empieza a grito partido el cruce de ofertas y contraofertas en una mezcolanza de lenguajes, francés, español, árabe, ingles, y sobre todo gesticular... que convierte la situación más en babel que tienda. Como puedes suponer este es el momento Chilaba. Esta prenda la vas a necesitar, porque una de las noches del crucero te sorprenden ( ahora ya no) con una fiesta de chilabas, y es conveniente estar preparado.
Después de unas horas de espera nos tocó el turno de pasar la esclusa, es otro rato interesante, ver como maniobran los barcos para superar la diferencia de alturas en el Nilo ocasionadas por la presa de Asuán. Nada más pasar está Edfu, donde el barco hace noche y nosotros también.
TERCER DIA
A primera hora de la mañana visitamos el templo de Edfu. Nos desplazamos en autobús desde el punto de atraque.
Se atraviesa la ciudad por unas calles típicas de mercadeo egipcio y llegamos a una explanada que resulta ser una plaza abierta de tipo árabe donde se ubica el templo al que se accede atravesando una fila de puestos ambulantes estilo zoco.
Es un templo dedicado al dios Horus y está muy bien, es el paradigma de la construcción de los templos egipcios. Como he quedado al principio seguiré sin dar más detalles de los monumentos. A nivel de anécdota recordare que por un sistema megafónico se escuchaban distintas salmodias en árabe, según nuestro guía, Ibrahím, se trataba de cantos por un funeral. Nos hicimos varias fotos, una en concreto asomando todos la jeta por una serie de arcos que había a la entrada.
A continuación volvimos al barco en el mismo autobús y tras comprar el lote correspondiente de agua mineral nos fuimos a comer. ¡sitta birras very cold¡, por supuesto.
Acompañados del rum rum de los motores emprendimos la marcha hasta Kom Ombo.
Este templo, dedicado a Sobek y Horus está situado al lado del puerto por lo que se llega andando, y tiene la peculiaridad de que todas las agencias lo visitan a la misma hora de la tarde. Así que achuchados por Ibrahim apresuramos la marcha para encontrarnos con unas puertas de acceso minúsculas abiertas en un muro, donde se apelotonaba la gente, nosotros apretamos de lo lindo y logramos no perder mucho tiempo en los arcos del píííííí...pííííí...a los que ya nos íbamos acostumbrando.
Del templo solo diré que alberga en uno de sus muros un interesante relieve de instrumental médico antiguo y que te puedes echar unas buenas fotos teniendo como fondo el atardecer sobre el Nilo. Se aprovecha la altura del promontorio en el que se ubica el templo. De la ciudad no diré nada porque nada vimos, a excepción del pequeño zoco situado a la salida del templo y que inexcusablemente deberíamos atravesar para acceder al barco. Sí es cierto que en estas tiendas había unas buenas chilabas y que en alguna de ellas, de forma asombrosa, te dejaban mirar sin agobiarte con sus ofertas.
Total que para el barco, a cenar y la fiesta ¡SORPRESA¡ de las chilabas. Como lo cuento, allí aparecimos todos los del grupo y parte del extranjero, había unos ingleses, disfrazados de árabes egipcios nosotros y de moras monas ellas. Estuvo bien, entre fotos nos tomamos una copa y algunos bailaron. Hubo un par de concursitos de esos que se sacan de la manga los animadores para divertir a los turistas, pero echamos unas risas, y amortizamos la chilaba.
Navegamos por la noche camino de Asuan.
CUARTO DIA
Hoy tenía que ser un gran día.
Por problemas físicos, nuestro guía Ibrahim no pudo acompañarnos a la excursión a Philae y a la Gran Presa, así que nos incorporamos al grupo de un compañero suyo que resultó muy “gracioso”, a los gritos de seguidme Carrefour y Corte Inglés, Marías y Cármenes, el tontoelculo éste nos fue dirigiendo como si fuéramos un rebaño de gilipoyas.
Pero en fin sigamos, a muy primera hora en un autobús nos dirigimos atravesando Asuan hacia un embarcadero pasando por la antigua presa. Hay que matizar que hay dos presas, la antigua y la nueva, je, je, la antigua quedó obsoleta con la última construcción que dio origen al lago Nasser y que representa el gran orgullo de todos los egipcios.
En el embarcadero tomamos una pequeña barca a motor que tenía más bollos que panaderías Martínez. Había un montón de ellas para transportar al montón de turistas que nos aglomeramos allí, y aunque todas las barcas eran del pelo, creo que no me equivoco al asegurar que la nuestra era la de peor pinta. Lo que en principio parecía un inconveniente se transformó en una ventaja porque a nuestro avezado piloto no le cortó un pimiento maniobrar diligentemente a golpes con las otras embarcaciones para salir del caos que allí reinaba, dado que no tenía nada a perder en el choque con las demás en relación a mantener la integridad de su casco.
Eso sí vimos como a distancia de nosotros navegaban americanos y japoneses en barquitos niquelados y todos uniformados con sus chalecos salvavidas anaranjados, a su lado nosotros parecíamos el ejército, qué digo ejército, la escuadra que nunca tuvo Pancho Villa.
El templo de Philae es precioso, está compuesto de los templos de Isis y Hathor, es de la época más moderna y de su interior no voy a contar nada. Echamos muy buenas fotos algunas con los consabidos y pedigüeños figurantes del lugar, aunque me parece recordar que aquí posaba hasta un policía.
Tras retornar en nuestra flamante nave al embarcadero subimos al bus para ir a conocer la Gran Presa. Un buen bluf.
No hay ninguna perspectiva de la construcción, solo una carretera al borde de un embalse grandioso. A la llegada al lugar hay una escultura monumento y recuerdo a la mayoritaria ayuda de los rusos en la construcción, curiosamente no les gusta hablar demasiado de esa ayuda. Insisten más en la colaboración internacional para la salvación de los monumentos que iban a ser engullidos por el agua como consecuencia de esta obra faraónica, y nunca mejor dicho. Así se salvaron Abu Simbel y otras varias joyas de la cultura universal. Como contraprestación a la ayuda internacional algunas de las naciones colaboradoras recibieron como regalo una maravilla egipcia de las que iban a ser anegadas. En el caso de España nos tocó el templo de Debod que se trasladó para ser reconstruido piedra a piedra en Madrid.
Aún así, no todo se salvó, muchas joyas de la arquitectura egipcia velan para la eternidad en el fondo del lago Nasser.
Hacia las diez a.m. retornamos al barco pasando por la consabida fábrica de esencias y perfumes. Lo que se comenta en los foros es verdad y no por sabido vale la pena resistirse ante lo inevitable. TODAS las agencias se paran obligatoriamente en una fábrica de esencias, así que lo mejor es dejarse de prejuicios y disfrutar en lo que se pueda de la experiencia. Yo, que soy muy crítico con estos embarques debo reconocer que no pasé mal rato y además es una faceta más del marketing a pequeña escala. No es obligatorio comprar nada.
En el barco nos dotan de una bolsa de picnic con comida fría y a las once, ya acompañados por Ibrahim iniciamos la excursión a Abu Simbel que nos llevará todo el día.
Sobre la visita a Abu Simbel, que es obligada para cualquier turista, corren leyendas urbanas por los foros, especialmente promovidas por el aquel de ahorrarse el mayor dinero posible.
Sobre esto una disquisición de partida. Uno de los principales ingresos de Egipto, tal como pasa en España es el turismo. Los viajes organizados a Egipto en relación al producto ofrecido son baratos, hasta el punto que rozan el mínimo margen de beneficio. La oportunidad de poder obtener un rendimiento que permita el mantenimiento y la mejora en la calidad de la oferta pasa fundamentalmente por las visitas opcionales. De ellas, la joya de la corona es Abu Simbel. Y es en esta excursión en la que las agencias vuelcan lógicamente el mayor sobreprecio. No es de extrañar pues, que las agencias oficiales protejan este producto e intenten evitar que los agentes que van por libre, y que ni pagan impuestos ni tienen las cargas administrativas ni de gestión que supone traer a los turistas a Asuan, les saboteen su línea de negocio. Para explicarnos, es algo así como el top manta.
Es tan así, que incluso el gobierno tiene organizada la excursión por carretera en forma de convoyes formados por todos los vehículos que se desplazan a horas fijadas a Abu Simbel. Con una parte de seguridad y un componente de recaudación, obligan bajo coste a que todos los vehículos lleven un guardia de seguridad. El agente en cuestión que ocupa el asiento delantero se pasa todo el viaje dormitando, o al menos, así lo hizo el nuestro.
A Abu Simbel se puede ir también en avión. Te recogen de madrugada, te llevan al aeropuerto y de allí a destino. Visitas los templos a primeras horas de la mañana y antes del mediodía te devuelven a Asuán. Esta fórmula cuesta unos 180 euros y se puede contratar en origen, aunque una vez en Asuán tienes posibilidades de cambiar a la opción carretera. El desplazamiento en avión impide contemplar el espectáculo de luz y sonido.
La opción carretera tiene dos versiones según las distintas agencias. La tradicional y a la vez la más económica consiste en salir de madrugada, sobre las dos, ir a Abu Simbel, contemplar los templos a la mañana y volver de inmediato a Asuan. Obviamente sin luz y sonido.
Como expliqué al principio, ahora las agencias han introducido la posibilidad de hacer el viaje terrestre durante el día. Sales en la caravana de las once de la mañana, tras Philae y la presa, llegas a destino sobre las catorce inmediatamente visitas los templos. Después te llevan a un hotel con piscina, donde comes en plan buffet y después puedes utilizar las instalaciones del hotel hasta la hora de ir al espectáculo de luz y sonido. Una vez terminado, vuelves al autobús y te regresan a Asuán, a donde llegas sobre las veintitrés horas. A nosotros nos costó 165 euros y no nos arrepentimos. El problema que le veo a esta opción es el inaguantable calor que pueda hacer a las catorce en el entorno de los templos, durante los meses álgidos del verano, no creo que funcione de la misma forma.
Volviendo a mi relato, todo transcurrió según el guión previsto. El viaje se realizo en un autobús climatizado en el que puedes echar una cabezadita mientras contemplas el desierto a través de las ventanillas.
La visión de los templos de Ramsés y Nefertiti ha sido el mejor momento de todo el viaje, miento, fue superado por el espectáculo de luz y sonido.¡ Qué gozada¡. Vale por todo el viaje. Esa noche estrellada de Egipto, una temperatura sumamente agradable, la majestuosidad de los templos, la narración en español de su historia y del proceso de traslado y salvación de la crecida de las aguas, etc...., Buen momento, de esos que te pellizcas para saber que realmente estas allí. Y no me paso en absoluto.
Del resto bien, recuerdo que nos tomamos unos gin-tonic infames y carísimos tumbados en unas hamacas en el entorno de la piscina del hotel, pero hasta ese momento tuvo su aquél.
A la vuelta al barco nos esperaba en el camarote una cena fría y subimos a la terraza a dar cuenta de ella con unas birras “cold, por supuesto” y a comentar las experiencias del día.
Esa noche el barco hizo noche en Asuán.
No puedo terminar mi relato diario sin hacer una anotación para mitómanos importante. En Asuan escribió Agatha Christie su celebre Muerte en el Nilo, aquí lo consideran un hito cultural y turístico notable y por ello los guías te indicaran los lugares donde comía, cenaba, dormía, escribía…….
QUINTO DIA.
Como siempre nos levantamos pronto y tras el desayuno iniciamos la excursión al poblado nubio.
En el mismo muelle cogimos una lancha a motor, engalanada para la ocasión, y navegando el Nilo, pasamos a la otra orilla.
Allí nos dividimos entre los que optaron por ir en camello desde el punto de atraque al poblado y los que preferimos seguir con la embarcación. En todo caso, una vez unidos nos vimos rodeados de una multitud de chiquillería en la que abundaban las Saras y las Fátimas , que con la excusa de vendernos objetos varios de recuerdo, nos alargaban la mano pidiendo euros. Sorteando como pudimos a los pedigüeños, visitamos distintas estancias del pueblo. Una escuela donde nos montaron un pequeño número para turistas y una casa típica en la que te ofrecen un te bastante aceptable, te tatúan un dibujo a elegir en Hena, y te exhiben unas crías de cocodrilo para que te hagas unas fotos. Luego pasando por el típico mercadillo, vuelves al barquito. En el viaje de vuelta, los tripulantes te ofrecen unas viandas y se monta un pequeño sarao de canciones y bailongos en pos de la entrañable confraternización. Resulta curioso que mientras navega la motora, unos mozalbetes atrevidos se acercan nadando por el rio al bote, y asiéndose con una mano a lo que pueden del costado, se dejan arrastrar por la nave, mientras extienden la otra mano pidiendo el pertinente euro.
Hoy es el día del vuelo a El Cairo, así que tras comer, disponemos de un par de horas para patear por Asuán. Así lo hacemos y recorremos las calles aledañas donde se ubica un zoco.
A media tarde vamos al aeropuerto con objeto de trasladarnos a la capital.
No he comentado que en estas fechas se ha producido la reactivación del volcán islandés, y que debido a la nube de cenizas y demás creada, los vuelos se están viendo afectados. Afortunadamente la cosa no ha llegado a estas latitudes y podemos volar sin más historias al Cairo.
Lo de los hoteles en El Cairo es la repera, normalmente la gente opta por un hotel en el entorno de las Pirámides o bien por uno en la ribera del Nilo, más o menos cerca del museo egipcio. En todo caso, hotelazos. Nosotros nos alojamos en el Fairmont Nile City, de categoría gran lujo, y ¡vive Dios, que lo era¡. Súper hotelazo. Por dentro, porque el entorno dejaba bastante que desear. Sin duda la mejor habitación de mi vida y con vistas al Nilo.
Tras situarnos, nos pillamos un par de taxis y después de regatear el precio nos largamos al Bazar Khan el Khalili que cierra a las tantas.
Nos dejan en una plaza, enfrente de una mezquita y allí nos encontramos en la obligación de elegir entre el bazar islámico o el turístico que se abren a ambos lados de la plaza. Al ser poco el tiempo que nos restaba nos introducimos en el turístico, y acertamos porque nada mas penetrar, todo el mundo, incluso el policía turístico que vigila la entrada nos encomendaron y guiaron hasta la tienda de Jordi el egipcio. Se lo tiene bien montado el Jordi. Subiendo una escalerucha, arribas a un pasillo alrededor de un patio interior descubierto, y en él entre otras pequeñas tiendas se abren los tres comercios de Jordi. Jordi habla perfectamente el español, ha estudiado y viajado por España y es más listo que el hambre. En sus tiendas no se regatea, todos los objetos responden al precio marcado y ya se preocupa él de contarte que son los precios más baratos de todo Egipto. Lo bueno es que es verdad. Y así están de abarrotadas, me atrevo a asegurar que todos los paisanos que van al Cairo pasan por donde Jordi, y es más, si te pierdes de tu grupo, no sufras, vete donde Jordi, y allí te reencontrarás con tu gente.
Al lado, justo saliendo a mano derecha está el restaurante Naguib Mahfouz. Está muy bien, tiene un buen ambiente y por eso cenamos allí. Lo peor, como ya avisé, es que al estar situado en la zona islámica no sirven alcohol y por tanto nos quedamos sin nuestras birritas.
Otra vez saliendo de frente hacia Jordi, la primera a mano izquierda nos adentramos en el bazar y a los pocos pasos nos damos de cara con el bar de los espejos. La imprescindible visita al Fishawi. ¡Espectáculo¡. Vaya ambiente variopinto que te encuentras aquí. Así que disfrutando del momento, nos tomamos unos tés bastante buenos en unas cazuelitas de la leche y nos estuvimos un ratito espantando moscones en forma de vendedores, esto fue lo peor, el acoso de los mendas llega a los limites del agobio.
Al salir ya anochecido pillamos un taxi, esta vez para los seis, y nos fuimos al hotel. Una delante y cinco detrás con un taxista joven que se llamaba Raschid o algo así. La carrera otro espectáculo. Raschid conducía a 200.000 mil por hora entre un autentico montón de coches, cada uno a su bola y sin respetar una sola señal de tráfico,(para qué las pondrán?).Menudo concierto de claxon, luego supimos que tienen su lenguaje sonoro, manejaba el coche con una sola mano, con la otra tan pronto nos cambiaba la música como nos enseñaba las fotos de sus hijos, pero lo mundial fue cuando volviéndose hacia los de atrás, nos entonó el célebre: ¡¡¡cuñaoooo..¡¡¡, aún nos reímos al recordarlo.
SEXTO DIA
Con el viaje programado entraba la visita a las pirámides en Guizá. El recinto de las pirámides está situado en las afueras del Cairo, pero dentro de la ciudad, y allá nos fuimos con el autobús.
No voy a contar mucho de la visita, responde fielmente a lo imaginado y tan solo me sorprendió el buen estado de la Esfinge, ya que yo me la esperaba más degradada. Aquí terminaron las visitas concertadas en el programa por lo que nos despedimos de Ibrahim. Un buen tío.
La visita terminaba sobre las once, y nosotros habíamos quedado con un taxista-guía para extender la excursión a la zona de Saqqara y luego recorrer las zonas más escogidas de la ciudad.
El taxista que respondía al nombre de Jordi, había sido contratado por mi mujer a través de Internet. El payo éste tiene su leyenda a favor en los distintos foros. Vende una visita personalizada y distinta a razón de 15 euros por barba toda una jornada. Habíamos quedado con él en el Pizza Hut al lado de la salida de la Esfinge. No tiene ninguna perdida, por cierto desde esta pizzería dicen en los foros que se contempla por la jeta el espectáculo de luz y sonido de las pirámides. Será verdad, lo cierto es que nosotros pasamos del tema. Estaba demasiado reciente el momento Abú Simbel. Pues bien cuando contactamos con el tal Jordi , resulta que allí estábamos cerca de 25 personas que creíamos haber contratado un guía en exclusiva, y resulta que nos damos con un timador que tiene montado un tour no oficial en autobús. Aún tuvimos que aguantar que reclutara en directo allí mismo algunas personas más para completar el autobús. Ante la revuelta que se le presentó, el cara del Jordi vino a decir que le habíamos malinterpretado y que él nos garantizaba un tour diferente, ajeno a lo que normalmente se enseña a los turistas, y que si al final de la jornada no estábamos satisfechos se comprometía a no cobrar por sus servicios. Al final de las discusiones, y para no acabar de estropear el día, nos adaptamos a regañadientes a su propuesta y enfilamos para la zona de Saqqara, donde creo que visitamos una pirámide en forma de rombo mientras perdíamos miserablemente el tiempo observando como unos individuos y dos camellos preparaban un te infecto, luego creo que la gente bajó a la pirámide roja y creo que terminamos viendo desde lejos la pirámide escalonada. Lo digo en condicional porque yo me agarré tal mosqueo con el Jordi que me pasé toda la visita obcecado por mi mala sombra.
Al mediodía nos condujo a un restaurante de un amigo suyo en un palmeral, exactamente del modo que cuentan en los foros, en el que te hacen un recibimiento de tintes autóctonos y te dan de comer cuatro chorradas. El Jordi se lleva su comisión y nosotros al menos como consuelo pudimos tomarnos unas cervezas.
Después de comer, el jeta nos dice que ahora nos lleva al Cairo donde cuenta que nos va a hacer una exhibición de sus capacidades de guía alternativo.
Empezamos con una breve visita a la ciudad de los muertos donde vemos una casa-tumba que no estaba mal, y continuamos por el bazar islámico, el que habíamos dejado de lado la tarde anterior. Aquí nos guía a una mezquita en uso, en la que subimos a una terraza, donde sorprendentemente se produce el momento mezquitas. Este instante me hizo reconciliarme con el Jordi y asumir el pago de sus servicios. Lo tiene el muy cabrito bien estudiado, desde la terraza en cuestión se ven los minaretes de casi todas las mezquitas del Cairo, y hace coincidir la subida con la hora en que desde todos los minaretes se lanza la llamada a la oración de los creyentes, así que de buenas a primeras te encuentra envuelto en una espiral de sonido absolutamente original y placentera. La mezquita en cuestión me parece que se llama al Mihmandar y si no es ésta será la de al lado, Altimbugha al Maridan.
Continuando con su labor nos ofrece la posibilidad de asistir gratuitamente a un espectáculo de los Derviches. No es que invite él, es que la mejor escuela de baile del Cairo hace determinados días en la Wikala de Al Ghuri, una demostración de música y danza abierto gratuitamente a todo el que quiera acudir. Como el espectáculo comienza sobre las ocho, a las seis nos lleva a coger sitio y nos planta allí dos horas sentados hasta el comienzo de la función. Como el lugar, una especie de corral de comedias, es de obligada visita en las guías, y como el número de los derviches es asignatura pendiente para mí desde el viaje a Estambul, haciendo de tripas corazón aguantamos impacientes hasta el comienzo de la función. La espera la aprovecho el Jordi para recabar sus honorarios y para ver si alguno de los incautos seguía contando con él para las visitas del día siguiente. No sé las maravillas que me perdí, pero que en ese momento concluyó mi relación comercial con el Jordi.
El numero está bien para verlo por primera vez, los artistas son unos excelentes profesionales y su actuación a ojos de profano resulta afortunadamente autentica. Me resulto un tanto larga y un poco reiterativa, pero daba la sensación de que debía ser así.
Como a la salida había anochecido nos largamos en taxi a cenar al restaurante Felfela en el centro, recomendado por todo el mundo y que respondió a la expectativa mínimas buscadas. ¡¡Servían cervezas frías¡¡.
Ya en el hotel me tome por fin el primer digestivo en condiciones, me lo cobraron bien, por cierto.
SEPTIMO DIA
Tras el copioso desayuno nos pillamos un taxi para seis y nos dirigimos a ver mezquitas. La idea era coger la Sharia(calle) Saliba, desde la mezquita Ibn Tulún y visitando la ciudadela de Saladino, terminar en las de la plaza al lado del Khalili.(Maydan al Hussein)
He de decir que a mi cuñado Jacinto y a mí nos pirran las mezquitas.
De entrada el taxista no tenía ni pajolera idea de donde estaba la mezquita Ibn Tulún, asi que tras preguntar durante el recorrido a varios colegas, en eso son muy solidarios, nos llevó a otra. Sonreía el tío mirando hacia atrás donde nos hacinábamos cinco, sonreía con una dentadura absolutamente mellada, y nosotros conteniendo la risa, esperando ansiosamente que soltara el consabido ¡¡¡¡CUÑAOOOOO¡¡¡¡, pero en eso también nos falló el menda, aun así nos partimos el pecho solo de pensarlo.
En algunas mezquitas la entrada es gratis, pero te cobran una propina por dejar los zapatos. Digo propina porque sueltas lo que quieras, la cara de estos quasiporteros te confirma si te has ajustado a lo esperado.. No te preocupes, siempre te quedaras corto. En las que se paga, hay que hacerlo inexcusablemente en libras egipcias, es conveniente ir provisto de un pequeño fondo.
Como es propio en este relato, no voy a extenderme en describir el interior de las mezquitas, eso lo dejo para que cada cual lo descubra por sí mismo, así que me limitaré a comentar el recorrido y algún detalle anecdótico.
Como la mezquita de partida no estaba lejos de donde nos dejo el taxista, volvimos andando hasta Ibn Tulún para comenzar la ruta por donde habíamos planeado. Aprovechamos para patear unas calles(sharias) más propias del autentico El Cairo.
Nuestro recorrido fue el siguiente:
1.- Mezquita de Ibn Tulún, caracterizada por su alminar helicoidal y sus grandes dimensiones.
2.-Mezquita madraza del sultán Hassan, obligatoria y de pago, la entrada es conjunta con la siguiente
3.- Mezquita de al Rifai, demasiado moderna pero está enterrado el Sha.
4.-Mezquita de Mahmud Pasha, en esta estuvimos solos, el tío de la puerta fue atentísimo, no solo nos explicó el interior, si no que se nos puso a cantar delante del mihrab para que admiráramos su gran resonancia. Hizo un bis a petición. Me cayó simpático y le dí una buena propina.
Por el camino nos desviamos casi nada para ver la sabil-kuttab(fuente escuela coránica) del sultán Qaythay, impresionante y mameluca(guías dixit)
De aquí nos vamos a la ciudadela que está justo enfrente. Ante nuestros ojos parecía abrirse un acceso subiendo una escalera. Craso error, resulta ser una antigua abertura de la muralla actualmente tapiada, pero es algo más, para nuestro infortunio es el cagadero público más inmenso con el que me he dado en la vida. No sé como pudimos salir de allí vivos y sin embadurnarnos con la gran cantidad de mierdas que todo el Islam había depositado en aquellas escaleras. Cantidades y cantidades de ASCO superlativo. Y en el pleno centro del Cairo.
La verdadera entrada, la de cobrar, nos caía exactamente en el otro extremo de la ciudadela, así que haciendo de tripas corazón nos pegamos una buena andada bajo el sol. Siempre nos quedaba el consuelo que nuestro objetivo fácilmente mejoraría el bochornoso paisaje que dejábamos atrás.
La mezquita de mármol, la Mohamed Alí, es de visita inexcusable, sobre todo si te gustan las mezquitas de Estambul. Desde su altitud, tiene unas vistas formidables sobre la ciudad y como detalle curioso conserva el reloj que los franceses cambiaron por el obelisco de la Concorde. Reloj que por lo visto no ha funcionado nunca.
En la fortaleza se ubica otra pequeña mezquita más original, la de al Nasir digna de verse, nosotros lo hicimos y nos coincidió que estaban grabando algo para la televisión.
A la salida tomamos un taxi los seis para acercarnos a la zona del Khalili, el taxista insistía en darnos un paseo turístico por el Cairo, a pesar que le dijimos que no aún el tío nos llevó por la ciudad de los muertos, no dijimos nada porque nos vino bien para conocer mejor el lugar, ya que con el Jordi solo entramos en la primera casa-tumba.
Ya en Maydan(plaza) al Hussein, nos metimos a ver la mezquita de Sayidna al Hussein que está abierta al culto, y pasa por ser la mezquita más importante de Egipto. Dicen que solo está permitido el acceso a los musulmanes pero nosotros entramos sin mayores problemas. Ellos entramos por una puerta y ellas por otra. En el interior el recinto de los hombres está absolutamente separado del de las mujeres. Tan solo se coincide en un lugar que alberga una de las reliquias más sagradas del Islam, la cabeza del nieto de Mahoma, aunque nos situamos en zonas separadas por una valla. Nos impresionó el espíritu religioso que se percibía allí adentro, desde luego no nos anduvimos con bromas. El lugar es de esos que todos te miran como un infiel, sobrecoge.
Como era hora de comer, nos decidimos otra vez por el restaurante Naguib Mahfouz, que ya habíamos visitado en la primera noche en el Cairo. Comimos excelentemente pero sin las consabidas cervezas.
Después y ya que estábamos cerca, qué menos que ir a tomarnos unos tés al café de los espejos. Nos encantó tanto como la primera vez. Además sorprendentemente apenas había turistas y no es que me molesten pero a veces te gusta poder disfrutar contracorriente de un sitio especialmente recomendado en todas las guías.
Como cerraban a las seis, tras las infusiones nos encaminamos a la última mezquita de nuestra ruta. Es la de al Azhar(la más floreciente), que está a la salida del Bazar en la sharia al Azhar(curiosa coincidencia)
Está realmente bien, además hay un personaje que rápidamente te capta y te enseña todo el recinto. No te cuento nada, pero te aseguro que si vas, terminaras como yo sentado en una escuela coránica y echando fotos adiestro y siniestro.
Terminada con ésta nuestra excursión por las mezquitas acordamos volver al bazar a comprar los últimos recuerdos, como era previsible acabamos de nuevo donde el Jordi el egipcio. A diferencia de la primera vez ahora toda España había tenido la misma ocurrencia. Miles de compatriotas se repartían entre las distintas estancias, llamándose a gritos y acarreando bolsas y bolsas, mientras el Jordi en medio del pasillo se fumaba una cachimba de agua de las suyas, sonriendo beatíficamente a aragoneses, extremeños, castellanos…….e incluso catalanes, que aquí si compraban.
Hartos del bazar los unos y cansados del día los otros, arreamos en un taxi al hotel con la intención de dar un paseo por sus alrededores. Dicho y hecho acabamos cenando unos sándwiches en una cafetería de un centro comercial.
Para concluir unos se fueron a dar un paseo por la orilla del Nilo, creo que les costó Dios y ayuda el cruzar la calle, mientras otros dos nos sentamos en el salón del hotel a disfrutar de sendos gin tonic normalmente preparados, a la española vamos.
OCTAVO Y ULTIMO DIA.
El avión partía a la tarde sin presentarse problemas en la zona por la nube toxica del volcán islandés. Realmente vivimos bastante al pairo de la situación de caos aéreo que reinaba por Europa.
Debíamos por tanto aprovechar bien la mañana. Nada más desayunar, fuimos andando por la ribera del Nilo hasta llegar al museo egipcio. Desde el hotel unos veinte minutos en plan tranquilo.
No tuvimos que hacer nada de cola para sacar los tickets pero nos molestó que no dejaran entrar con cámaras fotográficas que había que depositar en una consigna exterior.
El interior de este museo es un autentico caos, gente pululando sin orden por el recinto en el que se exhiben a lo bestia miles y miles obras de arte de incalculable valor, Es como tomar la cultura a granel. ¡¡Cuánto tienen que aprender los actuales egipcios de cómo se presenta a la gente un patrimonio cultural tan impresionante como el que ellos han heredado¡¡
De dentro como es norma no cuento nada, solo que lo de Tutankamón es excepcional.
A la salida y por primera vez tomamos el metro. Es como casi todos, los mismos sistemas de pago, parecidos trenes y nada especial que recordar. Nos bajamos en el Barrio copto que resultaba ser nuestra última etapa monumental. Disponíamos de tres horas y nos sobró con hora y media, y lo vimos casi todo. Cuatro iglesias, un cementerio, el típico callejón, e incluso la cripta donde según la leyenda se refugió la sagrada familia en su huida a Egipto. En fin casi todo.
Ya lanzado decidí llevar a la peña a comer a un sitio singular. También en el metro los guíe al restaurante Abu Tarek, donde sirven el plato más característico del Cairo, el tesoro nacional gastronómico, el recomendado koshari.
El lugar dentro del Cairo profundo está sugerido en casi todas las guías, y en el mismo no se andan con complicaciones, todo el mundo come lo mismo y a un precio irrisorio. A esas alturas de la película el engrudo ese me sentó de fábula, la pena es la de las dichosas cervezas, otra vez sin, mecagüen las prohibiciones absurdas. Y luego se quejan de que los bebedores seamos todos agnósticos. Abu Tarek está en la calle Champollion, sí, el de la piedra.
Sin tiempo para mucho más nos largamos al hotel, en el que tras un breve rato de espera nos recogieron en autobús para ir al aeropuerto.
No quiero acabar esta especie de diario del viaje sin narrar la anécdota que viví en el hotel del cairo.
Resulta que el majestuoso hotel no tiene WIFI libre en las habitaciones, por lo que por necesidades de información tuve que utilizar los servicios de un centro de negocios que estaba por la tercera planta. Era un lugar totalmente acristalado e impecablemente montado con una batería de ordenadores atendidos por un joven trajeado con el que me resultó muy difícil entenderme.
Lo que le capté enseguida es que conectarme a Internet costaba 18 euros la hora, lo mismo que una cuota mensual de alguna operadora en España. Pero como la necesidad obliga solté la pasta con resignación. Hete aquí que una vez acabada la sesión, realmente estuve unos veinte minutos, me levanté y me dirigí garbosamente a la puerta. Malditas paredes acristaladas, y malditos cristales tan limpios, no te fastidia que confundí la puerta con un vano de pared acristalado y me pegué un hostión de padre y muy señor mío. Vamos que las gafas saltaron a tomar por saco y yo me quedé absolutamente zumbado viendo las estrellas. Y entonces le ví, al trajeado aquél allí, quieto, mirándome sin el menor gesto, ni la más tenue sonrisa de cachondeo. Sí señor allí estaba, reencarnada en ese chaval, la misma, la puta esfinge de Guizá.
P.D.
Varios días después, ya en casa, recibimos una llamada de Air Nostrum interesándose por la reclamación presentada en Luxor a causa del desperfecto ocasionado a la maleta. Verlo para creerlo, nos han enviado una maleta nueva de similares características. Es fea de narices pero el hecho allí está. Todavía no he salido de mi asombro.
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